Un manillar en medio de un desierto

Paula Sanmartín, la única gallega en el pelotón ciclista profesional, lamenta que la falta de pruebas femeninas de élite en la comunidad lastre las vocaciones


redacción / la voz

Los padres de Paula Sanmartín Rodríguez, cuando ella tenía 10 años, la animaron a probar en el Club Ciclista Vigués. La pasión de aquella niña por la bicicleta se elevaba por encima de ese cariño que cualquiera que haya disfrutado de montura sobre dos ruedas en su infancia atesora por siempre en la trastienda de sus retinas. Y con esa fuerza extra fue como una todavía adolescente Paula Sanmartín se fue abriendo camino. Superando la soledad de verse tantas veces como la única chica en las carreras a las que acudía con un club en el que estaba encantada, pero del que no pudo esperar más cuando su calidad, asociada a la lógica del paso del tiempo, la movió a dar un paso adelante. Campeona de España de contrarreloj cadete en el 2013, en el 2015 se enrolaba con 17 años en el equipo vasco Bioracer Elmet, firmando dos top 20 en sendos Campeonatos de España de contrareloj y ruta élite. Una vía que el año pasado le abría a la viguesa las puertas del pelotón profesional en la escuadra italiana Servetto-Stradalli-AluRecycling. Tras una amarga temporada marcada por un extraño virus contraído durante una gira por China, que le sirvió sin embargo para seguir madurando como deportista, Paula Sanmartín (21 años) ha logrado mantener su sillín en el gran pelotón, con un contrato en el recién creado equipo leonés Eneicat Women’s Cycling Team. El suyo, desgraciadamente, es a día de hoy el único manillar femenino gallego profesional. Y no es este, sostiene Sanmartín, un hecho casual.

«Corredoras galegas elite e sub-23 de estrada non son moitas. Non máis de dez», señala. «Fan falla máis medios», pero sobre todo, sostiene la viguesa, el gran problema es que «en Galicia non hai probas femininas, e é moi difícil poder ir ás que si hai en Euskadi. As nenas non teñen esa motivación para correr, por falta de probas. Aquí só hai tres probas específicas femininas. Os campionatos galegos de crono e de ruta, e o Díptico de Vigo que organiza o Club Clicista Vigués. E ese é o gran problema», razona.

Paula explica que, ante la mucha menor presencia de mujeres en la categoría élite y sub-23, la normativa contempla la posibilidad de que estas participen en las carreras de los ciclistas de categoría juvenil. Pero entiende que no es esta la solución. Y los hechos, la escasez de féminas una vez agotado el camino de las etapas de formación, le estarían dando la razón. «O bo sería ter carreiras específicas para mulleres», sentencia.

Por arriba, la situación no hace más que profundizar el fenómeno. Sanmartín señala que en España tan solo existen cuatro equipos femeninos profesionales. Con el agravante de que la diferencia en el volumen de licencias deriva en que, mientras en el ciclismo masculino de carretera existen tres categorías profesionales, en el femenino solo hay una. Y de las cuatro escuadras hispanas con licencia pro, únicamente el Movistar sale a competir fuera de las fronteras de España, subraya Sanmartín.

«A miña idea é vivir do clicismo. Hoxe non podo facelo», dice esta estudiante de Químicas que se define «máis escaladora». Tras quedarse con las ganas de disputar el Giro de Italia con su anterior equipo, Paula ha demostrado ese carácter necesario para conseguir su propósito en el mundo del deporte. Superando, apoyada en su gente, el duro trago de ver cómo se le iba al traste la mitad de su primera temporada en el gran pelotón por un problema médico después de haber competido en Bélgica, Holanda, Estados Unidos, Italia y China. El plus de resistencia de los rodadores, y rodadoras, agarrados a esos manillares que le devuelven su brillo al sol inclemente del desierto.

El Aleata Farto programa su salto al profesionalismo en el 2020, una vía de esperanza

El 10 de febrero habrá un equipo gallego en la Volta a Valencia, la primera de las tres pruebas del calendario World Tour Femenino que se organizarán en España este año. Los planes del director deportivo del pontevedrés Club Ciclista Farto, Luis Méndez Díaz, pasaban por figurar en la línea de salida con su equipo, el Aleata Farto, luciendo licencia profesional en su primer año de vida. El retraso en la confirmación del respaldo económico del Concello de Pontevedra ha frenado sin embargo el salto al gran pelotón, que Méndez sitúa ahora en el 2020.

Hasta entonces, el Aleata Farto aprovechará su temporada como escuadra Élite y Sub-23 para foguear a las 22 corredoras que ha reunido entorno a su proyecto. Entre ellas, media docena de ciclistas gallegas que, de no haberse retrasado la confirmación del apoyo institucional apuntado, se habrían sumado ya este año a Paula Sanmartín, igualando el número de profesionales masculinos gallegos contabilizados en estos momentos para la temporada 2019.

Luis Méndez se suma a Paula Sanmartín a la hora de señalar el gravoso desierto de pruebas ciclistas femeninas en Galicia. «Por falta de apoios, o Club Ciclista Carballo deixou de facer o ano pasado a única carreira feminina en estrada que había aquí -al margen del Gallego, ya que el Díptico de Vigo se disputa sobre un circuito-», explica. Un vacío del que el responsable del CC Farto responsabiliza en buena medida a la Federación Gallega de Ciclismo: «A Federación non fai nada por promocionar o ciclismo feminino». En su caso, «desde que presentamos o noso equipo feminino, falta a primeira vez que nos chamasen para saber como vai o proxecto, ou se precisamos dalgo. Nós poderiamos organizar unha carreira feminina con 50 elite e sub-23 se a federación nos botase unha man».

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