El reencuentro con la ACB

Arranca el proyecto de un Breogán que ha confeccionado un plantel de garantías para afrontar, 12 años después, otra etapa en la máxima categoría


Arranca el nuevo Breogán, apenas dos meses después de firmar su anhelado ascenso a la ACB. El conjunto lucense comienza a preparar el reencuentro con una categoría de la que había descendido en el 2006. Para el Breogán será la vigesimocuarta campaña en la máxima categoría del baloncesto español, ya que militó 7 temporadas cuando era Primera División y 16 con la denominación de ACB.

El consejo de administración que preside Jesús Lázare tiene como meta consolidar al equipo en una categoría en la que los lucenses ya militaron durante varias temporadas. Son conscientes de que parten con uno de los presupuestos más bajos de la categoría y que van a medirse con los gigantes del básquet nacional, pero no han regateado esfuerzos para confeccionar una plantilla que consideran de plenas garantías y que ha movilizado a la afición.

El cuadro celeste se ha convertido en uno de los grandes animadores del mercado de jugadores en la pretemporada al conseguir la incorporación de uno de los integrantes del quinteto ideal de la ACB la pasada temporada, el pívot Henk Norel. Este jugador está destinado a convertirse en una de las piedras angulares del equipo para cimentar la permanencia la próxima temporada.

La fortaleza bajo los aros será una de las señas de identidad del equipo que dirige Natxo Lezkano la venidera campaña tras la incorporación de otro hombre alto de garantías y con experiencia en la ACB, Alec Brown. La tercera torre de los breoganistas será Volodymyr Herun, considerado la pasada temporada como el mejor jugador de la LEB Oro y que llega a la ciudad de las murallas procedente del Barça B.

Otra incorporación notable es la del escolta Lucio Redivo, un alero argentino procedente del Bilba en franca progresión sobre el que hay depositadas muchas esperanzas.

En el puesto de base, aunque no está confirmado oficialmente por el club, el refuerzo es Alexandar Cvetkovic, también con pasado en la máxima categoría del baloncesto nacional, pero que no resulta tan conocido ni presenta unos números tan espectaculares como los del resto de incorporaciones. Además, se ha reforzado con Romaric Belemene, un jugador polivalente que ha brillado en las categorías inferiores del Unicaja y que el año pasado jugó en Oviedo, en la LEB Oro.

La plantilla se completa, a falta de la llegada de un alero anotador, con cinco de los héroes del ascenso: el base Ricardo Uriz, el escolta Christian Díaz, los aleros Löfberg y Salva Arco, y el ala pívot Sulejmanovic. Con esos mimbres, el Breogán pretende consolidarse en una categoría a la que tanto le costó regresar.

Quique Fraga, un director deportivo de la casa 

La plantilla presentará muchas novedades con respecto a la pasada temporada, pero quizá una de las más relevantes haya sido el salto de un lucense, Quique Fraga, desde el cargo de segundo entrenador que ejerció la pasada campaña con Natxo Lezcano, a la de director deportivo.

El consejo de administración del combinado lucense determinó apostar por un hombre de la casa, joven pero con sobrada experiencia, para dirigir al equipo en el ámbito deportivo desde los despachos.

Quique Fraga, que también ejerció de primer entrenador en su día en lugar de Lisardo Gómez, di ya se encargó la pasada temporada de seguir a jugadores para incorporar a la plantilla y este año también lo estaba haciendo.

El protagonismo que una persona de la ciudad gana en el equipo ocupando el puesto más relevante en el plano deportivo lo perderá el equipo en la pista al adoptar la decisión de ceder al único jugador de origen lucense de la plantilla, Sergi Quintela, a un equipo de la LEB Oro, casi seguro el Lleida.

El Breogán lleva más de dos décadas intentando contar con un jugador lucenses en el primer equipo y cuando todo indicada que lo había logrado deciden cederlo a otro club. Los motivos fueron únicamente técnicos y la prueba de que desde la entidad tienen plena confianza en el joven escolta es que están negociando con él para ampliar la duración del contrato, contando con un regreso en un futuro cercano.

El jugador asumió con normalidad la situación consciente de que tiene únicamente 21 años y también consciente de su potencial, que seguro que le permitirá regresar a Lugo para convertirse en una pieza importante del equipo y con una larga y prolífica carrera por delante.

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