«En la ACB cualquiera puede ganar a cualquiera»

Los técnicos del Obra y el Breo analizan en La Voz el curso en el que vuelve el derbi gallego

Entrevista a Moncho Fernández y Natxo Lezkano Los entrenadores del Obradoiro y del Breogán se sientan en nuestra mesa para una entrevista conjunta en lo que supone el regreso de dos equipos gallegos en la élite del baloncesto 17 temporadas después

Diecisiete años después habrá derbi gallego en la ACB, a orillas del Sar y del Miño. El Obradoiro, que tardó casi dos décadas en hacer valer sus derechos, encara la que será la octava campaña consecutiva en la máxima categoría. El Breogán retorna tras un largo paréntesis de doce años en la LEB Oro. Son dos plazas que rezuman baloncesto.

Reunidos por La Voz de Galicia, los entrenadores de ambos equipos, Moncho Fernández y Natxo Lezkano, hablaron largo y tendido ante las cámaras acerca de la temporada que está ya a la vuelta de la esquina. Y exhibieron buena memoria. Lois Balado, conductor del programa, empezó por preguntarles si recordaban dónde estaban hace 17 años. Quizás porque los dos hacían sus primeras armas en el deporte profesional, uno como ayudante de Moncho López en Gijón y el otro de la mano de Dusko Ivanovic en el Baskonia. «Aquel año ganamos la ACB y la Copa -recuerda Lezkano- y perdimos en Gijón». «Sí, estaba lesionado Lou Roe», apunta el Alquimista de Pontepedriña. Y continúa la conversación: «También perdimos en Torrelavega, contra los dos equipos que acabaron descendiendo». En el transcurso de la charla, coincidirán en muchos puntos de vista. El primero, este: «En la ACB cualquiera le puede ganar a cualquiera».

Modestia y percances

Los dos clubes viajarán en la Liga Endesa en el vagón de cola de los presupuestos. Y empiezan después de una pretemporada pródiga en lesiones y partida por la ventana FIBA de septiembre. No llegan al pistoletazo de salida en las mejores condiciones.

Moncho Fernández reconoce que falta camino por recorrer, pero ve al equipo preparado: «Si la pregunta es si tenemos armas y argumentos para ganar el sábado, estoy convencido de que sí. Pero luego hay otro aspecto, que no lo damos los entrenadores sino el día a día, el trabajo, el entrenamiento, que es el de las relaciones que se generan entre los propios jugadores. A este le gusta que se la pase aquí, a este aquí... Esas relaciones que se generan solo las da el tiempo y, quizás este año, por las lesiones y la ventana, nos haya faltado un poquito más».

Lezkano se pronuncia en términos similares: «El equipo no llega como me gustaría que llegase. Es una realidad que no vamos a esconder. No hemos entrenado cinco contra cinco ningún día de la pretemporada. Da un baremos de lo que ha podido ser. Lo que decía Moncho, faltan todas esas sociedades que se generan con el conocimiento y no han podido darse, todos los automatismo que a nosotros nos gustan, cuando un jugador va hacia este lado el otro tiene que ir al otro... Todo esto que nos gustaría meter y que es a base de conocimiento y repetición, no lo hemos podido hacer. A nivel táctico nos falta, a nivel estratégico, nos faltan muchas cosas que meter, más allá de los automatismos que te hacen jugar bien. La pretemporada ha sido así. Lo que trato es de huir de eso, de lo que no hemos podido hacer, y centrarnos en lo que sí hemos podido hacer. Aunque sea muy poco, ese muy poco hay que hacerlo lo mejor posible y que nos haga ser competitivos. Ya iremos construyendo lo que tendríamos que haber hecho hasta ahora y no hemos podido. Tendrá que ser sobre la marcha y tendrá que variar la forma de entrenar y la de preparar los partidos, de ir introduciendo las cosas».

Por filosofía y convencimiento, los dos técnicos son partidarios del discurso del partido a partido, incluso del día a día. Rehúyen el cálculo de probabilidades a la vista del calendario. No lo tienen metido en la cabeza. Pero sí saben que en la sexta jornada habrá derbi, el 27 de octubre.

