La odisea del Paiosaco ante el Boiro podría tener castigo

El Barco logró suministrarles siete pares de espinilleras, las mínimas necesarias para poedr disputar el partido


El Comité de Competición de la Real Federación Gallega de Fútbol decidirá hoy sobre qué sucede con el partido suspendido en Tercera División, que debía medir al Barco y al Paiosaco. Los laracheses sufrieron una auténtica odisea para llegar hasta Valdeorras por el temporal de nieve y por la avería de un autocar que les dejó sin material deportivo, y para colmo podrían ser sancionados por negarse a jugar un 7 contra 11. El comité decidirá si da al Barco por vencedor por 3-0, o bien si ambos clubes deben ponerse de acuerdo para disputar el envite.

Lo única certeza es que la plantilla del Paiosaco vivió una auténtica odisea. Los verdiblancos salieron de la localidad larachesa al mediodía del domingo y, sobre las dos y media de la tarde, sufrió la avería de su autocar a la altura de As Nogais (Becerreá). Contrataron otro bus, que los llevó hasta Vega del Valcarce, en donde se intentó solucionar el problema del autocar averiado. No fue posible y además el maletero quedó bloqueado, impidiendo a la expedición acceder a todo el material deportivo.

El Paiosaco llamó entonces a la federación para avisar del contratiempo y el secretario general Diego Batalla les indicó que debían acudir igualmente al encuentro. Así lo hicieron y el equipo local les facilitó equipaciones de juego, pero el problema surgió con otros utensilios de los jugadores: «Nuestra sorpresa fue que nos dejaron siete pares de espinilleras y doce pares de botas, de las cuales dos estaban rotas. Dos eran de tacos de aluminio y el resto de tacos de goma» explicó el mismo domingo a La Voz el entrenador Juan Riveiro.

Los jugadores del Paiosaco señalaron en el momento que por las botas no había problema, que incluso estaban dispuestos a intercambiárselas si se producían cambios, pero el problema estaba con las espinilleras, porque forma parte de la indumentaria de un futbolista y estos no pueden saltar al terreno de juego sin ellas. Y como 7 es el número mínimo de jugadores, en teoría podía haberse celebrado el partido, pero con un 7 para 11.

Los verdiblancos comunicaron entonces que en esas condiciones no jugarían, el árbitro lo reflejó en el acta, y para colmo vivieron otra aventura en el viaje de regreso, por la nieve acumulada en Pedrafita.

Ahora, tras un experiencia que difícilmente olvidarán en sus vidas, el equipo larachés se expone a una sanción. El artículo 239.2 del Reglamento Xeral dice que «no se entenderá como causa de fuerza mayor la perdida de la equipación o ropa deportiva para suspender un partido, estando obligado el equipo que la padeciese a celebrar el encuentro con los medios de los que disponga y el local a facilitarle el material necesario dentro de sus posibilidades».

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