Óscar Carrera, un olímpico para todo en Betanzos

Quinto en Río en el K4 1000, entrena a los niños del Ría de Betanzos, arregla barcos y atiende trabajos de la oficina


¿Qué tendrá el Club Ría de Betanzos? La duda asalta cuando se fija la atención en elenco de piragüistas de alto nivel internacional que atesora la entidad brigantina en los últimos años, desde Carlos Arévalo hasta Rodrigo Germade (que acumulan participaciones olímpicas y medallas continentales y mundiales). Uno de los últimos en sentir el flechazo brigantino fue Óscar Carrera (Tui, 1991), caso paradigmático entre los mencionados. Logró el diploma olímpico en los Juegos de Río de Janeiro en el 2016 en el K4 1000 y ahora entrena a las categorías de base (de prebenjamines a infantiles) del Ría de Betanzos. «Era un mundo nuevo para mí, fui con algo de miedo, pensando: ‘‘Me la van a liar los críos’’. Pero estoy encantado. Y creo que ellos también, porque me conocen de la tele y se portan estupendamente. No es un deporte que mueva masas, pero los niños se enganchan», asegura en su tercer año en el club.

La distancia en la que competía Carrera dejó de ser olímpica y el 500 no es su fuerte. «Que conste que malo no soy, pero los hay mejores, y más en este momento de gloria del piragüismo», analiza antes de apuntar directamente a la razón por la que, finalmente, decidió tomarse un año a otro ritmo de competición: «Acabé muy saturado mentalmente. Solo me entreno en serio desde febrero».

Entre tanto, mató el tiempo con salidas en bicicleta con el grupo La Fuga y corriendo trails. Con todo, se quedó a las puertas del Europeo en el último selectivo. «Somos muchos, y al mínimo fallo, hay tres o cuatro que te mejoran», reconoce con humildad.

Betanzos fue su destino por proximidad al origen de Eva, su pareja sentimental. Cayó de pie en el Ría. Es vocal del club y hasta repara algún barco de vez en cuando. «Lo de ser entrenador fue accidental, no me importaba venir un poco antes a entrenarme para estar con los chavales. Y me vino genial. Enseño lo que sé yo y, en cuanto lo cogen, se van defendiendo en las regatas», describe insistiendo cómo ha ido superando su saturación metal de la competición. «Se lo debo todo a Antón Rey, del Club Firrete de Pontedeume. Él me ayudó a volver, decía que le venía bien entrenarse con alguien de nivel...», recuerda con agradecimiento. «Me insistía y me insistía. Yo estaba tan hasta las narices, que hasta me enfadaba con él y, al final, es el gran culpable de que no haya dejado el piragüismo», añade.

Ahora prepara la distancia de maratón «con Emilio Merchán, que fue cinco veces campeón del mundo y tres de Europa», recalca. «Y voy a las regatas con Javier Benito Rey, que ganó la Copa de España con Arévalo». Carrera tiene el camino trazado. Tras el Mundial de maratón, no dejará de entrenarse y en ese momento, sopesará su futuro en la alta competición. «Si estoy en condiciones y Antón me sigue dando la chapa...», dice entre bromas y veras. Más en serio, recuerda que «antes en octubre ya estaba pensando en el Europeo de mayo». «Ahora prefiero ir paso a paso y no agobiarme», argumenta. «No descarto volver. Necesitaba un año de reseteo», zanja.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Óscar Carrera, un olímpico para todo en Betanzos