El «calciomercatto» se mira al espejo de los años 80 y 90

Jacobo Castro | Colpisa

DEPORTES

DANIELE MASCOLO

El pase de Higuaín al Milán, el último gran movimiento que ha sucumbido en Italia

02 ago 2018 . Actualizado a las 22:23 h.

En los 80 y los 90, todo el mundo sabía que los grandes jugadores acababan en Italia. Siempre elegían la Serie A. Maradona, Ziko, Sócrates, Van Basten, Matthäus y un largo etcétera formaron parte de una época loca del calciomercatto.

Sin embargo, a finales de siglo, esa orgía se redujo al ámbito nacional. Traspasos como los de Crespo, Buffon, Thuram o Nedved, todos entre equipos de la liga local, supusieron récords en su tiempo. Eran los años de una Serie A competitiva, donde Juventus, Milan, Inter y Roma peleaban por el título. Al inicio del nuevo milenio, la fiesta terminó.

El calcio dejó de ser el paraíso del derroche. Los equipos comenzaron a vender caro fuera de sus fronteras (Kaká o Zidane), y a fichar futbolistas que ya venían de vuelta (Ronaldinho o Eto’o) o que apuntaban maneras sin ser aún estrellas (Adriano o Gourcuff). Además, la inversión se desplomó.

Si años antes la Serie A pagaba 40 o incluso 50 millones por futbolistas -cuando nadie más podía hacerlo-, desde el 2002 eso fue claramente a la baja, llegando a estar muchos años sin superar los 30 millones en un fichaje. Además, los grandes gastos, salvo cuando el Juventus bajó a la Serie B en el 2006 y el Inter se llevó a varios de sus jugadores, siempre fueron en futbolistas de nivel medio-alto, pero nunca un top mundial.

Así llegaron por más de 20 millones Diego Ribas, Amauri, Diego Milito o Ricardo Oliveira. Sin embargo, en los últimos años el fútbol italiano ha vuelto a sacar músculo financiero. En el verano del 2015 la llegada de Dybala a la Juve por 40 millones abrió una veda que se culminó un año siguiente con el traspaso de Higuaín del Nápoles a la Vecchia Signora por 90. El más caro de la historia de Italia en aquel momento.

Faltaba volver a mostrar poderío en el mercado internacional. Llegadas como las de João Mario al Inter o la de André Silva al Milan enseñaron al mundo que la Serie A fichaba caro. Pero se necesitaba a un top mundial. En el verano del 2018 ese sueño se hizo realidad.

Cristiano abrió la veda

Cristiano Ronaldo, 112 millones. Un vigente Balón de Oro en Italia diez años después. La madre de todas las contrataciones. El más caro de la historia de Italia. Precisamente ha sido el Juventus el que se ha encargado este verano de demostrar que el calcio está preparado para competir con la Liga y la Premier por todos los jugadores del mercado.

Cancelo y Douglas Costa, ambos por 40 millones al Juventus, son claros ejemplos. Además, Higuaín (16 por cesión y 38 de opción de compra obligatoria) del Milan, Naingolan (38) del Inter, Fabián (30) del Nápoles, o Pastore (25) de la Roma, son otras muestras del poderío económico italiano. El desembolso total del campeonato (927 millones) solo lo supera la Premier League (1.083).