Lluvia de cristales en un pabellón temblando por los efectos del huracán Leslie en la final del Europeo

La selección española femenina ganaba a Portugal cuando se suspendió el partido


España fue al Europeo a luchar contra los elementos. O eso parece. La selección femenina estaba a poco más de un minuto y medio de la celebración de su quinto campeonato continental consecutivo cuando, como en los cómics de Asterix, el cielo se desmoronó sobre sus cabezas. El huracán Leslie ajustó su trayectoria un poco hacia el norte y sacudió Mealhada como a un trapo. Las previsiones meteorológicas y de seguridad se quedaron cortas y solo la suerte evitó un disgusto.

A falta de dos minutos y medio para la conclusión de la final del Europeo entre Portugal y España (2-3), el pabellón sufrió un primer apagón y uno de los cristales superiores se rompió por efecto del temporal. «Hasta entonces había tanto ruido que no nos habíamos dado cuenta de nada», explica José Luis Huelves, ex jugador del Liceo y delegado de la selección. «A partir de ese momento, la cosa se puso durilla. Llevo desde los ocho años en hockey y nunca viví nada parecido. Al menos no hubo heridos», añade. De milagro, porque se levantó la techumbre, acabaron por reventar los demás cristales, el suelo temblaba a cada rayo caído en las inmediaciones, y los deportistas y el público se refugiaron en los vestuarios y en el bar. Hasta que la policía los trasladó con seguridad (y cierta dificultad, por el corte de carreteras) hasta el hotel.

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