Támara Echegoyen: «Nunca fui perezosa»

La regatista confiesa que le repugna la hipocresía y que no le gusta nada cocinar, pero sí comer. «Y si hay que fregar los platos, lo hago»


Me disculpo al tragarme la tilde del nombre, pero Támara Echegoyen ( Ourense, 1984) levanta la mano y le quita importancia. Dice que ya no porfía por eso y que la tilde viene por el río Tambre. Nos vemos en una cafetería de Pontevedra, recién llegada de Santander. Durante la conversación se muestra también tolerante con mi ignorancia marinera.

-Una regatista de Ourense... Eso no es muy normal.

-Bueno, tengo muchos amigos ourensanos que navegan. Y aunque soy de nacimiento ourensana, muy pronto me desplacé a la costa, así que tuve muchas facilidades para ir al agua.

-Participó en la última Volvo Ocean Race...

-Sí. No sé si lo sabe, pero es una competición que se celebra cada dos o tres años, es una vuelta al mundo en etapas que dura unos nueve meses. Es la primera vez que hago esta competición. La hice a bordo del Mapfre y quedamos segundos. Este año hubo una regla especial que obligó a la formación de equipos mixtos. Y yo la aproveché para hacer una de las regatas más extremas y peligrosas que hay en la vela.

-¿Cómo fue la experiencia?

-Muy positiva a la vez que dura. Navegamos por sitios a los que no llegaba ni el salvamento marítimo. Me dio la oportunidad de mejorar como regatista en una competición totalmente distinta. Ha sido una edición muy especial.

-Tantos días navegando...

-Sí, pero yo estoy muy acostumbrada a adaptarme a los cambios. Lo he tenido que hacer muchas veces, adaptándome a varias disciplinas olímpicas.

-Bueno, pero esto es casi cambiar de deporte.

-Cuando cambias de clase en la vela también es casi como cambiar de deporte. Como si le dices a un nadador de 100 braza que se ponga a hacer natación sincronizada. Pero es verdad que, en este caso, la única similitud es que sigues en un barco.

-Mentalmente tiene que ser muy duro.

-Sí. Hay que estar preparada. Hay momentos complicados, pero lo que más aprendí es que es una competición en equipo, porque hay situaciones en las que lo pasas realmente mal y en lo único en que te puedes apoyar es en tu equipo. De todos modos, compitiendo vas al cien por cien y no tienes tiempo de pensar en todas las cosas malas. Sí que hay situaciones límite, sobre todo en el océano Sur [Antártico], cuando estás muy lejos de tierra. Pero es mejor no pensar en eso.

-¿Le gustaría repetir?

-Sí. Pero mi siguiente proyecto es el ciclo olímpico para Tokio 2020. Puede que este sea ya mi último ciclo. Luego me gustaría cumplir etapas en otros mundos de la vela.

-Así que dentro de 15 o 20 años, también se ve ligada a la vela.

-Seguramente sí. Llevo navegando desde los 5 años porque la vela es mi pasión. Creo que me resultará muy difícil separarme de este deporte.

-¿Dónde guarda sus trofeos?

-La mayoría en casa de mi madre.

-La medalla olímpica estará en un sitio de privilegio.

-Sí, también se la regalé a mi madre y la puso en un sitio de privilegio: encima de la nevera, ja, ja.

-Su formación académica es...

-Licenciada en INEF. También tengo estudios de música: violín y piano.

-¿Practica?

-Hace mucho que no.

-¿Cómo era de pequeña?

-Muy inquieta y traviesa. Me recuerdo siempre haciendo cosas. Y siempre fui capaz de hacerlas todas. Nunca fui perezosa.

-Defínase en cuatro palabras.

-Perseverante, trabajadora, soñadora y comprometida con las personas y con los proyectos.

-¿Con qué se entretiene?

-Me gusta mucho leer y hacer actividad física en general: una ruta por el monte o salir en un kayak. También disfruto quedando con amigos y conversando. Desconecto.

-¿Le gusta cocinar?

-No me gusta nada, pero me gusta comer. Y si hay que fregar los platos, lo hago.

-¿Celta o Dépor?

-Cuando era jovencilla era del Dépor. Ahora soy de... los dos. Soy de los equipos gallegos.

-Si se hubiera dedicado al fútbol y hubiera sido un varón, con su éxito sería multimillonaria.

-No soy multimillonaria, pero soy muy feliz, que es mucho mejor. Vivo mi pasión, que no es algo que muchos puedan conseguir.

-Una vocación secreta.

-La medicina. Mi padre era médico. Pero mi sueño de pequeña era ir a los Juegos Olímpicos. Y lo conseguí.

-Dígame algo que le repugne.

-La hipocresía. Y el papel de aluminio.

-¿Qué tal baila?

-Muy bien. Me divierte mucho. Tengo muy buen ritmo.

-¿Tatuajes?

-Sí, tengo tres. Tienen todos un significado especial.

-Una canción.

-I want to break free, de Queen.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-No se puede elegir una sola cosa. Son muchas, y si consigues un buen equilibrio, tendrás una buena vida.

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