¿Están controlados los pilotos?

La Federación Gallega pide a la Guardia Civil que haga los controles de alcoholemia a los pilotos, mientras la Española recurre a pruebas antidopaje aleatorias

Un piloto realiza un control de alcoholemia durante el Rali do Cocido
Un piloto realiza un control de alcoholemia durante el Rali do Cocido

Dos son los tipos de pruebas para detectar el consumo de alcohol o estupefacientes durante los ralis que se celebran en Galicia: las que lleva a cabo la Guardia Civil en las carreteras y las que dicta, de forma aleatoria, la Federación española bajo supervisión médica. Las primeros afectan a todas las competiciones. Las segundas, solo a aquellas que son puntuables para el Campeonato de España. La Federación gallega descarta extender ese modelo de control a las pruebas del calendario autonómico, después del positivo por cannabis detectado en el Rali Ribeira Sacra.

«Con la ley de protección de datos, en cuestiones médicas, sería un enorme riesgo que nosotros nos metamos en eso. Ni somos Guardia Civiles, ni somos médicos, somos una federación deportiva. La competencia está bien dónde está, no debemos asumirla nosotros» mantiene su presidente, Iván Corral. La entidad tiene firmado -según su mandatario- un convenio con la Benemérita para la práctica de estos controles. «Llevamos más de cinco años haciéndolos. Se pueden realizar durante las pruebas en cualquier momento, incluso se han hecho en el parque cerrado», insiste Corral.

Los pilotos están acostumbrados a encontrarse estos controles camino de los tramos cronometrados. «Es bastante habitual», admite Alberto Meira, que compite en el certamen gallego, y que reconoce haber tenido que pasarlos en varias ocasiones.

Las pruebas incluidas en el Campeonato de España cuentan con un sistema de controles antidopaje, similares a los que se practican en otras modalidades deportivas. Al finalizar la competición, los pilotos elegidos deberán comparecer ante un equipo médico, habitualmente de tres personas, desplazado desde Madrid. Los controles son aleatorios y no demasiado frecuentes. «En el Rali de Ferrol nos tocó una vez, hace tres años. Se lleva con mucha discreción. Solamente una persona de la organización está al tanto. Cuando terminó la prueba nos dijeron qué pilotos iban a pasarlo. Una vez que se les comunicó, dos personas se convirtieron en sus sombras. No podían separarse de ellos en ningún momento» recuerda Germán Castrillón, cabeza visible de la Escudería Ferrol. Un laboratorio se encarga de las muestras y sus resultados se conocen semanas después.

Alberto Meira, que también ha participado en el CERA, lo ratifica. «Los controles son ocasionales. El año que fui subcampeón de España recuerdo haber pasado el antidoping en una ocasión, dos a lo sumo. También lo pasé una vez, hace muchos años, en el Rali Rías Baixas y otra en Madrid. Normalmente eligen a aquellos pilotos que van arriba en la clasificación», rememora.

«Los controles deberían aumentarse. Si resulta muy costoso para que lo asuman las federaciones, que se encargue la Guardia Civil», defiende Castrillón. «Es mejor que se hagan para ver que es un deporte serio, que a veces parece que se toma a cachondeo».

Los excesos del público en los tramos de enlace

El motor mueve en Galicia a miles de personas que se agolpan en las cunetas durante la celebración de las pruebas. De confirmarlo el contraanálisis, el positivo de un piloto en plena competición sería algo excepcional. Pero no lo es tanto entre el público asistente que utiliza los tramos de enlace para moverse siguiendo la senda de los pilotos. En estos puntos es dónde la Guardia Civil suele establecer sus controles durante las pruebas. Última edición del Rali do Cocido. Marzo del 2018. Entre los conductores retenidos, 18 dan positivo por droga y otros siete, por alcohol. La cifra multiplica a los detectados en la misma prueba durante la edición anterior. Entonces habían sido seis los positivos por droga y tres por alcohol. No son casos aislados. Rali de Noia, edición del 2017. Cuatro conductores son retenidos bajo los efectos de las drogas. Otros seis por exceder el límite de alcohol permitido. El consumo de sustancias prohibidas dejó 17 positivos durante la edición del Rali de Ourense el pasado verano. Otros siete fueron denunciados en el de Narón.

Fuera el alcohol de las cunetas

«Nosotros, viendo el panorama, decidimos tomar medidas. Todos los chiringuitos dispuestos en los tramos tienen prohibida la venta de alcohol mientras se celebra la prueba», relata Estrella Castrillón, hasta hace unos meses responsable de los comisarios del Rali de Ferrol. «Los controles nunca son excesivos, aunque los pilotos están mentalizados y la prueba es que no hay ninguno de cierto nombre que haya dado positivo, pero entre el público ves de todo», mantiene quien ha tenido una dilatada trayectoria primero como piloto y luego en la organización de pruebas de motor.

Los excesos de velocidad

Las principales causas de infracción detectadas por la Guardia Civil en los tramos de enlace durante la celebración de las pruebas responden a velocidades excesivas. Coparon la inmensa mayoría de las 150 sanciones impuestas en el control establecido durante el último Rali do Cocido. En la última edición del de San Froilán, el pasado octubre, las infracciones de este tipo rondaron las 200. Entre ellas, llamó la atención la de uno de los pilotos participantes en la prueba, que fue denunciado por circular a 117 kilómetros por hora en una zona limitada a 60. Los controles establecidos por la Guardia Civil durante los ralis han ido en aumento en los últimos años y suelen comenzar ya en las jornadas previas a la competición.

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