Javier Gómez Noya: «En un ironman puedes acabar andando aunque seas el mejor»

Feliz al afrontar «lo desconocido», sabe el riesgo de fallar en la hidratación y la alimentación


Transmite tranquilidad Javier Gómez Noya (Basilea, 1983) ante uno de los acontecimientos del año del deporte gallego. Debuta mañana (7.30 en Australia, 22.30 de hoy en España) en un ironman en Cairns. No necesita más que completar los 3,8 kilómetros a nado, 180 en bici y 42 a pie para clasificarse para el Mundial de Kona. Así que la cita supone un desafío y un banco de pruebas para Hawái. El ferrolano, pentacampeón mundial en distancia olímpica, se reconoce como novato en una carrera de más de ocho horas. «Voy a lo desconocido», arranca entre risas. Consciente de que el exhaustivo trabajo de los cinco últimos meses -o de toda una vida- garantiza buenas prestaciones. «El entrenamiento ya está hecho. He trabajado lo mejor que he podido y en el debut es importante ver qué hay que mejorar o variar. Las sensaciones son buenas, pero nunca competí en esta distancia».

-Va a probarse, pero todo el triatlón estará pendiente del resultado de su debut.

-La gente se va a fijar en mi rendimiento allí porque es la novedad. Es normal. Yo intentaré hacerlo lo mejor posible en el único test para Hawái. Me gustaría hacer una buena carrera, sin cometer errores y sacar el rendimiento para el que estoy listo ahora.

-Como más aprende uno es con un triunfo, o ¿cometerá algún riesgo para hacer pruebas?

-Siempre hay que tomar riesgos en un momento dado porque los rivales te van a exigir. Es un campeoanto continental de la zona Asia Pacífico. Solo hay cuatro ironman así, y el resto ya son de menor nivel. Hay que controlar muchos factores: saber los ritmos a los que te mueves, asumir riesgos, controlar la alimentación e hidratación, ver cómo cambia el tiempo... Todo juega para ganar a algunos de los mejores del mundo.

-Es debutante, va a probarse, pero siempre a ganar.

-Sí, el objetivo es ganar siempre. Intentaré hacer una buena carrera. Estas son pruebas muy largas y tengo que centrarme mucho en mí.

-Se juega el éxito también con la alimentación y la hidratación.

-El plan en esos aspectos es fundamental. Si te equivocas ahí, no puedes plasmar los ritmos que has entrenado o que tienes en las piernas, y hasta puedes acabar andando aunque seas el mejor del mundo. El estómago también se entrena. Espero alimentarme para mantener energía y rendir a los ritmos a los que entrené. En carrera y con estrés puede ser más difícil hacer todo eso bien.

-¿Siente el cosquilleo diferente de afrontar algo nuevo?

-Las pruebas de distancia olímpica ya eran como una rutina, aunque tengas nervios, porque las Series Mundiaales son muy importantes. Ahora afronto algo nuevo y tengo esa ilusión.

-La sensación del novato.

-Sí, la del novato que se ha preparado bien para la carrera, pero aún no la ha hecho nunca. El ironman es una distancia muy mítica y con mucha historia detrás. Siento esa emoción.

-¿Le dice algo el circuito?

-No es muy duro. La típica carretera de la costa con algunos repechos, e imagino que junto al mar el viento puede endurecer la carrera. La parte a pie es plana.

-¿Qué tiempo puede emplear?

-Es muy difícil decirlo. El calor y la humedad hacen ir despacio en Cairns a todo el mundo. Para ganar debes rondar las ocho horas. Bajar de ahí es difícil aquí.

Foo Fighters, ventilador y 30 kilómetros en la cinta

El organismo de Gómez Noya ya se ha transformado por los cinco meses de entrenamiento específico para el ironman. «Me voy adaptando a volúmenes más altos en bici y corriendo he hecho sesiones de más de 30 kilómetros, algo que antes no había hecho nunca. Lo he ido asimilando bien, aunque la sensación real de un ironman no es fácil, porque nunca haces tantas horas de bici y luego corres un maratón. Así que el día de la carrera siempre es diferente», explica.

-Tendrá las piernas más musculadas.

-Sí, estoy algo más musculado de tren inferior por el trabajo de bici y gimansio. Cada vez asimilo mejor los entrenamientos largos, aunque tampoco he descuidado lo corto. Conservo velocidad y me he encontrado sorprendentemente bien yendo rápido,aunque la resistencia sea lo principal.

-Dígame un día exigente por la distancia que ha hecho.

-Quizá los días de transiciones largas con trabajos a ritmos altos, con 180 kilómetros en bici y 16 corriendo a pie por debajo del ritmo de ironman. También la última transición que hice, más corta, pero intensa, con 120 y 24, en este caso yendo más rápido de lo que debo ir en Cairns. Estoy contento, pero son entrenamientos de 4 o 5 horas. Veremos ahora.

-No es de hacer salvajadas, pero compartió en las redes sociales una historia en la que se le veía corriendo en la cinta 30 kilómetros a una velocidad increíble.

-Sí (ríe). El resto de las tiradas largas las hice fuera. Pero ese día hacía mal tiempo, llovía, y sabía que la sesión no saldía muy bien fuera. No tengo problemas por correr en la cinta, te da control del ritmo. Así que encendí el ventilador, puse la música [Foo Fighters] e hice la sesión. Ahí aproveché para beber bastante porque te deshidratas más. Así que simulas condiciones calor y humedad. Ese día hice cambios de ritmo de seis minutos y al final corrí los 30 kilómetros en 1.50 o algo así.

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