Dembelé, un socio ideal para Leo Messi

El francés, cinco goles en seis partidos, uno más que en todo el curso pasado, ya requiere vigilancia especial con ayudas y eso da aire a Messi


Leo Messi, como no puede ser de otra forma tras haber marcado tres goles al PSV en apenas cuatro disparos en el estreno del Barça en la Liga de Campeones, acapara las portadas y se lleva todos los elogios. 103 goles ya en la competición que ha proclamado como objetivo desde su discurso en el Gamper, siete dianas en seis partidos oficiales esta temporada. Sin la explosividad en carrera de hace unos años, más asistente desde la mediapunta que finalizador, y, sin embargo, mantiene sus estratosféricas cifras realizadoras.

El secreto es su madurez en la comprensión del juego, más inteligente tácticamente y listo en la economía de esfuerzos. Además , nunca ha dejado de aprender, como demuestra con sus lanzamientos de falta, con un amplísimo repertorio que hace dudar a los porteros rivales sobre su colocación bajo palos y la de la barrera. Zoet llegó a tumbar a Hirving Lozano para evitar que la tirara por debajo, como hizo ante el Alavés, pero el reglamento le impidió sentar a otro compañero en la escuadra y por allí entró el balón del 1-0.

Los movimientos permanentes y la pelea constante de Luis Suárez ayudan a Messi a encontrar los espacios donde es definitivo, pero su mejor socio esta temporada es otro: Ousmane Dembélé.

El Barça encadena victorias, sí, pero sigue sin convencer. Le falta fluidez en el juego y concede demasiadas ocasiones. Como dijo Van Bommel, técnico del PSV, «el 4-0 fue excesivo». De hecho, el joven equipo holandés, descarado, intimidaba en los inicios de cada parte y apenas pasaba apuros hasta que irrumpió dos veces Dembélé para romper el partido con conducciones vertiginosas para provocar la falta del 1-0 y lograr el 2-0 con una genialidad en carrera desbocada.

El francés, cinco goles en seis partidos, uno más que en todo el curso pasado, ya requiere vigilancia especial con ayudas y eso da aire a Messi. Decidió la Supercopa de España en Tánger, marcó al PSV y lleva tres en Liga. Su explosión, sin embargo, conlleva un problema. Coutinho debe jugar de interior, de Iniesta, y no puede mostrar su potencial ofensivo al pisar menos área.

La nota negativa fue la expulsión por dos amarillas de Umtiti, algo descentrado como campeón del mundo. Será baja en Wembley ante el Tottenham, remontado en Milán por el Inter (2-1) y que irá a por todo en un grupo que sigue siendo de la muerte. Lenglet y Vermaelen se disputarán la plaza del central francés.

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