«Tras mi supuesto milagro hay muchas frustraciones»

El gallego se sabe un afortunado por superar un diagnóstico de tetraplejia y acabar corriendo maratones, pruebas de ironman y de bicicleta de montaña como la Titan Desert

Agencias

En 2005, cuando tenía 17 años, se golpeó la cabeza en el fondo de una piscina y le diagnosticaron una tetraplejia, pero tras someterse a una intervención quirúrgica el diagnóstico pasó a ser una tetraplejia incompleta, lo que abría una posibilidad, por reducida que fuera, de poder valerse por sí mismo algún día.

Tras dos duros años de recuperación, en los que pasó de la silla de ruedas al andador y posteriormente a las muletas, recibió el alta hospitalaria y entonces decidió no ponerse límites.

Hizo de todo, bádminton, tenis, natación, remo, tiro con arco, hasta dar con retos de la envergadura de los ironman y las pruebas de ultrafondo.

La clave para llegar hasta donde ha llegado -en 2014 fue galardonado por la revista Men's Health con el premio a la superación- es, según confiesa, el deseo, la constancia y la resiliencia.

«Como en cualquier faceta de la vida, para llegar a un objetivo final tienes que hacer muchos pasos intermedios, los cuales muchas veces te hunden, te frustran y te hacen retroceder diez pasos», afirma Víctor Tasende, quien se define a sí mismo como «un despertador psicológico de la gente».

Ahora se gana en parte la vida como conferenciante, motivador, que no gurú, palabra que rehuye, y admite que «la mayor tragedia» de su vida ha sido a la vez su «mayor regalo».

Pero si tuviera la opción de rebobinar hasta ese día en el que se lesionó la médula jugando en una piscina, no sabe si sería capaz de volver a superar el trance.

«El precio que he pagado ha sido muy alto. He perdido amigos, conocimientos que tenía que adquirir en una edad determinada, perdí relacionarme como tenía que hacerlo en la adolescencia, que mi integración laboral no fue como tendría que ser», enumera.

El mensaje que pretende trasladar en sus conferencias es que problemas en la vida, como tales, «hay pocos: una enfermedad difícil de tratar, la pérdida de un familiar... Lo demás son circunstancias que se pueden resolver», matiza.

Y cuando habla ante un público infantil trata de inculcarles «el valor del esfuerzo, del sacrificio, de que la frustración es fundamental, frente a la inmediatez de las cosas» en estos días.

No en vano, su lucha contra la enfermedad no ha terminado, pues aún le quedan secuelas, como espasticidad muscular y problemas de sensibilidad.

«Tengo claro que mi madurez va a evolucionar en base a mis secuelas», señala, como también que tiene dos opciones: «aceptarlas, trabajarlas y pelearlas, o dejar que me dominen. Sé que en algún momento me podrán vencer más, lo que intento hacer es retardar eso».

Hasta que eso suceda no renuncia a su gran pasión, las pruebas deportivas extremas, esas en las que «te tienes que embarrar, remangarte», dice, y superar todos los obstáculos que se presenten, como ha hecho en la vida.

«Sufro mucho en las carreras, pero lo que me aporta es mayor. En pruebas de muchas horas y esfuerzo es donde sé que puedo dar lo mejor de mí», indica Víctor Tasende, quien desearía participar en la Cape Epic, una carrera por etapas que califica como «el Tour del mountain bike»

«Entre la tetraplejia y los ironman hay trece años de trabajo, de esfuerzo, sacrificio, frustración y, sobre todo, infinidad de fracasos», señala tras dar una conferencia a un grupo de escolares en Vigo.

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