Joaquín Gutiérrez Apolinario: «La pesca fluvial va a peor cada año sin que los gestores tomen medidas»

Miembro fundador de AEMS - Ríos con Vida reflexiona sobre la grave situación de la pesca como integrante de los estamentos más comprometidos


La Voz

Nació en Madrid hace 61 años, pero lleva la mitad de su vida afincado en Ourense. Exmontador profesional de moscas, con una gran experiencia internacional como pescador, Joaquín Gutiérrez fue uno de los fundadores de la Asociación para el Estudio y Mejora de los Salmónidos (AEMS).

-¿Cómo analiza la situación actual de la pesca en Galicia?

-Realmente desalentadora, viendo cómo año tras año vamos a peor, sin que los gestores tomen las medidas que se pueden y se deben tomar. Muchos pescadores tenemos la sensación de que lo nuestro, simplemente, «no interesa».

- ¿Hay conciencia del problema?

-Hay una gran falta de concienciación por parte de la Administración y también por parte del propio colectivo de pescadores de la necesidad de actuación tanto en medidas de regeneración y cuidado del medio, como de limitación de extracción de sus ejemplares, para garantizar la actividad deportiva y recreativa. Cada vez somos más los pescadores que interpretamos que esta situación es dramática, pero también hay otros muchos que, aun viendo que cada vez hay menos pesca, parece que la cosa no va con ellos. Respecto a la Administración y a sus gestores, a los que la sociedad ha encargado la gestión y administración del recurso, observo que el interés es muy desigual. Como participante en los últimos comités provinciales de pesca de Ourense, he constatado que, si bien va creciendo la conciencia sobre el problema por parte de todos los asistentes, la Administración en Santiago a la hora de redactar las Órdenes de Vedas parece ignorar la decadencia evidente, al no tomar las medidas tan necesarias para su solución.

-¿A qué lo atribuye?

-Hay responsabilidades para todos. Destrucción de los cauces por parte de hidroeléctricas incumpliendo la ley; deterioro de la calidad de las aguas, vertidos incontrolados, depuradoras que no funcionan o insuficientes; el cambio climático y la proliferación de predadores descontrolados, como cormoranes y el visón americano; una parte muy importante del colectivo de pescadores, que no se adapta a la situación y es reacio a apostar por la autolimitación; una sociedad aún poco mentalizada que vive de espaldas a los ríos y no acaba de darle la importancia que los ríos tienen para la vida; una Administración que no ha estado a la altura (los gestores someten sus criterios técnicos al dictado de los políticos, guiados por intereses cortoplacistas); y, para rematar la faena, además de los incendios y sequías, somos visitados por los pescadores «extractivos» de comunidades vecinas.

-¿La amplitud de los factores diluye la capacidad de acción?

-Efectivamente, debe ser la propia Xunta la que, a través de sus organismos delegados actúe tomando medidas en los distintos ámbitos: Medio Ambiente, Confederación Hidrográfica, Turismo, Industria…

-¿Qué valor añadido puede tener la pesca?

-La pesca deportiva podría tener una importancia económica de primer orden en el desarrollo del medio rural, pero la oferta actual no es atractiva para que pescadores foráneos vengan a traernos riqueza por la escasez de capturas y descuido de los ríos. Existen fuera de Galicia lugares que les ofrecen mucha mayor rentabilidad porque las políticas correctoras de sus administraciones gestoras se han anticipado. Claro que otras comunidades han sufrido el declive, pero sus gestores reaccionaron antes. Castilla y León, Castilla-La Mancha, Andalucía, Extremadura y Aragón ya han tomado medidas en la gestión de la pesca que están dando buenos resultados, incluso espectaculares.

-¿Una nueva ley podría contribuir?

-La actual que regula la pesca es de 1992. Es hora de adaptarse buscando la recuperación y la sostenibilidad, algo que perdure. Hay leyes y reglamentos donde inspirarse, no solo en pura pesca, también sobre trámites administrativos.

-¿Defiende la pesca sin muerte?

-Por supuesto. Es una herramienta de gestión efectiva e imprescindible. Es la mejor forma de que los ríos se repueblen a sí mismos, beneficiando el tramo en el que se practica y los colindantes. No implica la prohibición de la pesca, sino hacerlo de otra manera, con otra mentalidad y mejores resultados, lo que equivale a mayor diversión. ¿Qué necesidad tenemos de presumir enseñando nuestras capturas? Cualquiera dispone de un móvil con cámara. Hay que erradicar la costumbre tan arraigada de celebrar una gran comilona a costa de las pobres truchas. Antes la abundancia de truchas no nos obligaba a plantearnos este dilema, pero hoy es imprescindible. El río es generoso y quiere sobrevivir. Si le das uno te devuelve diez.

-Aporte su experiencia.

-En Chile, Argentina, Eslovenia, Austria, México y Cuba es sin muerte y aporta una gran riqueza económica, concebida como una actividad de alto standing, aunque se puede practicar a precios asequibles. No quiero ese modelo para Galicia ni para España. Afortunadamente aquí es diferente. Nuestros ríos, bien gestionados, podrían suponer una importante riqueza y una fuente inagotable de disfrute. Pero hay que poner todo en su justo término. Pagando 4 euros por un permiso para un coto que permite extraer diez truchas salvajes, nunca saldrán las cuentas. Solo hay que comparar con lo que cuesta una entrada de cine o de un partido de fútbol.

La pesca, al borde de la extinción

Pablo Gómez Cundíns

La comunidad pescadora denuncia graves y continuados problemas ecológicos y de gestión que abocan a los ríos gallegos a un estado de deterioro que ha reducido las poblaciones de especies a la práctica desaparición

Los ríos gallegos se mueren. Y, con ellos, desaparece, asimismo, la vida que albergan. Los peces, y la pesca, son las principales víctimas de esta masacre policéfala que se muestra en forma de furtivismo, contaminación, oscilaciones de caudal, depredadores invasores... Esos demonios devoran la pesca como recurso y como deporte en el país de los mil ríos, una actividad que cuenta con 50.000 licencias. Los vertidos y el mal funcionamiento de las depuradoras hacen del agua un entorno no favorable para la cría de los peces (las especies más arraigadas en la pesca gallega son los salmones, los reos y las truchas). Los caudales regulados adolecen, precisamente, de ese equilibrio que se les presupone. Las oscilaciones provocadas por la actividad de las empresas que gestionan los embalses también son causa mayor en este asunto.

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