Un bronce de supervivencia

Gómez Noya, tercero en el Mundial de 70.3 tras sufrir un flato que le obligó a pararse en la carrera a pie


Redacción

Durante más de tres horas todo había encajado para Javier Gómez Noya en un ironman 70.3 grandioso. Corría hombro con hombro con Jan Frodeno con la meta de Nelson Mandela Bay (Sudáfrica) a nueve kilómetros. El duelo esperado entre el presente y el futuro de la larga distancia, los gigantes llamados a medirse dentro de seis semanas en la mítica prueba de Hawái, ya con Alistair Brownlee, el tercer mito en la pelea, por detrás. Y entonces un flato dejó al triatleta ferrolano, de 35 años, paralizado. Las molestias le obligaron a detenerse y, pese a retomar la carrera en el medio maratón final, afrontar un ejercicio de supervivencia hasta la línea de llegada. Primero le descolgó Frodeno, y luego le cazó y le dejó atrás el inglés Alistair Brownlee. Mermado, tiró de orgullo para agarrar un bronce diferente. Cruzó la meta a 40 segundos del británico y a 1.56 del alemán, que paró el reloj en 3:36.30 después de 1,9 kilómetros a nado, 180 sobre la bici y 21 a pie. Obsesionado con la preparación de la alimentación y la hidratación de cara a una competición de ocho horas como la de Hawái, Gómez Noya vuelve a sufrir un problema que le trastocó en el pasado, como en los Juegos de Pekín 2008, cuando también salió favorecido Frodeno como campeón.

Los casi dos kilómetros a nado en Mandela Bay apenas agitaron la prueba. Ben Kanute fue el primero en salir del agua con un tiempo de 21.52, con Frodeno prácticamente soldado a sus pies y con el ferrolano en su estela junto a otros siete triatletas. Sobre la bici se la jugó en cuanto pudo Alistair Brownlee. Siempre agresivo, lanzó varios ataques para tratar de romper la carrera y dejar tocados a sus rivales. Mediado el sector de ciclismo, mandaban el triatleta inglés, Frodeno, Pieter Heemeryck, Kanute, Sam Appleton y Gómez Noya. Consumidos los 90 kilómetros sobre la bici los escarceos de Brownlee y otros aventureros solo sirvieron para afinar la selección de candidatos al título. Appleton fue el primero en bajarse y quitarse el casco, pero con una ventaja simbólica.

Los tres grandes favoritos llegaron dentro de ese grupo de seis elegidos a la última transición, con un parcial de 2:04.29 y diferencias mínimas. Llegando desde atrás por retraso al dejar la bici, Gómez Noya cazó a Brownlee al cabo de tres kilómtros, y a Frondeno después de seis. El Mundial de 70.3 con mejor cartel de los últimos años había dejado a los tres favoritos a solas, con el inglés algo descolgado.

Los problemas afloraron en el rostro del triatleta gallego a los 12 kilómetros. Primero como una mueca en su rostro, aguantando como podía el ritmo de Frodeno. Y luego, cuando el alemán abrió hueco, con una expresión de rabia y dolor. Redujo el ritmo, hizo unos movimientos con los brazos, se tocó la zona abdominal y terminó parándose en el kilómetro 13. Fueron tan solo unos segundos antes de retomar la carrera. Los problemas gástricos le complicaban otra vez, pero trataría de terminar como fuera. Dos kilómetros después, a cinco de meta, le rebasó Brownlee. Por delante, Frodeno completó un medio maratón final espectacular, con récord del sector en la prueba, 1:06.34.

Pese a todos los problemas del triatleta gallego, superó en otro test hacia Hawái a varios de los grandes nombres de la larga distancia, como Braden Currie y Ben Kanute. Y da otro paso hacia el ironman de Kona (Hawái) del próximo 13 de octubre, su principal objetivo de este 2018, en el que ha aandonado la distancia olímpica, una modalidad en la que es pentacampeón mundial.

Con este oro, Frodeno iguala los dos títulos de Gómez Noya en el Mundial 70.3, los mismos que tienen Michael Raelert y Sebastian Kienle. Nadie ha ganado hasta ahora tres oros en la distancia

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