Garbiñe desciende a los infiernos

La española cae en segunda ronda del US Open ante la número 202 del mundo, la checa Karolina Muchova, en su peor participación en un «grand slam»

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Garbiñe Muguruza es un prodigio y un misterio. Pero el enigma llama más la atención cuando se despeña en partidos aparentemente cómodos. Como el último, en segunda ronda del US Open. Todo estaba escrito para que resolviese un triunfo sencillo contra la número 202 del mundo, la checa Karolina Muchova, una jugadora de 22 años que pasó la previa y nunca antes se había visto en el cuadro final de un grand slam. La española, que un día vio el tenis desde lo más alto del ránking, abrió el partido como un rayo con cinco juegos en apenas 20 minutos, para cerrar el primer set por 6-3 y rehacerse en el segundo con 4-3. Todo más o menos en orden hasta que se evaporó en una espiral de errores, suspiros y conversaciones consigo misma. Dos horas y media después, se iba derrotada por 3-6, 6-4 y 6-4. Pasada la medianoche, el nuevo estadio Louis Armstrong ya estaba lejos del lleno, con la mayoría del público pendiente del partido de Nadal en la pista central. Una despedida del montón para una jugadora diferente.

Llegaba en un bajón de lesiones y contratiempos a Nueva York, pero ¿qué le pasa a Garbiñe? Su talento aflora de forma esporádica e imparable. Como en Roland Garros 2016 y Wimbledon 2017. Pero durante semanas desaparece, falla y se enfada. Con una fiabilidad en los grand slams muy por encima del habitual, pues en los torneos más importantes luce dos títulos y en todos los demás solo cuatro. Una proporción insólita.

Aunque en el 2018 hasta los grandes le han abandonado de una forma que no sucedía desde el 2014, antes de su irrupción. Igual que cayó en segunda ronda en Nueva York, también lo hizo en Melbourne y en Londres. Pero nunca antes había perdido en un grande con una rival con un ránking tan bajo como el de Muchova (202). Esta temporada ya la habían echado Hsieh (88) en el Open de Australia y Van Uytvanck (47) en Wimbledon. Solo Halep (1), su verdugo en la semifinal de Roland Garros, parece un rival de su talla.

«Metió todas las bolas dentro». Garbiñe, que el verano pasado dejó Nueva York como número 1 y ahora empeorará su actual puesto 12.º, no encontró muchos motivos más que el acierto de Muchova para explicar su fiasco. Con Monterrey como último título en los últimos 12 meses, la hispanovenezolana, de 24 años, encara ahora la gira asiática.

La irregularidad lastra su carrera desde que empezó a progresar. Después de alcanzar la final de Wimbledon del 2015 rompió con Alejo Mancisidor, su entrenador de siempre. Y desde entonces trabaja con Sam Sumyk, con colaboraciones esporádicas en su banquillo de Conchita Martínez, que la acompañó durante su título en la catedral del 2017. Pero esta última etapa tan solo duró siete semanas de este año, antes de romper de forma abrupta. Idas y venidas para alimentar el misterio de su irregularidad.

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