Rubiales-Tebas, guerra total

El presidente de la Federación se enfrenta al de la Liga en una lucha sin cuartel por el control del fútbol y por la obtención de más dinero en el próximo convenio


El fútbol español está en guerra. Sus dos colosos, Javier Tebas, presidente de la Liga, y Luis Rubiales, su homólogo en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), escenificaron el domingo una lucha de intereses, que esconde mucho más de lo que realmente dicen. ¿En realidad la principal preocupación de Rubiales es la salud de los aficionados que acuden al fútbol? ¿Realmente está preocupado por la fatiga de los jugadores si tienen que jugar en Estados Unidos?

¿Qué dice querer Tebas?

Desde que Javier Tebas es presidente de la Liga, los clubes de Primera y Segunda División A, además de estar más saneados, han multiplicado sus ingresos por derechos de televisión (1.700 millones de euros a partir del próximo curso, cuando en el 2014 eran apenas 687). En la Liga entienden que para conseguir esta cantidad es necesario repartir los partidos en numerosos bloques horarios desde al viernes al lunes. Además, Tebas pretende expandir la marca LaLiga por todo el mundo y para ello ha firmado un convenio para que se jueguen partidos en Estados Unidos. Un acuerdo que permitiría a los clubes recibir más dinero.

¿Qué dice querer Rubiales?

Rubiales, con su carácter retador y frentista, dice velar por los aficionados y los jugadores y amenaza con retirar las competencias de los horarios a la Liga. También se niega a que se disputen partidos en el extranjero. Llama la atención su postura, cuando en las competiciones reguladas por la RFEF como son Segunda B, Tercera. División de Honor juvenil y Primera y Segunda División femenina también se juegan partidos al mediodía, con más de 30 grados de temperatura.

¿Qué es lo que realmente hay detrás de la pelea?

La Ley del Deporte establece las diferencias que existen entre el fútbol profesional y el aficionado. Por ello, reconoce la naturaleza privada de la Liga y de que sea esta la que organice sus propias competiciones. Para ello, se ha establecido que Liga y RFEF firmen un convenio de coordinación y el actual vence en el año 2019. Entre otras cosas, gracias a este convenio la Federación recibe de los clubes cerca de 40 millones de euros como contraprestación de servicios. Así que Rubiales pretende echarle un pulso a Tebas para presionarle y sacar más dinero y mejores ventajas en el futuro acuerdo. Muchos millones en juego, amén de una pelea por demostrar quién es el que realmente controla el fútbol español.

¿Por qué existe esta convenio regulador?

Porque tanto la Liga como la RFEF son entidades de naturaleza jurídica privadas reconocidas por la Ley del Deporte y ambos están condenados a entenderse. Y es que mientras legalmente no le sea posible, la patronal necesita que haya una federación que expida las licencias de sus jugadores, que les dote de árbitros...

¿Qué contraprestaciones recibe la RFEF?

El convenio actual vigente, firmado en el 2014 por el imputado Juan Padrón (RFEF) y Javier Tebas, tiene 30 páginas e infinidad de cláusulas por las que la RFEF recibe pagos. Pero se estima que la Federación puede recibir del fútbol profesional unos 40 millones de euros. 22 ya son simplemente en concepto de sueldos, viajes, cursos, VAR y seguridad Social de los árbitros. Estos dos últimos conceptos no están incluidos todavía en el convenio, pero fue un compromiso adquirido por la Liga para mejorar la competición. También destaca una contraprestación de 3,3 millones como contrapartida por que el fútbol profesional pueda jugar partidos tanto los lunes como los viernes.

¿Por qué Rubiales quiere más dinero?

Porque le hace falta. Desde que es presidente de la RFEF (cuatro meses), ha perdido grandes patrocinios como Movistar o Cruzcampo. Un palo que ha dejado tambaleando las arcas federativas, y más teniendo en cuenta que algunas fuentes hablan de que ha incorporado a más de 30 nuevos empleados, algunos de ellos cargos de alta confianza como su tío Juan (jefe de gabinete). A esto hay que añadir que Rubiales debe pagar los favores de sus votantes en las últimas elecciones y, según qué casos, no son baratos.

¿Por qué Infantino se suma al desafío?

No es casual que en los últimos tiempos Gianni Infantino, presidente de la FIFA desde el 2016, haya arropado en varios actos a Rubiales. El carácter expansivo de Tebas también provoca pánico en el fútbol federado internacional. La amenaza de los grandes clubes internacionales (el G14) de crear su propia Superliga privada, rompiendo el statu quo actual, sigue ahí. Así que Infantino está alerta y ve en la ambición de Rubiales una forma de intentar frenar algo al fútbol profesional. Tebas se estaba comiendo él solo el pastel del fútbol español y Rubiales pide su porción, aunque sea con argumentos ocultos.

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