Courtois siempre soñó en blanco


En cinco ocasiones acercó el escudo a sus labios. Un acto de fe madridista tan inédito como, al parecer, necesario para alimentar a su nueva parroquia. Thibaut Courtois es un futbolista sensato, serio y casi siempre contenido, por más que estos días se haya aireado aquel pecado de juventud ?acaba entonces de cumplir 21 años?, cuando en el balcón del consistorio madrileño se mofaba de la institución que le pagará el sueldo durante los próximos seis años. Entonces, como recordó la semana pasada, su sueño ya era formar parte del Real Madrid, ese equipo al que admiraba tras descubrir en su infancia al joven Iker Casillas. Desde que Alfonso, aquel delantero sutil y quebradizo formado en la cantera blanca, reconoció que mientras en su adolescencia sudaba la camiseta blanca en los campos de la Ciudad Deportiva soñaba en azulgrana, el escepticismo se ha adueñado definitivamente del fútbol. Lo sabe, porque lo vivió en sus carnes, Borja Fernández, el centrocampista gallego al que una docena de radicales ?al parecer, dueños del sentimiento blanquiazul? recibieron en A Coruña con insultos sus inclinaciones célticas, en un demasiado habitual ejercicio de intolerancia. Diez meses después, Borja abandonó Riazor aclamado por la hinchada tras marcar uno de sus dos únicos goles como blanquiazul en Balaídos y colaborar al ascenso del Dépor.

Ni Courtois necesitaba tantos golpes de pecho para mostrar un compromiso que ya exhibió en una trayectoria al parecer no deseada ?Atlético o Chelsea? ni era necesario que Florentino Pérez transformara su fichaje en el fruto de una excepcional conjunción astral. Conmovedor y elogiable, el belga se reencontrará en Madrid con su familia, como era su deseo; y además jugará en el campeón de Europa. Pérez descontento con el meta que ha defendido la portería del campeón de la Champions los últimos tres años, satisface uno de sus caprichos; después del esperpento por los frustrados fichajes de De Gea ?hoy caído en desgracia? o de Kepa, a precio de saldo, el presidente del Madrid ya tiene «uno de los mejores porteros del mundo, si no el mejor». Eso sí, a la tercera, tres años después de comenzar su búsqueda y después de ganar tres Champions. Pérez tiene su portero y Courtois puede besar el escudo que quería. A veces los sueños se cumplen.

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