Irene Martínez: «Los deportistas son diferentes»

Lleva nueve años en la Blume y antes del Mundial y los Juegos bucea en sí misma más allá de la haltera


La Voz

Nueve años lleva en la Blume («pero nunca he desconectado de mis amigos ni de A Coruña», apunta). Parece que fue ayer. Ayer, cuando ella empezó, casi no había niñas halterófilas. Ahora son mayoría. Y ella, Irene Martínez (A Coruña, 1993) es la mejor gallega de la historia. Con un Mundial absoluto y los Juegos Olímpicos a la vuelta de la esquina, no ha perdido un ápice de frescura.

-¿Nerviosa?

-No, para nada. Además de intentar mantenerme entera, también intento no transmitir lo que siento en competición. Queda solo afinar y perfeccionar. Pero como en el alto nivel cualquier error o lesión echa todo por tierra, es como estar envuelta en papel de seda.

-¿También la mente?

-Es que en halterofilia si no funciona la cabeza, no levantas nada, por mucha técnica y fuerza que tengas.

-¿Halterófila para siempre?

-Mmm... el deporte se acaba. Realmente, no me veo en el futuro. Estudio fisioterapia, me encanta la readaptación de lesiones deportivas. Será lo más cercano a ser una deportista... sin serlo. Pero no creo que deje de entrenar nunca. O sí. Quién sabe.

-¿Ha sentido discriminación?

-Es que la gente está muy equivocada con la halterofilia. El icono de nuestro deportes es una mujer, Lydia Valentín. Es uno de los deportes más igualitarios que existen.

-¿Es de las que va pensando por la calle... «soy un ejemplo»?

-Nunca me lo planteé. Tampoco tengo mucha repercusión mediática. También es verdad que nunca se me dio por hacer cosas raras. Sé que somos modelo de comportamiento y valores.

-¿Y su modelo? ¿A quién admira?

-En deporte, a los que tuve la suerte de conocer. Desde pequeña, a David Cal. Carolina Marín era mi compañera de instituto. Sigue siendo la misma. Gómez Noya, Craviotto, Lydia Valentín... todavía me impactan, también como personas, pero claro, ahora los veo más cercanos.

-¿Cuánto le importan las redes sociales?

-Pues lo mismo que lo que diga la gente. Te pueden ayudar, dan visibilidad, posibilidad de patrocinios... Y que te sigan y te apoyen es guay, pero hay que tener cuidado.

-¿Se retirará como la mejor de la historia en Galicia?

-Me retiraré pensando que lo he dado todo. Me siento orgullosa de lo conseguido y creo que puedo conseguir más. Pero me importa más mi satisfacción que los propios récords.

-Recete halterofilia.

-Yo recetaría cualquier deporte, no solo la halterofilia. Las personas que han practicado deporte son diferentes. Hay unos valores, desde niños unas obligaciones y responsabilidades, te sientes valorado. Eso sirve para el presente y para el futuro. Y no te lo da otra actividad tanto como el deporte.

-¿Uno que le guste, además de la halterofilia?

-Echo mucho de menos esquiar, pero supone un riesgo de lesión y desde que hago halterofilia no lo practico. Cuando me retire, lo retomaré.

-Una vez dijo en La Voz que cuando una tiene cien kilos encima de la cabeza se detiene el tiempo.

-Son apenas dos segundos, pero es que se para totalmente. Eres tú y la barra. No hay más. Estás completamente en blanco.

-¿Se acuerda de la primera vez?

-Ya fue en el CH Coruña, pero la primera que escuché «halterofilia» no sabía ni lo que era. Dije: «A mí eso no me gusta. No lo hago ni de broma». Y apenas pasaron dos días, me aburría en casa y fui a probar. Ahora pienso que es adictiva. Como no sabes hasta dónde puedes llegar... Lo que más me gusta es superarte a ti misma. Vas mejorando con pico y pala. Y quieres más.

-¿No hay nada malo?

-Pues... no mucho. Cuando no salen las cosas. Y lo que no se ve cuando tienes un mal día en competición. La gente no sabe si te ha pasado algo, o se te ha muerto alguien... cualquier detalle influye mucho.

-¿Influyó mucho Ferenc Szabo, su entrenador en el CH Coruña?

-Fue y sigue siendo fundamental. También como persona. No todas las halterófilas pueden decirlo.

-¿Cómo ve la clasificación para los Juegos Olímpicos?

-Es increíble. Han cambiado los criterios, han reestructurado las categorías y no sabemos nada. Imposible explicarte. Solo sé que tengo que levantar mucho peso.

-¿Alguna manía supersticiosa?

-No. Tengo una rutina de concentración antes de levantar. La aprendí gracias a mi psicóloga deportiva y se basa en la visualización más un pensamiento técnico.

-¿Cocina?

-Pues no. Como en la Blume no tengo cocina... De todos modos, soy un poco impaciente y si después de entrenarme llego muerta de hambre y tengo que esperar mucho para comer...

-Pero comer, comerá...

-Ja, ja, ja.. claro, y la comida que más me gusta es la tradicional gallega: pulpo, mariscos... Debe ser porque estoy fuera.

-¿Toca algún instrumento?

-Lo intenté con la guitarra, pero no lo he conseguido. Sin duda, volveré a probar. Algún día aprenderé.

-¿Qué música prefiere?

-No tengo un género predilecto. Depende del momento. Pero la uso para motivarme entrenando.

-¿Qué serie le ha enganchado?

-Puedo ver de todo, desde Las chicas del cable hasta Perdidos o Juego de Tronos.

-¿Cuál ha sido su viaje preferido?

-Más que viaje realizado, lo que tengo son muchos viajes pendientes. Con la alta competición es complicado sacar tiempo para casi otra actividad. Cuando me retire, los haré.

-¿Tiene una lista que cosas que hacer cuando deje la competición de halterofilia?

-No, pero debería. La verdad es que si me pongo a hacer esa lista, va a ser muy amplia.

-¿Qué es lo más importante?

-La ilusión. Si la tienes, por mucho que se te interponga, seguirás luchando hasta conseguir lo que sea.

-¿Y lo que nunca haría?

-Trampas.

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