Pepu Hernández: «Somos ayudantes de personas»

Firmó el mayor éxito del baloncesto español en el 2006 y ahora participa en un foro empresarial de Abanca

Pepu Hernández
Pepu Hernández

José Vicente Hernández (Madrid, 1958). Pepu. Campeón del mundo con España en el 2006. La eclosión de aquella generación del ochenta. Pero mañana estará en A Coruña en otro contexto, el del Foro Abanca Responsable, en un encuentro orientado a empresas para promover acciones de responsabilidad social corporativa dentro del tejido empresarial.

- Espero que me hable de baloncesto y me expone sus conceptos de responsabilidad social corporativa...

- Está todo muy relacionado. Sigo muy interesado en lo que ocurre en las canchas, pero estos conceptos y valores, que para hacer justicia hay que decir que pertenecen al deporte colectivo en general, están ahí, pero alguien tiene que hacerlos ver y comprender. El deporte colectivo tiene un puntito más allá cuando sabes que solo como equipo vas a competir y ganar. Y ganar no es importante, competir lo es.

- ¿Se puede ganar sin valores?

- Por supuesto. Hay ejemplos de ello, pero para mí no es gratificante. Es cortoplacismo. No dejan poso esas victorias. Solo los comportamientos hacen recordar las buenas sensaciones y permiten que ames más el deporte, en este caso el baloncesto. Es muy pobre recordar solo las medallas.

- Pero a usted se le recuerda, entre otras cosas, por ese oro.

- Y ese oro me permitió hablar de baloncesto y que me escuchen. También hace que los deportistas que han ganado tengan una responsabilidad social. Reconozco que en el deporte hay modas y ahora quizás se está hablando demasiado de valores. La novedad es que antes se destacaban en el deporte individual y ahora debemos fijarnos en los del colectivo. Porque esos, como la generosidad, actuar en grupo por un interés común, mejoran la sociedad.

- ¿Habla de un legado?

- Lo más importante del baloncesto es que implica un modo especial de comportarse. Y los valores que transmitieron aquellos jugadores tras aquel Mundial fueron muy importantes para la sociedad. Pero también un legado dentro del propio deporte. Aquella selección recibía de la anterior, con Reyes, Herreros... y esa eclosión afectó a otros como Carlos Jiménez, Garbajosa y, claro, Gasol, Sergio Rodríguez, Rudy... No era suficiente haber transmitido un trofeo.

- ¿A qué se refiere?

- Mi gran agradecimiento a aquel Mundial fue que pude comenzar a hablar de baloncesto en foros donde nunca antes se había hablado ni de deporte. El premio Príncipe de Asturias corroboró la importancia de ese discurso para el baloncesto y la sociedad.

- Usted ha tenido éxito en categorías inferiores. Ha modelado esas vidas también.

- Me recuerdan a menudo los profesionales de éxito que yo entrené siendo niños. Pero me emociona bastante cuando alguno, no conocido en el deporte, alcanzó la plenitud en otras facetas y me lo agradece porque creen que contribuí a su formación. Los entrenadores somos ayudantes de personas.

- ¿El deporte profesional lo tergiversa?

- Es que para llegar al deporte profesional hay que estar muy preparado porque te puede llevar a confusión. Nadie se convierte de la noche a la mañana en un egoísta o arrogante, o modifica su comportamiento. La formación es el escudo que te protege de todo ello.

- ¿Nunca se ha planteado contribuir desde los despachos de una institución como la federación o la Liga?

- Creo que eso no me toca. Pero diré que es muy necesario un calendario coordinado. Se habla de proteger al deportista, que es lo más importante del baloncesto, pero hemos descuidado al aficionado, que ya no sabe ni cuando juega la selección. Vestimos a uno para desvestir a otro. Es necesario que no haya muchos baloncestos, sino solo uno con los intereses del baloncesto en sí mismo. Digo que es necesario, no que conseguirlo vaya a ser sencillo.

«No diferencio baloncesto y empresa»

La de Pepu Hernández será una de las tres ponencias del foro, junto con las de Francisco del Río, experto en derecho deportivo e Iván Clavel, gerente de la Fundación Deporte Galego.

- Usted tiene un proyecto de de responsabilidad social corporativa con Imantia Capital y hablará de la educación financiera de los deportistas, de cómo deben gestionar sus ingresos.

- Hay multitud de casos de jóvenes con extraordinarios ingresos que no piensan en la segunda vida tras el deporte y se arruinan. Es una pena y una lástima. Solo se preocupan cuando ya es demasiado tarde. Queremos que tengan formación financiera suficiente como para que tomen sus propias decisiones, sin precipitarse, sabiendo los riesgos,

- Supuse que los jugadores de baloncesto estarían mejor preparados académicamente.

- Tienen un déficit importante. Sacar tiempo para una formación académica tiene un valor extraordinario. El sistema español es mejorable, pero no pensemos que el estadounidense está exento de dificultades. Hubo laxitud con la exigencia académica para doblegarse al potencial económico que generaban los jugadores de la Liga universitaria.

- ¿Cómo analiza la creciente presencia española en la NBA?

- Se agradece porque lo merecen técnica y tácticamente, pero lo vinculo a esa laxitud universitaria. La NBA no puede permitirse jugadores con formación insuficiente deportiva y personal Y ven que de Europa llegan con esa formación. Con Gasol y Rudy, la NBA se dio cuenta de que no es lo mismo ser nuevo que novato. Ellos eran campeones del mundo.

- ¿Qué propone?

- Una formación integral, no solo financiera. Para afrontar también los baches de su carrera deportiva. Es mejor hacer algo que nada. Puse en contacto deportistas que lo vieron a tiempo. Aprendí de ellos. El problema existe, aunque no se plantee.

- ¿Hubiese preferido entrenar durante más años?

- Es que no considero que abandoné una faceta por la otra. Siempre mezclé ambas. No diferencio baloncesto y empresa. Aquí planteamos estrategias, que no tácticas.

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