Gasolina gallega, éxito seguro

Fran Soto y Luis Fandiño, que coincidieron en el modesto Sin Querer, son los preparadores físicos del Betis y del Alcorcón, dos de los equipos de moda


Betis y Alcorcón son dos de los equipos de moda del fútbol español. Y ambos tienen algo en común. Las piernas de sus jugadores responden al estímulo que marcan dos preparadores físicos gallegos, Fran Soto y Luis Fandiño. Hombres de confianza de Quique Setién y Cristóbal Parralo, respectivamente. Dos coruñeses que además compartieron equipo en sus tiempos de jugador. El Sin Querer, de Segunda Galicia, a finales de los noventa. Soto era un mediocentro de los de jerarquía y Fandiño un habilidoso extremo, todavía juvenil.

Francisco Javier Soto Díaz (A Coruña, 1974) se formó en el fútbol coruñés. Además de aquella etapa en el Sin Querer, pasó por el Español, formando parte del cuerpo técnico del equipo de Santa Lucía en la época gloriosa de Preferente, a comienzos de siglo. En el 2007 firmó por el Lugo, allí conoció a Quique Setién, y con él logró el ascenso a Segunda División A y la posterior consolidación en la categoría de plata. El cántabro se quedó prendado del trabajo de Soto, hasta el punto de recomendar su fichaje en todos los lugares a los que ha ido: Las Palmas (16/17) y Betis (17/actualidad). Con el cuadro canario firmó en el segundo año de Setién, ya que en el primero había ido con la liga empezada; mientras que con los sevillanos devolvieron la ilusión a la afición, con una gran clasificación europea. El Betis acabó la pasada Liga en una gran forma física, yendo de menos a más; y en la actual acaba de dar la campanada de ganar en el Camp Nou.

La historia de Luis Rodríguez Fandiño (A Coruña, 1978) es parecida, en lo que se refiere al trabajo desde las catacumbas del fútbol. Se inició en equipos como el Atlético Arteixo y el Montañeros, con José Ramón González al frente. Con el de Carreira alcanzó grandes éxitos, convirtiendo al equipo coruñés en una de las revelaciones de Segunda División B allá por el año 2010.

Con José Ramón firmó en el equipo juvenil del Deportivo en el 2014. Ángel Cuélllar se lo llevó al Cerceda en el 2015, con quien rozó el ascenso a Segunda B, y en el 2016 regresó a Abegondo, pero esta vez para llevar la preparación física del Fabril. Fue el momento en el que conoció a Cristóbal Parralo y a Javier Manjarín, un equipo de trabajo que en año y medio llevó al filial del Deportivo de Tercera División a liderar la Segunda B. Su éxito fue tan rotundo que, con la destitución de Mel, fueron llamados a filas del primer equipo. Su aventura en Primera División apenas duró cuatro meses y, a pesar de que Cristóbal abandonó el club, el Deportivo quiso conservar su talento, aunque relegándolo de nuevo al filial, que por entonces ya dirigía Gustavo Munúa.

Este verano, Parralo firmó con el Alcorcón y se acordó del equipo de trabajo que lo había hecho triunfar en el filial deportivista. Fandiño se fue con él, al igual que Manjarín, y juntos están asombrando a propios y extraños con un equipo forjado para la permanencia. Son colíderes, con 27 puntos en 13 partidos, y tan solo 6 goles encajados.

Betis y Alcorcón, Soto y Fandiño, dos ejemplos del triunfo desde la constancia y el trabajo. Gasolina gallega, éxito seguro.

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