Fernández y Lezkano cogieron a sus equipos en la LEB y dieron el salto a la ACB. Se aprestan a iniciar una nueva singladura. Saben que el viaje será largo, a menudo complicado. Y los dos saben, por lo visto en campañas anteriores, que tendrán detrás dos aficiones empujando.

Las propuestas diferentes del Alquimista, el juego sólido de los equipos de Lezkano

Hace tiempo que no se enfrentan, pero se conocen bien y se cruzan elogios. Así habla Lezkano del baloncesto de Moncho Fernández: «Soy un fan del baloncesto del Obradoiro. En la Liga se repiten muchos patrones de juego y creo que hay equipos que rompen un poco esos patrones. Uno es el Real Madrid. Sea por la apuesta del entrenador o las características de los jugadores, ha dado un salto de calidad importante, sobre todo a nivel de juego y de resultados. Su propuesta a nivel de baloncesto ha sido muy atractiva, me ha gustado muchísimo. Lo que está haciendo Moncho con su equipo es muy diferente, pero novedoso. Me gusta verlo, porque veo cosas diferentes respecto a otros equipos de la Liga. Es interesante ver al Obra tanto a nivel defensivo como ofensivo, todas las propuestas que hacen. Lo felicito porque, más allá de los resultados, hay que tener ese valor para hacer cosas diferentes».

Y así replica el Alquimista de Pontepedriña al analizar el juego que propone Lezkano: «El que tiene que felicitar a Natxo soy yo, por el ascenso, lo primero, porque es muy difícil conseguirlo. Nos hemos enfrentado hace mucho, él en Palencia y yo en el Obradoiro. Creo que el calificativo sólido sería el más apropiado para su baloncesto. Se nota mucho su mano en la forma de juego, me gusta mucho verlo. Comparte mucho el balón, es un equipo muy trabajado tácticamente. Utilizando una palabra que usáis mucho los periodistas, sabe a qué juega, sabe cuál es su objetivo en cada acción. Siempre son equipos difíciles de batir. Recuerdo los partidos con Palencia cuando nosotros eramos el gallito junto con Murcia. No te dabas despegado nunca porque son equipos que no le pierden la cara al marcador, equipos constantes, muy trabajados».

El doble concepto «rookie»

El conjunto lucense se reencuentra con la máxima categoría después de doce años, el compostelano vuelve a arriesgar con jugadores que debutan en la Liga Endesa

De alguna manera, el concepto rookie acompaña a los dos proyectos que han armado el Breogán y el Obradoiro, aunque de distinta manera. Los dos equipos han apostado por dar continuidad a buena parte de sus plantillas. En Lugo siguen cinco jugadores de los que lograron el ascenso y se suman otros dos que también proceden de la LEB. Los demás (Alec Brown, Sergi Vidal, Cvetkovic, Redivo y el lesionado Norel) estaban el pasado curso en la ACB. Y Kinsey también la conoce. Están llamados a ser pilares.

En Santiago continúan seis jugadores que ya defendieron los colores del Obradoiro la pasada campaña en la ACB, a los que se añade el retornado Kostas Vasileiadis. Hlinason sabe lo que es jugar en la Liga Endesa, si bien la campaña anterior apenas participó en el Valencia y tiene solo veinte años. Brodziansky y Kendall Stephens proceden de la liga universitaria americana. Debutan en la Liga Endesa y el baloncesto profesional. Andreas Obst también se estrena en la Liga Endesa, con 22 años. Y completa la relación de fichajes el veterano pívot belga Maxime de Zeeuw.

En esos contextos, cuando los entrenadores ser refieren a los debutantes, lo hacen desde diferentes ópticas.

«A veces hablamos del sarampión del rookie -reflexiona Moncho Fernández-. Vienen de una realidad que es muy diferente de la que luego se encuentran. A un rookie tienes que explicarle el significado de la palabra basketaverage. Hace dos años un equipo se salvó por el basketaverage. Cada canasta es importante. Ellos vienen de realidades donde muchas veces los entrenadores les dicen no hagas faltas porque tienes que estar aquí mucho tiempo. Apostaría a que los entrenadores que estamos en esta mesa diríamos no dejes que haga canasta y hazle falta. Gasta la falta que ya saldrá otro compañero. Ellos chocan con una realidad diferente, con una realidad táctica también diferente. El baloncesto que juegan depende mucho de los programas de los que vengan. Muchas veces, bajo el epígrafe americano metemos todo, y un jugador que venga de Iowa, Duke o Kentucky, de un gran programa, no tiene nada que ver con otro que viene de un programa más pequeño, cuya formación táctica es menor, o su nivel de competitividad. Cada jugador es un mundo».

