Garbiñe desciende a los infiernos

DEPORTES

JASON SZENES | EFE

La española cae en segunda ronda del US Open ante la número 202 del mundo, la checa Karolina Muchova, en su peor participación en un «grand slam»

30 ago 2018 . Actualizado a las 19:51 h.

Garbiñe Muguruza es un prodigio y un misterio. Pero el enigma llama más la atención cuando se despeña en partidos aparentemente cómodos. Como el último, en segunda ronda del US Open. Todo estaba escrito para que resolviese un triunfo sencillo contra la número 202 del mundo, la checa Karolina Muchova, una jugadora de 22 años que pasó la previa y nunca antes se había visto en el cuadro final de un grand slam. La española, que un día vio el tenis desde lo más alto del ránking, abrió el partido como un rayo con cinco juegos en apenas 20 minutos, para cerrar el primer set por 6-3 y rehacerse en el segundo con 4-3. Todo más o menos en orden hasta que se evaporó en una espiral de errores, suspiros y conversaciones consigo misma. Dos horas y media después, se iba derrotada por 3-6, 6-4 y 6-4. Pasada la medianoche, el nuevo estadio Louis Armstrong ya estaba lejos del lleno, con la mayoría del público pendiente del partido de Nadal en la pista central. Una despedida del montón para una jugadora diferente.

Llegaba en un bajón de lesiones y contratiempos a Nueva York, pero ¿qué le pasa a Garbiñe? Su talento aflora de forma esporádica e imparable. Como en Roland Garros 2016 y Wimbledon 2017. Pero durante semanas desaparece, falla y se enfada. Con una fiabilidad en los grand slams muy por encima del habitual, pues en los torneos más importantes luce dos títulos y en todos los demás solo cuatro. Una proporción insólita.

Aunque en el 2018 hasta los grandes le han abandonado de una forma que no sucedía desde el 2014, antes de su irrupción. Igual que cayó en segunda ronda en Nueva York, también lo hizo en Melbourne y en Londres. Pero nunca antes había perdido en un grande con una rival con un ránking tan bajo como el de Muchova (202). Esta temporada ya la habían echado Hsieh (88) en el Open de Australia y Van Uytvanck (47) en Wimbledon. Solo Halep (1), su verdugo en la semifinal de Roland Garros, parece un rival de su talla.