Mil ojos para el ángel de la guarda

Desde el 2015 se multiplicaron los recursos económicos, humanos y tecnológicos para la seguridad en los ralis del autonómico


El atropello mortal del rali Sur do Condado puso el foco sobre las medidas de seguridad implementadas por todos los estamentos implicados en la organización de los ralis en Galicia, especialmente la Federación Gallega de Automovilismo (FGA), las escuderías y la Secretaría Xeral para o Deporte de la Xunta. Este es el escenario en el que se mueven los bólidos del campeonato gallego.

normativa

La tragedia de Carral, punto de inflexión

El desafortunado accidente en el que fallecieron siete personas durante el rali del 2015 estableció un antes y un después en el modo de concebir la seguridad de las carreras en Galicia. Si bien la FIA admitió que sus normas relativas a este aspecto estaban obsoletas y la federación española prometió dar un golpe de timón, fue la FGA la que, desde ese momento, aplicó la tolerancia cero con las situaciones de riesgo y aumentó el esfuerzo presupuestario en seguridad. Resultado: más efectivos y tecnología para controlar los ralis.

coordinación

Supervisión de la Xunta y la Guardia Civil

«Nos exigen más y nos exigimos más», resume el presidente de la FGA, Iván Corral, que afirma que las reuniones de seguridad previas a la organización de los ralis «son más severas ahora». La nueva ley de espectáculos públicos endurecerá el control sobre plazos y documentación. «Vamos por delante de esa norma en coberturas, pero si hay que hacer más esfuerzo en seguridad, se hará. Por ejemplo, en lo relativo a la incorporación del seguro de responsabilidad civil para actuaciones en zonas públicas, donde suelen situarse los parques de trabajo. Vamos a asumir esas mejoras», dice Corral.

guardia civil

Más personal dedicado a inspeccionar y organizar

La FGA recuerda que la Guardia Civil revisa los tramos con varias pasadas, pero que la responsabilidad del cierre de intersecciones y encintado y señalización de zonas es de la organización. Por ello, la FGA suscribió un convenio con Protección Civil que aumentó notablemente el número de personal dedicado a estas laboras. «Es gente cualificada y uniformada, el resultado es más que satisfactorio», analiza el presidente federativo.

tecnología

Localización en tiempo real

Poco después del 2015 la FGA comenzó a utilizar dos sistemas de control de seguridad en los ralis basados en la tecnología. Por un lado, la localización mediante GPS desarrollada por la firma de Nigrán Anube Sport. «Controlamos los vehículos participantes ya desde los entrenamientos. Sabemos cuántas pasadas hacen y a qué velocidad (el máximo permitido es de 90 kilómetros por hora). Y somos especialmente rigurosos con la prohibición de circular a contradirección en los entrenamientos. En el Sur do Condado, sin ir más lejos, se penalizó a dos participantes con un minuto por este motivo», explica Iván Corral.

Cámaras a bordo

El otro sistema tecnológico que contribuyó a mejorar la seguridad en los ralis del Campeonato Gallego es el desarrollado por TCR Datos Norte, de O Porriño, que después amplió sus servicios al Campeonato de España y optó a aplicarlos al Mundial. Por medio de sus cámaras a bordo de los vehículos de organización, el director de carrera puede confirmar visualmente el estado de tramo, con la flexibilidad de que la cámara puede desmontarse y fijar el detalle que interese en cada momento.

seguros

Licencias y pólizas para cubrir también a todos los colaboradores

Además de las licencias de los participantes, la FGA aplica la licencia de voluntariado de Galicia y las escuderías pagan los seguros, y una formación mínima exigida, de todas las personas que trabajan en un rali. En el Sur do Condado eran unas cuatrocientas. En el futuro, nadie estará desprotegido, incluyendo los directivos y colaboradores indirectos. «Se ampliará la cobertura de todos los seguros, debido al alto riesgo de este deporte», avanza Corral.

protocolo EN CARRERA

Señalización específica desde una semana antes

En virtud de la exigencia de la Xunta de Galicia y la Dirección General de Tráfico, la FGA lleva tiempo instalando cartelería y señalización específica en los tramos para avisar sobre el terreno de los horarios y alteraciones en el tráfico una semana antes de la disputa de cada carrera.

Seis filtros de control en el tramo

Ya el día de competición, la organización despliega media docena de controles sobre el tramo antes del paso del primer coche en carrera. Una hora antes de dar la salida, el jefe de tramo circula sobre el trazado en los dos sentidos de circulación. Tras él, otro vehículo controla las cintas de señalización de zonas hábiles y espacios prohibidos para el público (con cintas en zigzag para que nadie se introduzca), aspecto que vuelve a ser revisado (confirmando los lugares de cierre y la presencia de voluntarios en puntos críticos). El jefe de seguridad del rali pasará después con cámaras para que el director de la prueba desde la base pueda confirmar el estado del tramo. Tras él, el coche 0 con el director de la prueba en carretera, que establece contacto telefónico y por emisora con el director de la prueba en la base. Finalmente, la Guardia Civil hace una pasada para dar el visto bueno.

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