Aranzana: «A este equipo no se le había olvidado jugar al baloncesto»

En Granada el Leyma tocó fondo. Siguen las lesiones, pero se ha reencontrado con el triunfo tras nueve derrotas


La Voz

Su equipo acaba de romper una racha de nueve derrotas consecutivas, el reflejo de una situación que, recuerda, no había vivido en sus casi cuarenta años en los banquillos. Hasta cinco lesionados de cierta gravedad en apenas dos meses. «No hemos hecho nada aún, seguimos en peligro», confiesa Gustavo Aranzana (Valladolid, 1958), que no se marca más objetivos que el partido a partido. «Como hemos empezado tan mal ahora tenemos que correr más».

-Nueve derrotas consecutivas, ¿le había sucedido alguna vez?

-Creo que en León estuve una vez diez jornadas sin ganar. Al final solventamos aquel año. Lo que nunca había vivido era una plaga semejante de lesiones, además lesiones de verdad. Ha sido duro el trayecto, sobre todo por la cantidad de problemas y circunstancias adversas que hemos padecido.

-La victoria llegó cuando más bajas tenían, y sin Araujo, que se fue con su selección.

-Trabajamos muy duro y lo necesitábamos. A veces basta que te abran una puerta para que lo veas todo claro. Llegó Jeff Xavier, las caras cambiaron, quizá porque habíamos tocado fondo en Granada. Peor que aquel día no podíamos seguir jugando.

-Y así fue.

-Después de Granada di una charla dura, teníamos que ser más exigentes con nosotros mismos, no podíamos pensar que la culpa era solo de las lesiones. Teníamos que mirarnos a los ojos y tirar para adelante. Aunque no hemos hecho nada, seguimos en descenso. Hay que seguir ganando. No queda otro remedio.

-¿Ha conseguido cambiar las caras como pidió durante el partido en Ourense?

-Aquel día, en el primer cuarto, perdíamos de ocho y parecía que se nos había caído el mundo, teníamos miedo. Cuando sucede eso no se juega bien, no se arriesga... si pasa eso en el minuto seis, ¿dónde vas? Lo mismo nos pasó en Granada. Ese es un bucle peligrosos. Por eso necesitábamos ganar. Contra el Canoe empezamos bien, cogimos confianza y ganamos, porque a este equipo no se le había olvidado jugar a baloncesto.

-¿No se debería haber reaccionado antes con refuerzos?

-Se ha trabajado en línea con lo que el club puede hacer y las circunstancias médicas. Hay lesiones que se han ido agravado, otras que llegaron cuando había ya alguna. Cuando se cae Braxton reaccionamos muy pronto, casi al día siguiente ya estaba Jeff Xavier. No es fácil fichar.

-Pero las necesidades parecen que pasaban por un base.

-[Sonríe] Sí, pero hay que priorizar. El dinero... no lo voy a negar, buscamos un base cuando fuimos conscientes de que la lesión de Zach se alargaba, pero no es nada fácil. Cuando se rompe Braxton fuimos a buscar a alguien muy rápido y salió Jeff.

-Solo con Pablo Ferreiro como base puro el equipo puede estar algo desequilibrado.

-Sí, pero no hay otro remedio. Hay que morir con los que hay, así se lo he dicho a los jugadores.

-Con Xavier y Miso, la configuración de la plantilla es otra.

-Ese es el mayor problema. Cada vez que viene uno nuevo hay que acoplarlo, cambiar roles... y no creces como equipo, nos obliga a recolocar las piezas.

-Empezó con un equipo joven, pero cuando llegaron mal dadas ficharon dos jugadores con recorrido.

-Lo hemos buscado. Incorporar otro chico joven en estas circunstancias nos pareció muy arriesgado. Buscamos gente que conociera la Liga, capaz de adaptarse rápido. Además de ser jóvenes, teníamos muchos jugadores que no conocían la Liga y eso también pasa factura.

-¿Queda tiempo para buscar el objetivo?

-Quedan 23 jornadas. No se hasta donde llegaremos y está claro que tenemos un déficit importante, pero no hay que ponerse objetivos a largo plazo. Ahora hay que ganar el sábado y luego el siguiente... Te marcas objetivos y mira lo que pasa, se empieza a torcer todo con lesiones... El objetivo era hacer una gran temporada, entrar en play off. ¿Hay tiempo? Sí, quedan 23 jornadas, pero tenemos que apretar mucho. El objetivo es recuperar a los jugadores y partido a partido.

-¿Temió su despido?

-Yo quiero ganar y es frustrante estar así, pero ese es mi trabajo, así que no me preocupaba lo que pudiera pasar. Así es mi trabajo. Si la junta me llamaba para decirme que prescindía de mí lo tendría que aceptar, es ley de vida. Cuando entrenas siempre hay un momento en el que estás cuestionado, no puedes gustar a todos. La junta nos ha reforzado, está muy cercana a mí, nos ha dado confianza y firmeza en lo que hacemos y le estoy muy agradecido. He ascendido cuatro veces, pero también he descendido dos veces, con Tenerife y León, y nunca me han cesado, pero no puedo pensar en ello. 

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