Ricardinho vuelve a reiventar el gol

Considerado el mejor jugador de fútbol sala del mundo, anotó un gol majestuoso que le sirvió al Movistar Inter para lograr la victoria ante el Levante


Dos acciones decisivas de Ricardinho en la primera parte, una como asistente y otra como goleador de ingenio, impulsaron al triunfo al Movistar Inter, mejor que el Levante de principio a fin. El portugués recibió un pase de saque de banda de espaldas a la portería y con un solo toque de balón, envió el balón por encima del portero granota para marcar un gol de espectáculo. «Un gol más para intentar impulsar un poco más el fútbol sala, para que esta gente que ha pagado la entrada vuelva a venir y para que los niños disfruten y un día sean el próximo Ricardinho», dijo el jugador tras el partido.

El mejor jugador del mundo no tuvo un camino fácil para llegar a la élite del fútbol sala. Nacido en el seno de una familia humilde, de niño tuvo que cambiar de barrio después de que se incendiase la vivienda en la que residía. Su sueño era el de jugar en el Oporto de fútbol once, pero lo descartaron por bajo (mide 1,65). Fue en el fútbol sala donde encontró su hábitat, en el que el su primer sueldo fueron cien euros. Cuando pasó a setecientos ya le parecía un gran avance. Y cuando firmó por el Benfica por 2.150 euros al mes... Aquello ya eran palabras mayores.

Hoy en día, cualquiera que entre en Youtube y consulte los goles del internacional luso se quedará prendado con sus maniobras. Las más conocidas son la del cabrito (eleva el balón con las dos piernas para regatear o hacer gol, incluso de espaldas a portería) o el AK-3000, en la que se zafa de su marcador con un sombrero, después de amagar el dribling hacia un lado para elevar el esférico por encima de la cabeza del adversario.

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