Jorge Prado: «Saltar no me da miedo, es lo normal»

Pelea con 17 años por el título mundial de MX2, que ya acecha con nueve carreras por disputar


La víspera de Reyes del año 2001 vio nacer en Lugo a una de las grandes promesas del motocrós mundial. Es Jorge Prado García, un chaval normal, que todavía responde con timidez a los periodistas que quieren saber más sobre él. Con solo 17 años, el piloto gallego compite en la segunda categoría del Campeonato del Mundo (MX2) y, no conforme con ello, amenaza con llevarse el título, que está peleando con su compañero de equipo en KTM, el letón Pauls Jonass. «Es posible ganarlo», es lo máximo que se atreve a aseverar, ahora que está a solo nueve puntos de distancia, con nueve carreras por celebrarse. Catorce puntos le ha descontado en los dos últimos grandes premios.

-Tal y como le van las cosas, ¿se puede estar más feliz de lo que está usted ahora mismo?

-La verdad es que este año me están saliendo muy bien las cosas. Hasta ahora, toquemos madera, estamos haciendo una gran temporada.

-¿Se lo esperaba?

-Lo que tenía en mi cabeza era poder hacer un top 5 o como mucho un top 3 en la mayoría de carreras. Pero he logrado una gran constancia en mis resultados y eso es lo que me está haciendo estar ahí arriba. Y esto es algo que realmente no me esperaba. La primera carrera no me fue muy bien, pero luego logré ser constante y en las últimas pruebas recorté puntos al líder, así que muy contento.

-¿Se imagina que logra ser campeón?

-Bueno, para eso queda mucha temporada por delante. Pero si seguimos así es posible.

-¿Qué se siente al volar?

-Los pilotos ya estamos muy acostumbrados a los saltos, así que saltar no me da miedo. Para nosotros es algo habitual y realmente tampoco es que pensemos en muchas cosas mientras estamos ahí arriba. Estamos muy concentrados y lo único que se nos pasa por la cabeza es no cometer errores que nos puedan costar un disgusto en la carrera.

-El problema de las alturas son las caídas, ¿no cree?

-Sí, es fácil caerse, pero al final si analizas los datos, la mayoría de las caídas se producen en otro tipo de situaciones. En realidad todos estamos muy acostumbrados a saltar, tenemos un gran control de la moto y no suele ser un problema. Sí que es verdad que es peligroso, hay saltos muy grandes, pero el mayor porcentaje de caídas no está en los saltos.

-¿Cómo lleva lo de lesionarse?

-Por desgracia ya he tenido muchas lesiones. Tuve tres roturas de clavícula, dedos, tibia, el codo este año... Pero me lo tomo con resignación. Lo llevo bastante bien y me tomo siempre el tiempo necesario para volver, porque es algo muy necesario en el motocrós. Es muy peligroso correr en este deporte si no estás al cien por cien.

-Cabeza fría, para aguantarse...

-Bueno, lo que hay que hacer es lo que diga el doctor.

-¿Por qué Jorge Prado es piloto?

-Porque me gusta mucho. Es lo que más me gusta hacer.

-¿Y cómo se le metió el gusanillo en el cuerpo?

-Yo empecé con una moto de trial, pero a los 5 o 6 años mi padre me compró una de cros porque veía que me gustaba mucho saltar y andar rápido con la de trial. Así que empecé a competir en campeonatos de ambas disciplinas y acabé decidiéndome por la moto de cros.

-Y parece que no se le da mal.

-Parece que no [risas].... Y además disfruto.

-¿Cómo lleva lo de vivir fuera de Galicia?

-Ya estoy muy acostumbrado. Con 11 años me fui a vivir a Bélgica con mi familia y estuvimos siempre allí hasta este año, que me vine a Italia.

-Le sucede al contrario que a los pilotos de velocidad, en donde son los chavales extranjeros los que vienen a España para formarse. En motocrós es al revés.

-Sí. En motocrós se requiere mucho más entrenamiento que en la velocidad. Los pilotos de velocidad no tienen que entrenar apenas en moto y nosotros sí. Y claro, tenemos que hacerlo cerca de donde están las fábricas, en Italia o en Bélgica, porque necesitas a sus mecánicos. Por eso nos vamos fuera, además de porque hay muchas pistas.

En corto

Prado vive por y para la moto. De ahí que no se vea haciendo otra cosa que no sea subirse en ella a diario. El mar es su única vía de escape y lo único que detesta de la competición son los viajes en avión. «Son aburridos», considera.

-¿Qué le gusta hacer fuera de las pistas?

-Pues no tengo mucho tiempo para otras cosas, porque entrenamos casi todo el día, pero me gusta ir mucho al mar a nadar. Me relaja.

-¿Y qué sería de usted sin las motos?

-Puff, no lo sé. Tendría que pensar mucho. Me apasiona este deporte.

-¿Cómo se ve de mayor?

-Andando en moto, seguro, aunque depende de lo mayor a lo que te refieras.

-Con 45 años.

-Ah, bueno, pues ahí ya no podría competir. Así que me veo andando en moto, también, pero más tranquilo.

-¿Le gusta viajar?

-No, no me gusta ir en avión. Es muy aburrido. Además tenemos muchas carreras al año y al final los vuelos te cansan mucho. Es bonito visitar otros países, pero viajar no.

-¿Algún país le gusta especialmente?

-Yo he estado en muchos sitios, es verdad, pero al final, es en España en donde mejor me siento. La comida es la que me gusta y me relajo mucho.

-¿En cuántos idiomas se maneja ya?

-Aparte del español, en inglés y holandés. Esos son los que más controlo. Y ahora mismo estoy con el italiano, que lo entiendo todo, pero que todavía me cuesta hablarlo. Aún estoy cogiéndole el truquillo. 

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