Las fotos las carga el diablo


Alguno de sus asesores debería indicar a Pedro Sánchez que ande con cautela y escoja mejor las fotos en las que decide salir.

La última que ha buscado ha sido con el presidente de la FIFA, Infantino, y el de la Federación Española de Fútbol, Rubiales. Precisamente, mientras se producía la reunión entre los dirigentes se estaba desarrollando en Valencia una vista judicial en la que Yasmina Eid-Macheh, la arquitecta que acusó a Luis Rubiales de haber querido pagarle una deuda personal inflando facturas de la AFE (Rubiales era su presidente entonces), se ratificaba en todas sus acusaciones.

Y no solo eso, sino que la citada arquitecta tiene puesta una denuncia contra Rubiales por una presunta agresión.

Es más que curioso que en unos tiempos en los que la sensibilidad con los malos tratos a mujeres es máxima, no se hayan pedido explicaciones desde los diferentes partidos políticos al actual presidente de la RFEF, quien siempre ha guardado silencio, incluso a preguntas que le fueron transmitidas desde este periódico.

Anteayer asistimos a la dimisión de una ministra por irregularidades en un máster. Desde el primer segundo en que trascendieron las sospechas sobre la integridad del posgrado, el ambiente se hizo irrespirable para la política, que vio como la acosaban a preguntas incluso desde dentro de su propio partido. El caso de Rubiales es diferente, porque sus temas se encuentran en el juzgado y todavía no está imputado. Y, por supuesto, tiene derecho a la presunción de inocencia como cualquier persona. Lo que ya es más que discutible es que quien ostenta el cargo de presidente de la principal federación deportiva española no deba de dar explicación alguna ante las sospechas que sobre él se están vertiendo.

Resulta sorprendente que Rubiales sea tratado con tanta condescendencia por el presidente del Gobierno de España. No hay que olvidar que, al margen del caso arquitecta que tantos quebraderos de cabeza le está dando, Rubiales tiene como hombres de su máxima confianza a una serie de presidentes de las territoriales que se encuentran imputados en la operación Soule. De ellos se sospecha que se lucraron a costa de la federación y que la utilizaron como si fuera su cortijo particular. En el colmo de los colmos, recientemente, en una reunión de los presidentes territoriales, se presentó Juan Padrón, la gran estrella junto a Villar en la operación Soule. Allí estuvo como un campeón y fue tratado con gran jerarquía por el máximo dirigente de la RFEF.

Lo dicho, alguien debería decirle a Pedro Sánchez que las fotos están muy bien, pero que a veces las carga el diablo. Y que todo un presidente de Gobierno de España no puede contribuir a blanquear determinados comportamientos mientras estos no estén libres de toda sospecha.

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