David Cal: «Aquí aún no se trata bien al deportista»

Reconoce que en España se ha mejorado, «pero faltan apoyos en el momento de la retirada»


David Cal se muestra algo crítico con el tratamiento que en España se sigue dando a los deportistas. Reconoce que se ha mejorado y avanzado en este aspecto, pero considera que a veces es más necesario mimar a los deportistas cuando se retiran y tienen que integrarse en la vida cotidiana que cuando están en pleno esplendor, compiten y ganan medallas.

-¿Cree que en España se trata bien al deportista?

-No, aquí aún no se trata bien al deportista. Puede que estemos mejor que hace unos años, pero hay muchos casos de deportistas que concluyen su carrera y acaban mal. Al final casi vale la pena no apoyar tanto al deportista en su etapa como tal y hacerlo en su retirada. Recuerdo casos como el del waterpolista Rollán. Una pena.

-¿Qué consejos le daría a las administraciones a la hora de tratar con los deportistas cuando acaban su carrera?

-Eso es muy individual. No todos son iguales, no todos acaban en igual situación. Cada caso es diferente. No todos van al psicólogo por lo mismo. Unos lo necesitan, otros no. Habría muchas cosas en las que mejorar.

-¿Cree que el piragüismo aprovechó bien sus éxitos?

-Se puede aprovechar más, pero en Atenas fue una etapa muy bonita para el piragüismo, se inscribieron muchos chicos. Sobre todo en Pontevedra y Cangas.

-¿Por qué le diría a una persona que practicara el piragüismo?

-Les animaría a probar. Sobre todo ahora en verano. Yo probaría y seguro que a más de uno le acabará gustando. Sobre todo, no tiene que ser forzado. El piragüismo recreativo es muy bonito, estás en contacto con la naturaleza, si lo haces con amigos y gente de tu entorno, mucho mejor.

-Tengo la sensación de que nunca le dio mucha importancia a lo que hizo.

-Sí, a mí no me gustaba la parte del famoseo y eso. Prefería el anonimato que estar en el foco. Puede que a cada uno le parezca fácil lo que él hace y eso puede que me pasara a mí y por eso no le daba tanta importancia. Ahora lo veo más complicado que cuando estaba en ello. Hacía mi rutina y las cosas me salían. Me decían, «lo que haces es la hostia», pero es lo que hacía todos los días. Pero ahora veo lo que hice como algo más complicado que antes.

-¿Qué es lo más bonito que recuerda?

-La satisfacción personal al acabar de competir y hablar con mi gente, pequeñas cosas.... y cuando me recibían en Cangas. La primera vez fue impresionante. No contaba con semejante recibimiento tras Atenas. Fue la leche.

-¿Qué aportó al piragüismo, al margen de las medallas?

-Creo que mis medallas de Atenas fueron el principio de una etapa. Llevábamos desde el 84 sin medallas. Parecía que había una maldición olímpica, porque en los mundiales sí que lográbamos cosas. Puede que mi triunfo en Atenas aportara un poco de seguridad a los deportistas españoles y desde entonces ganamos metales. Llegaron Perucho y Saúl, Toro... ahora sería raro no tener medallas en piragüismo.

-¿Vamos con buen equipo al Mundial?

-Vamos con un equipo potente. Lo más representativo es el K-4, que en tiempos no lo tuvimos bueno y ahora parece que tenemos un barco muy potente que peleará por el oro.

-Lo que no sale, ni en Galicia ni en España es otra figura como David Cal.

-Bueno, tenemos a dos, como son Sergio Vallejo y a Adrián Sieiro que tienen muy buena pinta en el C-2 1.000. A ver qué sale de ahí.

David Cal: «No siento nostalgia de mi pasado»

Fernando Hidalgo
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«Al final, la vida va pasando y no te puedes quedar anclado en lo que fue», reflexiona

Está en Cangas, como no podía ser de otra forma. Pasando sus vacaciones de verano y aprovechando el tiempo en familia antes de que en septiembre tenga que volver a su vida cotidiana en Murcia, donde trabaja en el servicio de deportes de la UCAM. Previamente, se va a Portugal para presenciar la traca final del Campeonato del Mundo de Piragüismo. Allí podrá recordar sus tiempos de gloria, pero lo hará sin ningún tipo de nostalgia. Ha desterrado esa palabra de su vocabulario. «No se puede vivir anclado al pasado», dice. Solo le costó unos meses desconectar para siempre de una etapa «bonita», que le dio «mucho» y que supuso una página brillantísima del deporte gallego. Han pasado casi tres años y medio desde que con los ojos vidriosos anunció el final de su carrera como deportista de élite. «No tengo ganas ni voluntad de seguir», dijo entonces apelando a un agotamiento mental como principal causa de su adiós.

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