Una tangana, un puñetazo y un misterioso tatuaje que no aparece

El jugador alfocense que se sentó en el banquillo cree que está acusado porque hubo una confusión al identificarlo


LUGO / LA VOZ

Parece que al final del partido hubo tangana. Con follón final o no, lo que sí hubo fue un jugador del Cospeito que recibió en el campo, justo después del pitido final, un puñetazo en la nariz, que le dejó secuelas. Ocurrió el 11 de abril de 2015, en el campo del Alfoz, tras el partido que disputó con el Cospeito. En el banquillo de los acusados se sentó el hombre que en ese encuentro lucía la camiseta con el número 5 del Alfoz. El ministerio fiscal pide un año de prisión por un delito de lesiones, e indemnización de 3.800 euros por los días que el lesionado precisó para curar y 1.000 por las secuelas. Además, la fiscala solicita para el acusado el pago de las costas judiciales.

Este caso se vio ayer en el Juzgado de lo Penal número 2. El acusado negó la agresión y señaló que, al acabar el partido, vio que en el campo había una tangana y se fue al vestuario, al que llegó antes incluso que el árbitro. Como en algunas de las declaraciones tomadas en su día, se identifica al supuesto agresor porque tenían un tatuaje en el brazo derecho, ayer le preguntaron por él. Negó tenerlo y mostró el brazo limpio de tatuajes. Considera que su identificación como el autor del puñetazo debió de tratarse de una confusión, alguien debió de equivocarse de jugador, indicó. Explicó que cuando acudió la Guardia Civil al vestuario le pidieron que mostrase las manos y la indumentaria.

Cuando le tocó deponer al denunciante, explicó que estaba de espaldas al presunto agresor y que este avanzando le propinó un puñetazo en la cara justo cuando el árbitro pitó el final del partido. Aseguró que a él le pareció ver un tatuaje, si bien indicó que estaba bajo los efectos del golpe. Afirmó que no conocía de antes al hombre que se sentó en el banquillo. Explicó algunas de las consecuencias del golpe, como sangrado de nariz y dolores de cabeza.

Declaró también el presidente del Cospeito, que lleva en el cargo, según dijo, unos veinte años. No dudó en manifestar que el jugador del Alfoz con el dorsal número 5 y un tatuaje en el brazo derecho propinó un puñetazo a uno de los de su equipo. El árbitro del encuentro afirmó que no vio la agresión, pero sí al agredido en el suelo.

Camisetas rotas y arañazos

Uno de los jugadores del Alfoz en aquel partido declaró que al finalizar hubo una tangana, en la que se produjeron roturas de camisetas e incluso arañazos. Otro miembro del mismo equipo calculó que en el tumulto participaron unos 15 jugadores, de los dos clubes.

Otro integrante del Alfoz aseguró que fue sustituido en el campo por un compañero en el minuto 46. Cuando estaba en las gradas, después de ducharse, escuchó a uno que conocía de vista del anteriores ocasiones vinculado al Cospeito, que decía que iba a presentar denuncia porque era su obligación.

El futbolista le dijo que, al igual que él desde donde estaba no podía haber visto la supuesta agresión; aseguró que la respuesta fue que era su obligación como presidente.

Otro futbolista del Alfoz habló de la existencia de un tumulto, en el que se produjeron arañazos y hubo camisetas rotas, pero la agresión por la que se celebraba el juicio no llegó a verla. Si vio al agredido en el suelo.

Finalizadas las declaraciones, tanto la defensa como las acusaciones pública y privada mantuvieron sus conclusiones iniciales

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