El cohete que vuela hacia Tokio

Los gallegos Toro y Germade integran el K4 500 español, un barco con tres oros olímpicos que esta semana aspira al Mundial y asombra por sus tiempos y resultados de cara a los Juegos del 2020

Es agosto en Trasona (Asturias), el día ronda los 20 grados con el cielo nublado y el agua todavía refleja como un espejo. Buenas condiciones para entrenar en el embalse. Pero esta vez llueve. Así que los piragüistas del K4 500 metros español, el buque insignia del ciclo olímpico que finalizará en Tokio 2020, se dan unos minutos para que escampe. El viariense Cristian Toro comenta la última peli de Leo Harlem, El mejor verano de mi vida. Buen título para lo que ansiará desde el jueves en el Mundial de Montemor (Portugal) un barco que vuela como un cohete sobre la lámina de agua. El cuarteto se formó hace solo un suspiro, en abril, pero está llamado a hacer historia en la nueva distancia reina de los Juegos. Lo integran tres campeones olímpicos en diferentes pruebas, el propio Toro, el catalán Saúl Craviotto ?con cuatro medallas? y el mallorquín Marcus Cooper -campeón en Río- y el cangués Rodrigo Germade, revelación del último Mundial, con oro y plata.

Cristian Toro: «Nuestros resultados son los que nos meten presión»

P.A.L.

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Al cartel de favoritas de España y Alemania, Cristian Toro (Isla Margarita, 1992)añade dos países más con opciones en el Mundial de K4 500, Rusia y Hungría: «El deporte es continua evolución y cualquiera te puede sorprender».

-Van al Mundial rodeados de presión.

-Es inevitable, nuestros propios resultados son los que nos meten presión de cara al Mundial. Pero no la sentimos porque ni la victoria ni la derrota son para siempre. Cuando llegue la derrota no nos hundiremos. Los años más importantes son el próximo, por la clasificación para los Juegos, y el siguiente, cuando se celebran. Este 2018 sirve para examinar todo. El barco es nuevo. Hasta ahora todo ha ido bien. Podemos llegar al Mundial y ser terceros o cuartos, pero no pasaría nada. Seguiríamos en puestos de clasificación. Y el año que viene ya se peleará otro Mundial.

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En aquel 2017 el K4 500 español batió el récord de la distancia en el Mundial de Racice (República Checa) con 1:18.371. Pero el barco alemán le arrebató el oro al rebajarlo en seis décimas más. Aunque aquel kayak todavía era otro. Incluía aún a Carlos Garrote, sustituido el pasado abril por Craviotto, que se había tomado medio de descanso el 2017, cuando ganó el concurso Master Chef. «No sé si batiremos ese tiempo porque la pista del Mundial de Portugal no es tan rápida y suele haber un incómodo viento lateral, pero ahora somos más rápidos tanto los alemanes como nosotros», razona Toro, de 26 años. «Pinta bien, pero del pasado no se puede vivir. Hay tres o cuatro barcos en un segundo», matiza Craviotto.

 El día comienza en el agua para el K4, según el plan diseñado por el entrenador, Miguel García. Toro y Craviotto se juntan esta vez en su K2 para recuperar sensaciones en ese barco de cara al Mundial. El casco todavía luce la pegatina de Río 2016.  Mientras, Cooper y Germade completan series en kayaks individuales.
El día comienza en el agua para el K4, según el plan diseñado por el entrenador, Miguel García. Toro y Craviotto se juntan esta vez en su K2 para recuperar sensaciones en ese barco de cara al Mundial. El casco todavía luce la pegatina de Río 2016. Mientras, Cooper y Germade completan series en kayaks individuales.

Con el K4 actual, España superó a Alemania por solo 9 centímetros, 14 milémisas, en el Europeo de Belgrado. De ahí la prudencia del catalán, a sus 33 años líder natural del grupo por palmarés y experiencia. «No habla mucho, pero con solo mirarnos ya sabemos lo que nos quiere decir», ilustra Germade.

Así son los entrenamientos de los palistas españoles La piragua que vuela hacia Tokio

Trasona es un ir y venir de barcos los días previos al Mundial, con los kayakistas argentinos y portugueses de invitados. «Quieren entrenar con el K4 español, aprender de ellos», confirma Miguel García, el preparador que guio todos los éxitos de Craviotto desde el oro que ganó en Pekín 2008 junto al gallego Perucho.

Tras una hora larga de series en el agua, toca un tentempié en el centro de tecnificación deportiva de Trasona. Bocadillos, fruta y bebidas en las sencillas instalaciones de Corvera, donde los palistas pasan casi todo el día. Parte del equipo se aloja en un hotel en Luanco, más cómodo que el complejo del embalse.
Tras una hora larga de series en el agua, toca un tentempié en el centro de tecnificación deportiva de Trasona. Bocadillos, fruta y bebidas en las sencillas instalaciones de Corvera, donde los palistas pasan casi todo el día. Parte del equipo se aloja en un hotel en Luanco, más cómodo que el complejo del embalse.

Después de Río desaparecieron dos pruebas emblemáticas del programa olímpico, el K2 200 del oro Toro y Craviotto y el K4 1.000 del quinto puesto de Germade. El cuarteto lo completa Cooper, campeón en K1 1.000 en Brasil. Los cuatro, tan diferentes y tan complementarios, se adaptaron a la nueva distancia de 500 metros. Y por ahora están invictos. Ganaron la Copa del Mundo de Szeged (Hungría) y el Europeo de Belgrado con idéntica autoridad: primeros en la manga y primeros en la final. Hasta la fecha son invencibles.

La sesión matinal suele terminar con ejercicio aeróbico, normalmente carrera, o con trabajo en el gimnasio. El viernes pasado tocaron pesas, con intensidad y pocas repeticiones. Al día siguiente pasará por Trasona el fisioterapeuta para tratar varias molestias, un servicio del que no disponen a diario.
La sesión matinal suele terminar con ejercicio aeróbico, normalmente carrera, o con trabajo en el gimnasio. El viernes pasado tocaron pesas, con intensidad y pocas repeticiones. Al día siguiente pasará por Trasona el fisioterapeuta para tratar varias molestias, un servicio del que no disponen a diario.

Todavía llevan un balance más asombroso Toro y Craviotto desde que se unieron en el K2 200 a principios del 2016. Lo han ganado todo. «El preolímpico, los Juegos, dos Copas del Mundo y el Europeo», repasa el gallego. Primeros en todas las mangas que han disputado hasta hoy. Así que, pese a no haber entrenado de forma específica esa prueba, pues su prioridad es el K4, perseguirán también en Portugal el título mundial, el único que les falta juntos.

Rodrigo Germade: «No firmo la plata en el Mundial, voy a por todas»

P.A.L.

El campeón mundial de k2 500 Meditó retirarse tras los Juegos de Río, y ahora alucina con el nivel de su barco: «Alemania y nosotros llegamos un punto por encima del resto

Tokio 2020 es la obsesión de Rodrigo Germade (Cangas, 1990). Por eso relativiza el resto. «Este Mundial nos pondrá en nuestro sitio de cara a los Juegos para saber cómo estamos, qué necesitamos, qué nos falta», razona.

-Llegan como querían, muy fuertes.

-Sí, pero estos son puntos de paso que nos ayudan a prepararnos para Tokio. Hay muchas cosas que todavía no se están haciendo porque no es el momento. No se pueden enseñar todas las cartas ahora, dice nuestro entrenador. Pero está todo en su sitio y bien.

-Este barco se formó oficialmente en abril. Pero el acomplamiento ha sido inmediato.

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