Diez gigantes y la encrucijada del 2019

Paulo Alonso, Pablo Gómez LA VOZ

DEPORTES

ARND WIEGMANN

Mitos en activo afrontan un año clave, con Mundiales de baloncesto, balonmano, natación y atletismo

02 ene 2019 . Actualizado a las 08:17 h.

Solo unas horas después de estrenarse el año, la Copa Hopman de tenis, el evento por países que algunas estrellas utilizan para rodarse, ofreció un doble mixto insólito. A un lado de la red, Roger Federer, 37 años, 20 grandes en su vitrina, padre de cuatro hijos, acompañado por Belinda Bencic; enfrente, Serena Williams, dueña de 23 majors, madre y veterana con 37 abriles, ayudada por Frances Tiafoe. El suizo y la estadounidense son dos de los mitos en activo que afrontan una encrucijada en el 2019. Uno admitió hace solo unos días que no sabe si seguirá jugando en el 2020. Dependerá de cómo se encuentre y de su inteligente planificación de esfuerzos y prioridades. Un calendario que, curiosamente, no descarta el regreso a Roland Garros, que no pisa desde el 2016. Y la otra, que denunció una discriminación sexista del árbitro en la final del último US Open, lleva tres finales grandes perdidas, justo cuando tiene a tiro el récord de majors individuales que estableció Margaret Court en 24. No hay Mundial ni Eurocopa de fútbol en el curso que ahora arranca. Pero no faltan alicientes.

Como Federer y Serena, Tiger Woods atravesó ya la frontera biológica que suele marcar el declive en su deporte. Con 43 años, el ganador de 14 grand slams de golf, no celebra un título de esa categoría desde el 2008, pero durante los últimos 12 meses se empeñó en demostrar que está preparado para conseguirlo en una temporada en la que el golf altera su calendario, al pasar el Campeonato de la PGA a mayo, entre el Masters y el US Open. Woods empuja en un golf que ha vivido nueve cambios en el liderato del ránking mundial en los últimos siete meses. A la cima opta Jon Rahm, que, después de dos años y medio de asombrosa irrupción como profesional y tras haber sido ya número 2, fija su reto en los grandes.

El cuerpo, como a Woods, ha castigado la carrera de Nadal. Aunque, a sus 32 años, el español se vea mejor de salud y físico que otros años. En diciembre rompió con casi tres meses de baja por su enésima lesión. Este año luchará contra sus habituales compañeros de finales (7 con Djokovic y 12 con Federer) y con una nueva generación liderada por Zverev que ahora sí va por fin en serio.

Para LeBron James, campeón de la NBA con los Miami Heat y con los Cleveland Cavaliers, el reto ahora es levantar a los Lakers. A sus 34 años y tras autoproclamarse el mejor de todos los tiempos, pretende jugar su novena final en nueve temporadas, lo nunca visto.

Un desafío radicalmente diferente es lo que persigue Fernando Alonso al alejarse de la fórmula 1. Si gana en las 500 Millas de Indianápolis, completará la Triple Corona, con las victorias que ya acumula en el Gran Premio de Mónaco de fórmula 1 y las 24 Horas de Le Mans hace unos meses. Pero si fallase, podría ir alejándose ya de unos focos que, en el gran circo, apuntan a un Lewis Hamilton en busca del sexto título, los mismos que Fangio.

El 2019 también marca un antes y un después para Chris Froome. Señalado por el positivo del 2017, que luego quedó sin sanción, deja atrás un año sin grandes victorias, y vivirá el último curso del Team Sky, así conocido hasta la fecha.

Sin Mundial ni Eurocopa en este ejercicio, la Champions del Metropolitano será uno de los grandes eventos en España. El curso encierra otros retos para los dos futbolistas que marcaron la época reciente. Cristiano, porque necesita que su etapa de Turín no sea sinónimo de declive; y Messi, porque la Copa América de Brasil le puede conceder una cierta reconciliación con su selección. El Mundial femenino se jugará en Francia.

El calendario incluye la fase final de la Liga de las Naciones, y, sobre todo, los Mundiales de atletismo en Doha, de natación en Corea del Sur, de baloncesto en China, de balonmano en Dinamarca y Alemania... Sobre el tartán se busca heredero del trono de Usain Bolt. Si entierra su grave lesión, Wayde van Niekerk aspira a ser el referente de la velocidad, aunque jamás tendrá el carisma del jamaicano.