Portela finaliza octava en K1 200 en su decimocuarto Mundial

La palista de Cangas acusó en la final el desgaste de la manga anterior pero se quedó a solo cuatro décimas del tercer puesto


El éxito de Carlos Garrote en el Mundial de Montemor-o-Velho (Portugal), que se une a su oro en el reciente Europeo del Belgrado, rescató ayer el prodigioso 2002 protagonizado por Teresa Portela. Entonces, con solo 20 años, consiguió un doblete histórico que ayer emuló el zamorano. La palista de Cangas, 16 temporadas después, sigue en la brecha. Esa ya es su primera victoria. Haber ido jubilando a casi todas sus rivales. Y mantenerse en la élite. Por eso este domingo por la mañana pudo ganar su semifinal de K1200 y volver a sacar billete para una final de la cita universal. Un prodigio en su decimocuarto Mundial, en los que atesora 14 medallas, que se unen a las 18 que tiene en los campeonatos continentales.

Después de esa exhibición en la semifinal, Portela tuvo apenas dos horas de margen para volver a poner en marcha el molinillo de su pala. La deportista de Cangas estuvo en la pelea durante toda la carrera, pero terminó cayendo a la octava plaza. Un puesto que refuerza sus bazas de cara a clasificarse para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Hacia los sextos Juegos

Si consigue completar su clasificación, en un proceso que comenzará el próximo verano, Portela se convertirá en la primera deportista española en estar presente en seis citas olímpicas.

Portela acusó en la final el desgaste de la manga anterior. Pero se quedó a solo cuatro décimas del tercer puesto.

La neozelandesa Lisa Carrington, la danesa Emma Jorgensen y la sueca Linnea Stensils se repartieron, por este orden, las medallas en Montemor-o-Velho.

Podio para reforzar el desafío de Tokio

P. A. L.
Los medallistas, en una foto de archivo
Los medallistas, en una foto de archivo

El K4 500 de los gallegos Toro y Germade, formado en abril, confirma su potencial con la plata mundial

El barco del futuro añade su plata como subcampeón del Mundo a su asombroso palmarés. El K4 500 español, formado en abril, suma otra medalla a su camino hacia los Juegos de Tokio, su verdadero objetivo. Los gallegos Cristian Toro y Rodrigo Germade, el catalán Saúl Craviotto y el mallorquín Marcus Cooper lograron el segundo puesto en Montemor-o-Velho (Porgugal), un éxito que se añade a sus victorias en la Copa del Mundo de Szeged (Hungría) y el Europeo de Belgrado. En Serbia, superaron a la embarcación alemana por un suspiro de 14 milésimas, nueve centímetros. Aquella batalla se repitió ayer, y les tocó felicitar a unos rivales a los que también admiran. Juntos anuncian un pulso espectacular que terminará en Japón dentro de dos años. Esta vez, España cruzó la línea de llegada solo tres décimas por detrás del campeón (1.20,056). Calcados los pronósticos, completó el podio Hungría, y Rusia fue cuarta.

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