Pablo Torres: «Ahora conozco mejor mis límites»

El coruñés se va de luna de mil y debe comunicar en qué hotel pasará cada noche a los organismos antidopaje


Unas horas antes de casarse, Pablo Torres Muíño (A Coruña, 1987) se confiesa ante La Voz como un ciclista perseverante, cabezota y algo desordenado. Una personalidad que le ha llevado a quemar etapas y cumplir cada meta que se ha propuesta. Se marchó de casa con 19 años para poder se profesional y, después de 11 de lucha y entrega por las carreteras españolas y europeas, empieza a recoger los frutos a su trabajo. Hace una semana que completó con éxito la Vuelta a España y amenaza con seguir dando alegrías al ciclismo gallego.

-¿Se considera más ciclista ahora por haber acabado la Vuelta a España?

-No me considero más ciclista, pero sí que ahora conozco mejor mi cuerpo y mis límites.

-¿Fue duro?

-Sí, sobre todo las dos primeras semanas. En la primera, por el calor que hizo en Andalucía, y en la segunda porque nadie se esperaba que las dos etapas de Galicia fuesen tan duras.

-¿Se llegan a hacer amigos en el pelotón?

-Muchas veces compartes ratos con la misma gente en el pelotón. Sueles hacer grupos con los que están más o menos a tu nivel y al final vas coincidiendo siempre con los mismos todos los días. Amistad, amistad igual no; pero sí que entablas una buena relación con algunos ciclistas, sobre todo conoces gente nueva, principalmente los que vienen de fuera, con los que no tienes la oportunidad de compartir tantas carreras.

-¿Da tiempo a contar chistes o compartir anécdotas?

-Algún día y en algún momento concreto sí, pero la verdad es que la mayoría del tiempo tienes que estar concentrado en correr y competir. Y luego, además, en los equipos grandes hay mucha tensión porque se juegan mucho por la general o por ganar una etapa...

-Díganos alguna que se pueda contar, claro.

-Pues mira, ya al final de la Vuelta, en Andorra, iba con Jonathan Lastra, corredor del Caja Rural, íbamos juntos, y un señor lo empujó un montón. Igual 500 metros. Nos reímos bastante porque a mí me dejaron tirado. Nadie me empujó, él se fue para adelante y al final me tuvo que esperar para poder abrir camino juntos.

-¿Qué tiene Simon Yates que usted no tenga?

-Bueno... [Suspiros]. Lo primero, más calidad. Eso está claro. Ha ganado la Vuelta a España y es uno de los mejores escaladores del mundo. Y luego, que cambia mucho estar en un equipo pequeño a uno grande, si hablamos de los medios que tienen a su alcance. Llevan cocinero, osteópata... Cosas que nosotros no podemos permitirnos tener.

-¿Y ahora qué va a ser de su vida?

-Pues no sé aún qué será de mi futuro. Estoy aprovechando estos días para descansar porque me caso [la boda fue el sábado] y ando un poco agobiado con todo esto. No he pensado lo que haré el año que viene, pero espero tener o la renovación [en el Burgos BH] o el fichaje en algún otro equipo.

-¿Cómo es un día normal en la vida de Pablo Torres?

-Soy de levantarme temprano. Me levanto a las siete y media u ocho porque me gusta desayunar con tiempo. Igual me tiro una hora, porque aprovecho a la vez para leer las noticias en el ordenador. Luego salgo de entrenar y al volver suelo hacer yo la comida, porque tengo un horario más flexible que el de mi novia. Después de comer, siesta, y por la tarde o quedamos con los amigos, o echamos la tarde en casa o aprovechamos para hacer cosas. No tengo una vida muy movida. Hay que centrarse mucho en el ciclismo.

-¿Y los estudios?

-Hice un grado superior en Nutrición y empecé Fisioterapia. Pero con la bici me es imposible acabarla. Es casi toda presencial y al final en el ciclismo pasas muchos meses fuera de casa. Cuando me retire, creo que acabaré los dos años que me faltan de Fisioterapia.

-¿Con todo ese esfuerzo, no le da rabia que solo por ser ciclista esté bajo sospecha de dopaje?

-Pues sí. Y la verdad es que pasamos muchos controles. Solo en la Vuelta, nuestro equipo ha debido pasar más de veinte. Estamos muy vigilados. De hecho ahora me voy de luna de miel y tengo que poner cada hotel en el que estoy y una hora al día tengo que estar disponible para ellos, por si vienen a hacerme el control antidopaje. Pero bueno, también ha que decir que esto es bueno para nosotros, para aumentar la credibilidad de nuestro deporte.

-Esperemos que no le aparezcan la noche de bodas...

-Risas] Ya lo he pensado... Solo falta que vengan a la mañana siguiente a despertarme. Pero podría ser...

-Una virtud suya.

-La perseverancia. Y eso me la da ser cabezón, que a veces es bueno. Otras no tanto. Pero cuando me propongo algo necesito cumplirlo.

-Algo que deteste de usted.

-Que soy muy desordenado. Intento cambiarlo, pero me cuesta...

-¿Playa o montaña?

-Montaña.

-Un paisaje que recomiende tras sufrirlo en bicicleta.

-Andorra. Estuve en Agosto entrenando allí en altitud y luego fui en la Vuelta y es un lugar muy bonito para visitar. De hecho me comentaban allí que cada vez hay más gente que va a disfrutar de Andorra en verano.

-Un consejo para un ciclista principiante.

-Que se lo pase bien en la bici. Para competir y tener malos ratos ya habrá tiempo.

-Si le digo: equipo profesional gallego, ¿qué piensa?

-Una ilusión de muchos. Pude ver lo que fue el Xacobeo y sería muy bueno para el ciclismo gallego.

-El coche lo usa para...

-Viajar. Mi equipo es de Burgos, yo vivo en Tudela, y al final lo uso bastante.

-Si volviera a nacer, ¿sería ciclista?

-Creo que sí. Me gusta mucho. No sé si llegaría a dónde he llegado, pero lo intentaría.

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