Salto de categoría

La reflexión de Natxo Lezkano va por otra vía: «Nosotros no tenemos rookies pero sí tenemos jugadores a los que, a pesar de jugar en España o ser españoles, hay que enseñarles lo que es la Liga, porque hay muchas diferencias. Lo que en una categoría es un tiro cómodo, en la otra no lo es. El ritmo de ejecución de un tiro varía mucho, tienes que cambiar incluso la forma en que realizas ese tiro. Hay muchas cosas, no a nivel táctico, que puede ser un programa u otro, pero sí a nivel técnico, como conocer la categoría. El nivel de arbitraje es diferente, pasas de ser capitán general en una categoría a ser el mindundi en otra. Tienes que asimilarlo y no es fácil. Como club somos rookies, aunque de una entidad con mucha historia. Doce años nos han apartado bastante de la ACB. A los jugadores nos pasa lo mismo, a pesar de no tener jugadores que no vienen directamente de la Universidad. Es otro mundo».

Sea como fuere, los dos técnicos tienen claro el contexto en el que se mueven. «Hay que adaptarse a lo que tienes, sacarles lo mejor y hacer un baloncesto que, sin renunciar a tus principios, sea lo más práctico posible», apunta Lezkano.

«Tienes que buscar, dentro de tu estilo innegociable, aquellas alternativas que te ayuden a ganar partidos, que al final es de lo que se trata», resume Moncho Fernández. La conclusión es la misma para dos equipos de distinto corte.

Norel y De Zeeuw, claves de bóveda desencajadas

Si los cuadros técnicos del Breo y el Obra pudiesen blindar a un jugador por equipo contra las lesiones, probablemente escogerían a Henk Norel y Maxime de Zeeuw. El pívot del conjunto lucense acaba de pasar por el quirófano por una lesión de rodilla que lo apartará de las canchas un mínimo de tres meses. El club ultima la contratación de un sustituto. El pívot del cuadro santiagués se torció un tobillo en pretemporada. Está por ver si consigue evitar el quirófano.

Lezkano no oculta el golpe que supone la baja de Norel: «Habíamos hecho una apuesta muy fuerte y habíamos dedicado bastante de nuestro presupuesto a muy pocos jugadores. Uno de ellos es Henk Norel. Era nuestro buque insignia, sobre el que iba a pivotar el juego del equipo. Y no hay muchos jugadores como él, que puedan ser grandes, con experiencia, generadores en poste bajo, reboteadores, que viene de una temporada muy buena. Todo se ha visto truncado. Tenemos que buscar un sustituto, en primer lugar, y a la vez cambiar el diseño de lo que pensábamos hacer, cómo iba a ser el juego del equipo». Asume la situación en la que se ve el equipo a medio camino entre la resignación y el pragmatismo: «Las lesiones son parte del deporte. No hay que lamentarse demasiado, porque no vale de nada. Hay que actuar rápido y buscar soluciones».

Moncho Fernández también admite el notable contratiempo de la lesión de Maxime De Zeeuw, a la espera todavía de ver cómo evoluciona el tobillo, que tiene dañado un ligamento. El pívot belga fue uno de los primeros fichajes en la construcción del nuevo proyecto, por su oficio y su polivalencia: «Cuando diseñas una plantilla como la nuestra, con varios debutantes en la Liga, algunos incluso ante su primera temporada profesional, la experiencia es un grado y tienes que compensarlo con la continuidad, con jugadores que siguen de la temporada pasada. Y Maxime, aunque es nuevo en el equipo, es un pívot con mucha experiencia, mucha polivalencia, que puede hacer los dos puestos, cubrir o cumplimentar la bisoñez de, a priori, alguno de los nuevos».

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