Rodrigo Germade: «La plata parece un fracaso, pero ser subcampeones es una animalada»

El palista pone en valor la medalla, que confirma que el K4 500 metros está camino de hacer algo grande


Rodrigo Germade Barreiro (Cangas, 1990) pone en valor la plata conseguida por el K4 500 metros español en el Mundial de piragüismo de Portugal. La segunda posición confirma que están en el buen camino para plantarse en Tokio como candidatos a medalla olímpica. En estos momentos todos los desvelos del equipo están centrados en alcanzar la perfección en la palada y en la frecuencia. En técnica y en físico ya están por encima de los alemanes.

-¿Qué valoración hace de la plata del Mundial?

-La valoración es buena porque es muy buen resultado ser subcampeón del Mundo. Lo que pasa es que estando en el agua Alemania, con la que tenemos mucha rivalidad, y estando tan igualados, siempre fastidia un poco. Estamos muy contentos y creemos que hemos hecho las cosas como teníamos que hacerlas.

-Y cada vez más cerca de los alemanes.

-Cada vez nos acercamos más. Creo que en cuanto a técnica y físico igual estamos un poco por encima, pero tácticamente ellos nos estudian, saben leer nuestra carrera y en donde atacarnos para neutralizarnos. El domingo lo hicieron y era algo con lo que contábamos, aunque esperábamos poder estar por delante de ellos, pero hay que tener en cuenta que es Alemania, es un país muy potente, lo hicieron muy bien, tácticamente fueron impecables y mejores que nosotros, por eso al final ganaron.

-¿Se puede entender que ustedes no estuvieron igual de bien en lo táctico que los germanos?

-No, nosotros fuimos fieles a la carrera que tenemos planteada y en la que estuvimos trabajando estos dos últimos meses porque no llevamos mucho tiempo juntos. Teníamos la carrera definida y estamos trabajando mucho en aspectos técnicos de la palada porque nuestra embarcación se diferencia de las demás por la frecuencia de palada.

-¿Cómo se aprecia?

-Nosotros vamos a unas quince paladas menos que el resto y 10 que Alemania. Lo que estamos trabajando mucho es el avance por palada y que nos cunda cada una para después en un futuro entrenar el subir más la frecuencia e ir a las frecuencias que van a países como Rusia o Hungría, que llevan frecuencias muy altas, y es lo que hay que intentar. Queremos que nuestra palada por el medio sea muy efectiva y subir esa frecuencia pero con ese tipo de palada.

-¿Se puede decir que el K4 español va de menos a más y ellos atacan desde el principio?

-Parece que es eso, pero en realidad nosotros salimos muy rápido, pero el resto sale más. Son 500 metros y un K4 y cuando la velocidad se mueve levantarlo es imposible. Nosotros lo que estamos haciendo con diferencia al resto son los últimos parciales, porque aunque visualmente no se aprecie, nosotros levantamos el barco. A nosotros no nos cae la velocidad, sino que la seguimos manteniendo cuando hay otros barcos que clavan demasiado. Otros países llegan desfondados al final y lo único que quieren es caerse al agua porque llevan mucha frecuencia de palada al principio y lo acusan al final.

-Parece que el equipo está hecho, ¿eso da tranquilidad?

-Parece que está hecho pero de parecer a que sea hay diferencia, pero en principio sí es verdad que el equipo está unido, acoplado y todo funciona y es difícil cambiar algo, lo único que hay que hacer es mejorar lo que ya hay, pero es probable que se abra un proceso de selección en el 2019 para dar oportunidad a alguien que destaque mucho, pero es difícil entrar en una embarcación tal y como está hecha. Tenemos mucho trabajo por hacer pero ya hemos empezado con la técnica de paleo, de salida, y muchas cosas que van en su camino y hace falta una progresión para que sean efectivas.

-¿Qué el barco genere tantas expectativas es bueno o malo?

-Es malo porque pasa que sacas una plata, como en el pasado fin de semana, y parece que hemos perdido y que hemos sacado un mal resultado. Las expectativas altas externas tienen el problema de que cuando no se cumplen parece que ha sido un fracaso y realmente somos subcampeones del Mundo que es una animalada. En el ciclo pasado con el K4 1.000 luchábamos por meternos en las finales y clasificar era un sueño y ahora parece que sacar una plata es un fracaso. Por el hecho de ver tres oros olímpicos en un barco unidos no tiene que ver con que el barco vaya a volar. En un K4 las medallas no valen para nada, hay que sentarse, unirse y a competir.

-¿Usted a nivel personal como se encuentra?

-Muy motivado y con mucha ilusión. Después de Río tuve un bajonazo pero ahora mismo me encuentro mejor que nunca anímicamente y con muchas ganas de afrontar este ciclo y de poder luchar en Tokio por una medalla. Yo llevo muchos años en el K4, se puede decir que es mi vida, y veo que tenemos un equipo muy potente para luchar por algo.

-Y en el 2019 toca año de clasificación.

-En el campeonato del Mundo clasifican los siete primeros barcos de Europa y el objetivo para nosotros es asequible pero no te puedes relajar, porque desde el momento que te relajes te cogen décimas por todos los lados, ya está más que comprobado.

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