Victoria con retrogusto ácido


Ultimo partido para nuestra selección en un mundial que definitivamente ya podemos decir que ha sido para olvidar para los aficionados y, sin embargo, para los responsables es un toque de atención para analizar todos y cada uno de los factores que condicionan el rendimiento de un equipo, ya que la imagen registrada en la retina de todos los amantes de este bello deporte es la falta de solidez y regularidad que podemos considerar muy preocupante a poco más de un año de unas olimpiadas.

El partido rezumaba aromas típicos del cansancio tanto mental como físico tras un sinfín de duras batallas en las dos semanas anteriores y donde sin el subidón de la victoria cada vez se hace más cuesta arriba. Nuestras batallas contra alemanes, croatas, islandeses y franceses, al más puro estilo de los puertos de la etapa reina del Tour de Francia, dejaron nuestras reservas al límite y solo así se entiende la endeblez de una defensa 6:0 carente de la tensión y contundencia necesaria para resultar efectiva. Especialmente los dos centrales, valladares indiscutibles, zozobraban una y otra vez. Los fallos impropios en los lanzamientos cómodos y las dudas o renuncias de otros hacia la portería contraria hacían que los egipcios dominasen en el marcador hasta el minuto 10 de la segunda parte. En ese momento ocho minutos de conexión de banda ancha sirvieron para endosar un parcial definitivo de 7-1, apoyados en el buen hacer de nuestro portero. Momento en que los faraones dieron por bueno el mundial realizado.

Las semifinales dejaron una final considerada por algunos como inesperada. Creo que el calificativo es claramente inexacto. Llevábamos anunciado que la desigualdad en la formación de los grupos y fases iba a ser claramente el factor crucial. Teníamos la duda de si los alemanes aguantarían el tirón apoyados en su público; un arbitraje estricto con su dureza defensiva y el cansancio ofensivo acabaron con ellos. Dinamarca es el claro favorito, no solo por jugar en casa sino también porque Noruega ha perdido casi seguro a su jugador franquicia, y revelación del torneo, Magnus Rod. Un lateral derecho de 21 años del que oiremos hablar mucho. 

Juan J. Fernández. Profesor Facultade de Ciencias do Deporte (UDC)

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