La Policía ya controla a los ultras

Ayer deportó a uno de los barra brava más significativos y peligrosos de Boca


Colpisa

La Policía Nacional ya controla a los ultras argentinos. Así lo demuestra la deportación a Argentina, nada más aterrizar en el aeropuerto de Barajas, de Maximiliano Mazzaro, cabecilla de los ultras de Boca Juniors, considerado uno de los barra brava «más significativos y peligrosos» entre los hinchas radicales del equipo xeneize.

«Con numerosos antecedentes penales», entre ellos, su paso por la cárcel durante año y medio, acusado de ser partícipe necesario de un homicidio en su país en el 2011, Maxi Mazzaro es miembro destacado de la facción disidente de La 12, la barra brava de Boca. En el 2014, Mazzaro fue absuelto junto a uno de los dos jefes de la temida barra brava de Boca, Mauro Martín.

El otro líder de La 12, Rafael Di Zeo, fue autorizado el miércoles por un juzgado de Buenos Aires a viajar a España, pese a la prohibición de acceder a los estadios de Argentina y al Santiago Bernabéu, donde el domingo se disputará el partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores entre River y Boca. Rafael Di Zeo también ha estado en prisión en varias ocasiones y aún tiene dos causas penales abiertas, por lo que no puede salir de Argentina sin permiso de la justicia. Su abogado, sin embargo, aseguró que, tras la devolución de Mazzaro, Di Zeo no viajará a Madrid.

«Es importante el ejemplo que da España para estas cosas. Mano dura. Nosotros también necesitamos un poco», reconoció el veterano futbolista de Boca Carlos Tévez, mientras su compañero Darío Benedetto apuntaba que «si han permitido viajar a Di Zeo por algo será». «Bienvenido sea, porque es un líder histórico de la barra», llegó a decir Benedetto, aunque deseó «una final en paz» y «que aprendan de verdad en Argentina».

Como prueba de eficacia, Maxi Mazzaro ya está de vuelta a su país, tras ser detectado por agentes de la Policía Nacional en Barajas dentro del dispositivo puesto en marcha para garantizar la seguridad antes, durante y después de la histórica final de la Libertadores. El River-Boca debía haberse disputado en el Monumental de Buenos Aires, pero se jugará en la capital de España tras los violentos incidentes que se produjeron antes del encuentro de vuelta, con lanzamientos de piedras al autobús que trasladaba a los jugadores del conjunto xeneize.

Durante cinco meses prófugo de la justicia, Mazzaro fue procesado y acusado hace un lustro por presuntamente participar en el homicidio de Ernesto Cirino, en el barrio bonaerense de Liniers, el 29 de agosto del 2011, tras una discusión vecinal. Él era uno de los ultras que más preocupaba a las fuerzas de seguridad española, que cuentan con la colaboración de la policía argentina con vistas al partido entre los archirrivales del fútbol argentino.

Mientras Mazzaro estuvo prófugo de la justicia, manejó los negocios de la barra brava de Boca por teléfono, según informó La Nación. «Mi tiempo en la barra ya pasó. Cumplí un ciclo. Tengo tres hijas y quiero recuperar el tiempo perdido. A mí todo esto me salió muy caro y maduré. A la barra, y lo digo en serio, no vuelvo nunca más», llegó a decir en el 2014.

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