Pepe Laso: «El jugador es el verdadero inventor»

El técnico está pasando estos meses en Lugo en una concentración de jugadores de alto rendimiento


LUGO / LA VOZ

Llega al Anexo del Pazo en camiseta, pantalón corto y zapatillas. Camina despacio, con las manos entrelazadas a la espalda y cuando la goma empieza a afinar sobre el parqué, fija la vista en los jugadores que danzan a su alrededor. Pepe Laso (Madrid, 1938) trabaja estos meses en Lugo con una selección de jugadores de alto rendimiento de la agencia Xpheres. Lleva toda la vida detrás del talento.

-¿En qué se fija para saber si está ante una promesa?

-Creo que es una especie de intuición que te la van dando los años. No sé de qué viene y, a pesar de todo, te equivocas muchas veces. Piensas qué le puedes aportar a un chico en un tiempo. Lo he vivido hace poco con este jugador de Betanzos, Balbuena. Vine a verle hace dos años, un domingo por la mañana, y algo vi. Algo que no vieron el resto de equipos gallegos.

-¿Prefiere coger a un jugador de cero o perfeccionarle?

-Perfeccionar. En el jugador jovencito, debutante, me falta energía para empezar. Necesito oler la posibilidad de que sea un buen jugador. No tengo energía para meterme en un campus con 70 niños que se comen una palmera de chocolate. No sé si me explico.

-¿Qué mantiene a Pepe Laso al pie del cañón a estas alturas?

-No lo he dejado nunca, esto se va a ir conmigo. Yo más que entrenador, he sido maestro y con eso se nace. A mí familia le cuesta entenderlo, pero aquí estoy, pasándomelo bien y trabajando.

-Después de tantos años en este negociado, ¿ha cambiado mucho el baloncesto?

-Mucho, mucho más de lo que la mayor parte de los entrenadores creen. Y no lo puedes dejar. Dicen que un buen médico es el que está estudiando su carrera constantemente. Creo que el entrenador de baloncesto, sobre todo el enseñante, va evolucionando sin darse cuenta, copiando de los jugadores. Vemos a un jugador que hace una cosa y nos parece excepcional e intentamos transmitírselo a los demás. El jugador es el verdadero inventor.

-¿Se ha perdido la costumbre de viajar solo para ver a un jugador?

-Puede ser. Creo que la Federación, a nivel nacional, a consecuencia de los éxitos de los jugadores estrellas ha perdido un poco la brújula de lo que debe ser nuestro deporte. Creo que existe un grave problema, y es la carencia de jugadores españoles. Quitando los que han nacido de generación espontánea, hay una clase media muy pobre. Los clubes de repente se encuentran sin jugadores para cubrir el cupo.

-Su hijo Pablo está consagrado, ¿debate de baloncesto con él?

-Él sabe mucho más que yo. Además, ahora es complejo debatir con los hijos. Nadie te puede llamar tonto excepto tu hijo y tú no le puedes llamar tonto porque se enfada. Pero no, no debato demasiado, porque además mi baloncesto es diferente al suyo.

-¿En qué se diferencian?

-Ellos tienen que jugar en lo inmediato, tienen que hacer rendir a profesionales y coordinar cómo juega el contrario. Tienen que fabricar un producto de última generación cada fin de semana. Yo me dedico a que un chico, en tres meses, bote mejor el balón.

-¿Cuantos partidos ve al día?

-Ahora muchos menos, sí me gustaría que alguien me sacara la cuenta de los que he visto en mi vida. Hace años tuve días de cinco partidos, muchos. Aún puedo ver tres perfectamente.

-El Breo prepara el salto ACB, ¿le han pedido algún consejo?

-No, los entrenadores en general somos muy individualistas. Todos nos creemos geniales. Tengo debates con entrenadores, pero siempre en pequeños grupos. Cuando doy alguna charla me doy cuenta que no ha cambiado. El entrenador, de la categoría que sea, se cree el más listo.

-¿Alguna clave para sobrevivir en la máxima categoría?

-La primera es conseguir salvar el primer año, porque apenas puedes planear. Llegas y tienes que comprar el traje para la boda. Hay que montar una plantilla sin nada. El primer año exige tener la suerte de acertar con los fichajes y no es fácil. Espero que acierten ahí y puedan, a mitad de temporada, empezar un proyecto a más medio-largo plazo.

-¿Cómo está resultando esta experiencia en Lugo?

-Bien, es una pequeña concentración de jugadores de alto rendimiento, todos ellos ya profesionales que vienen a mejorar su juego. Todos tienen ya un concepto de que es el momento más importante de su vida.

-¿Y por qué aquí?

-Creo que el Breogán y la Diputación han hecho un gran esfuerzo para facilitarlo, un poco como promoción del baloncesto. Por nuestra parte, un reconocimiento de lo que es Lugo en el baloncesto nacional porque tiene una larga historia.

-¿Se percibe la progresión del jugador tras estas sesiones?

-Se nota muchísimo en dos departamentos principalmente: en el bote y en el tiro, que es en lo que hacemos mayor hincapié. Los jugadores en invierno tiran poco porque tienen mucha táctica y eso les quita tiempo y en el bote lo mismo. El bote en el baloncesto es como cuando un niño empieza a dar sus primeros pasos.

-¿Con qué faceta del baloncesto disfruta más Pepe Laso?

-Con la técnica de los jugadores. Siempre creo que es más divertido construir que destruir. Un arquitecto se sentirá más feliz cuando hace una catedral que cuando la tira. Todo lo que tiene un contenido artístico de juego me gusta más que ver lo bien que ha defendido fulanito.

-¿Le gusta más ver o enseñar?

-Enseñar, lo que pasa es que para enseñar tienes que ver mucho. Lo que no hago cuando veo partidos, es ver jugadas. Estoy pendiente de las acciones de los jugadores, no del grupo.

-Si pudiera volver para atrás, con todo lo que sabe, ¿cambiaría algo de su carrera?

-Yo creo que ha ido bien [ríe], dejémoslo como está, que no sabemos todavía qué pasará.

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