El árbitro que canta con los niños

Un vídeo en el que se le ve bailando y animando a los jugadores se ha hecho viral


ribeira / la voz

Imagínense por un momento que están a punto de presenciar un partido en el marco de un torneo de fútbol base multitudinario. Imagínense que los pequeños futbolistas siguen con atención y en pulcro silencio las palabras de un árbitro al que ningún padre increpa. Imagínense que ese colegiado comienza a entonar el Waka waka de Shakira y todo el mundo le sigue. Precisamente, eso fue lo que sucedió el pasado fin semana en el campo lousamiano de A Silva, donde el senegalés Mar Thiaw (Dakar, 1967) fue el autor de una escena que arrasa en las redes.

«Digamos que además de mi forma de ser, esta es mi forma de vivir el fútbol», explicó ayer con una sonrisa indeleble el colegiado que reside en la localidad sonense de Portosín, cuando el vídeo tomado durante la cuarta edición del torneo de fútbol base del Cruído aún rondaba las 50.000 reproducciones. El árbitro no era capaz de salir de su asombro y recuerda cuando su amigo Quino -un compañero de profesión boirense- le pidió permiso para subirlo a Internet.

Siempre digo que en las categorías de pequeños no deberíamos arbitrar, debemos ayudar a los niños a pasarlo bien»

«Siempre digo que en las categorías de pequeños no deberíamos arbitrar, debemos ayudar a los niños a pasarlo bien», expuso el senegalés como máximo exponente de una filosofía que no se queda solo en lo visto durante unos minutos en una pantalla. «En muchas ocasiones tengo que detener el juego para enseñarles cómo se hace un saque de banda correctamente, cómo se coloca una barrera o simplemente cuestiones de reglamento», indicó, para precisar que lo del baile y el canto solo lo hace cuando no hay nada en juego, al término de la temporada y en este tipo de torneos para la base.

Tomar la iniciativa

«Cuando veo a los padres demasiado implicados gritando, a veces me acerco para calmarles», recordó el colegiado, señalando que tuvo que tomar cartas en el asunto al ver cómo crecían las noticias de agresiones entre progenitores o a los propios árbitros. «Aún así creo que hay futuro para la deportividad. Además de la calidad y el compromiso que tienen algunos chicos, muchas directivas luchan para acabar con esto», anotó.

Mar Thiaw lleva una década arbitrando en la zona de Barbanza, pero también militó en el senegalés Djal Diop, de Primera División; fue convocado con la selección sub-21 de su país, donde llegó a ser entrenador.

Su historia es de todo menos común, dejó su carrera en el ejército para iniciarse en el deporte, que prosigue en Porto do Son desde el 2007 y que compagina con su profesión como marinero a bordo de un pequeño barco con base en Portosín.

«A lección da deportividade»

Mas, ¿ya había destacado Mar Thiaw antes? Aquellos que arbitran por la zona de Barbanza conocen perfectamente la respuesta: «Si tuviese que señalar algo de él sería su talento para el arbitraje y los valores como persona de los que muchos deberían aprender», expresó su compañero Ángel Sobrado, para que Steven Muñiz, otro colega de silbato, coincidiese al afirmar: «A súa maior faceta é a humildade; cando arbitra aos pequenos sempre trata de inculcarlles unha lección, a da deportividade».

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