Isco, como Solari, es solo la fiebre


Le falta actitud y se pasea en los entrenamientos. El dardo, sustentado o no, ya corría Castellana abajo. E Isco pasaba de calentar banquillo a ni siquiera ser llamado a filas. «Lo que toca es trabajar. Somos mayores y todos sabemos lo que tenemos que hacer», deslizó Marcelo cuestionado por su ausencia en Roma. Estaba arañando en la herida del malagueño. Puede que a Isco no le guste Solari ni su propuesta, lejana en la dedicación a la pelota de la de Lopetegui. E incluso que en ese autobús que volvía de Éibar se lo haya recordado. Y hasta es posible que aquella escena, en la que anunciaba compromiso blanco hasta el 2022 bajo candado de 700 millones y presumiendo haberse tapado las orejas ante los susurros del eterno rival, sea pronto hemeroteca. Al acecho del desencuentro, no le faltarán propuestas. Cómo son las hemerotecas. Cuántas veces se encuentran en ellas los gérmenes que esconden la fiebre posterior. Florentino se acariciaba la barbilla con el dedo pulgar mientras en la silla de al lado Zidane ejecutaba en público lo que le había comunicado la tarde anterior. «No me gusta perder. Y si tengo la sensación de que no voy a ganar, hay que hacer un cambio». El cambio no era de batuta. El vestuario del Madrid daba síntomas de haberse viciado. Florentino lo arregló vendiendo cincuenta goles por temporada y encomendándose al consejo de Ramos. Cristiano, ya en Turín, espetó que al fin estaba «en familia». No tardó en desenfundar la réplica el capitán. Otro síntoma. Isco, como Solari, son solo la fiebre.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Isco, como Solari, es solo la fiebre