Jorge Prado, un oasis en el desierto

El campeón del mundo de MX2 asomó en una disciplina en declive en Galicia, donde su éxito no sirve de revulsivo


Jorge Prado es el antes y el después. El motociclismo gallego, en especial el motocrós se reduce, nada más y nada menos a la gesta de un joven que sacó petróleo de una actividad en decadencia. Y donde parece no haber nada actualmente. Es más, se puede decir que para los rectores del deporte gallego sobre dos ruedas, Jorge Prado sigue siendo invisible. ¿Sabrá aprovechar Galicia el gran éxito del campeón más precoz de la historia de esta disciplina?

¿Cuántas licencias de motocrós tiene Galicia?

Según datos aportados por la Federación Gallega de Motociclismo (FGM), el promedio era de unas 500 o 600 licencias anuales de las que una quinta parte pueden ser de motocrós. «Actualmente, desde la apertura del deporte no federado, la situación cambió radicalmente y andamos por las 300», matizan, al tiempo que hacen hincapié en que las licencias de motocrós no existen, sino que se trata de licencias de motociclismo, con la que cada deportista puede participar en las diferentes modalidades.

¿Qué circuitos hay operativos?

Cerceda y Taboexa son los más activos. En Ourense, Santa Mariña. La falta de mantenimiento aboca a la mayoría al desuso. Cabanas acaba de inaugurar uno de supercrós. Además, se encuentran los de Morás, Agolada... pero la FGM no se atreve a ofrecer un listado actualizado.

¿Qué competiciones organiza la FGM?

La federación gallega no organiza directamente las competiciones, sino que lo hacen los clubes afiliados. El año pasado se celebraron dos Campeonatos de España en Taboexa, pero este año Galicia se cayó del calendario nacional. Ya está abierto el plazo de solicitudes para el año 2019. Por otra parte, las pruebas del Campeonato Gallego fueron suspendidas por baja inscripción y las que quedan hasta el final de año es posible que corran la misma suerte. El año pasado participaron unos sesenta pilotos en el Campeonato Gallego de motocrós.

¿Cuál es el proyecto de futuro de la FGM en relación con el motocrós?

Desde el ente rector de este deporte en Galicia, la organización de pruebas no federadas (con una participación masiva) afectó negativamente a la consolidación de los campeonatos oficiales. La FGM intentó recuperar pilotos por medio de los Campeonatos de España y logró sesenta inscritos. Fuentes federativas apuntan a que ese será el camino que se siga en el 2019. Con todo, este año habrá elecciones a la presidencia de la federación y todo queda a expensas del proyecto que resulte vencedor.

¿Qué valoración hace el presidente de la federación?

Con respecto al gran éxito de Jorge Prado, José Canda, que lleva alrededor de un año al frente de la FGM, afirma que ve «muy positivo» lo conseguido por el joven piloto. «Ya era un fenómeno desde pequeñito, ya despuntaba. Tuvo la suerte de que lo fichó un buen equipo y sus padres tomasen la decisión de marcharse a Bélgica, el país del motocrós. Y, por supuesto, él es un esclavo de la moto, porque de otro modo no se consigue lo que está consiguiendo. Eso exige arriesgar», analiza Canda. Al mismo tiempo, recuerda el contexto en el que surgió la figura del actual campeón del mundo. «En Galicia hubo muchísima base de motocrós. Cuando Jorge comenzó había muchísimos y muy buenos pilotos. Los mejores de España estaban en Galicia. Como los hermanos Bernárdez».

¿Qué análisis hacen los pilotos más veteranos?

Román Pérez es uno de los pilotos con más experiencia al más alto nivel, y estuvo asesorando a Jorge Prado desde los inicios del campeón mundial. Relata que empezó en los noventa, con gran afluencia de deportistas en todas las modalidades. «Tras el bajón desde 1998, apenas remontó tímidamente y, a pesar de que sigue habiendo mucha afición al motocrós, al enduro y a la velocidad, la gestión por parte de todos no ha sido la más adecuada», analiza.

Compara la gran capacidad de convocatoria de la Liga Gallega de Moto de Campo. «Hubo un momento igual en el motocrós. El último supercrós del Gallego celebrado en mi casa reunió a unos cien pilotos. Pero después se encarecieron las licencias, suprimieron las promociones, los seguros de la federación no cubrían los entrenamientos, no había pruebas, descendieron las ayudas organizativas... Y la gente no sacaba la licencia para una sola carrera. Creo que es por culpa de todos: motoclubs, federación... y esto fue hacia abajo», explica.

Resalta que Jorge Prado asomó en este contexto. «Tenía licencia catalana. ¿Cómo puede ser que la federación gallega no apoyase a un niño que iba a ser campeón del mundo? Muchos teníamos ayudas, incluido yo, sin tanto nivel (aunque yo para entonces ya me había ido a competir a Portugal). Y Jorge Prado tuvo que irse a buscar apoyo a Barcelona», reflexiona.

«Ahora está todo paradísimo. Se te encoge el corazón y no hay visos de mejora», concluye.

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