El Madrid paga la escasa puntería

Tras dos años debilitándose, la venta de Cristiano ha acrecentado sus problemas


Keylor Navas resumió el sentir del madridismo tras otra noche para olvidar del campeón de Europa. «No se puede tapar el sol con un dedo», señaló cuando se le interpeló por la marcha de Cristiano Ronaldo y el discurrir de un equipo que firma sus peores registros ofensivos en más de una década. Negado ante la portería por tercer duelo consecutivo, algo que no sucedía desde enero del 2007, con Fabio Capello, el Real Madrid consumió 97 minutos en el Luzhnikí sin ser capaz de voltear un marcador que se le puso cuesta arriba en el suspiro inicial. La cascada de remates -26, con cuatro entre los tres palos y otros tantos a la madera- no se tradujo en goles, convirtiendo en fútil el abrumador dominio de la pelota -72,3% de posesión- y agudizando el debate sobre el estilo de una escuadra que, conforme pasan los partidos, muestra sus carencias, dimanantes de la mala planificación estival.

La falta de puntería, derivada lógica de la venta de Cristiano Ronaldo, es el epítome de los problemas de un conjunto que lleva dos temporadas debilitándose a la vera de sus éxitos. Los árboles de las Champions han tapado el bosque. Mecidos por el viento a favor de las tres Champions consecutivas, en Chamartín se abonaron a la teoría del paso adelante que darían estrellas que hasta entonces habían visto solapado su brillo por el inagotable fulgor de Cristiano. El resultado de la ecuación son cinco victorias, dos empates y tres derrotas en los diez encuentros oficiales disputados en la presente temporada, en la que el promedio goleador ha decrecido especialmente en la Liga: 12 tantos en siete jornadas, a razón de 1,7 por choque. Bale (21), Benzema (12) y Marco Asensio (11) contabilizaron en conjunto tantas dianas como Cristiano en solitario el pasado curso: 44. Diez suman a estas alturas entre los tres cuando el Real Madrid ha cumplimentado casi una sexta parte de los 62 encuentros que disputó la anterior campaña. El preconizado impulso del tridente ofensivo sigue sin materializarse mientras la parroquia blanca demanda mayor protagonismo de Mariano.

Las prestaciones de los titulares han decrecido desde el empate ante el Athletic. Lejano queda ya el vigoroso plan B de Zinedine Zidane en la temporada 2016-2017, cénit de un Real Madrid cuya plantilla ha perdido profundidad a la par que aumentaba la tesorería. Los James, Morata y Pepe de entonces han dejado paso a los Marcos Llorente, Vallejo y Vinícius de hoy. Lopetegui quería un fichaje para cubrir la salida de Kovacic y el club recuperó a Fede Valverde, aún inédito. Tampoco se buscó un recambio para Marcelo cuando la Real recibió prestado a Theo, ascendiendo a Reguilón. El brasileño, hoy lesionado, no tiene competencia, como tampoco Benzema, titular pese a llevar más de un mes sin ver puerta, algo que no hace el Real Madrid desde el 22 de septiembre, cuando Marco Asensio pulverizó el marco del Espanyol.

A la merma competitiva de la plantilla se ha unido una plaga de dolencias que privó al Real Madrid en Moscú de tres de sus titulares -Marcelo, Isco y Bale- y que vio también caer en el Luzhnikí a Carvajal. Ausencias a las que hay que sumar la baja forma de Modric o Varane, que dificultan aún más un cambio de rumbo que se torna imprescindible como reconoció, en un alarde de sinceridad, el joven Reguilón: «Así no podemos seguir».

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