Favorito, pero sin la baza del desgaste a cinco sets


El partido de cuartos vuelve a empezar hoy, pero en absoluto comenzará de cero, incluso aunque Rafa Nadal gane el segundo set. Sigue siendo favorito el español, pero lo visto ayer aporta condicionantes de cara al desenlace del duelo de cuartos de final.

De entrada, Schwartzman sabía -y ahora lo constató en pista- que no podía contemporizar ante el gran amo del tenis de tierra batida. Necesitaba un tenis rápido, golpes ganadores para sumar puntos, situaciones opuestas a lo que Rafa prefiere. Así transcurrió el partido hasta el parón. Volvió Nadal con más ánimo y con la lección aprendida de lo que había sucedido hasta entonces. Como ha aprovechado en anteriores ocasiones, las pausas de los partidos le sirven para analizar lo sucedido, corregir problemas y entrar en calor de forma casi instantánea, habitualmente mejor que sus rivales.

Así recondujo el segundo set Nadal, una reacción que calmará en parte la inquietud que podía haberle generado lo que vivió en el inicio del partido. Pero el compromiso de hoy es diferente. De entrada, porque pierde la baza del desgaste de su rival en un partido al mejor de cinco sets. Además, Schwartzman confirma que es un rival peligrosísimo. Logró lo que hace tiempo que nadie conseguía en Roland Garros, arrebatar un set al campeón. Ese set dispara la confianza del argentino, quien en su fuero interno pensará que tiene armas para triunfar.

La lluvia paró el partido de Nadal y detuvo también el encuentro entre Cilic y Del Potro con empate a 5 el tie break del primer set. El desenlace de estos dos encuentros, la duración y los esfuerzos, afectarán directamente al duelo de semifinales de mañana, ya sin el día habitual de descanso entre una ronda y otra.

Creo que si al principio de Roland Garros le preguntasen a Nadal qué tres rivales quería ver lo más tarde posibile, los elegidos serían Thiem, por su rendimiento de los últimos años en tierra batida, Djokovic, por su capacidad para amargar a cualquiera en un partido concreto, y Del Potro. El argentino, incluso en arcilla, tiene las armas para incordiar al español. Su tenis se le atraganta, como sucedió en los Juegos de Río sobre pista dura o en otros precedentes. Cierto, Rafa es mejor que él ?sobre todo en tierra? y el argentino parecía algo mermado físicamente. Pero creo que Rafa preferiría medirse a Cilic en la semifinal. Mientras, Thiem espera plácido por el otro lado del cuadro, con dos días de margen entre su compromiso de cuartos del martes y su duelo de semifinales de mañana.

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