Una repetición deliciosa

Alberto Blanco

DEPORTES

BOB DONNANUSA TODAY SPORTS

30 may 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuatro veces seguidas se ven las caras Golden State y Cleveland. En la liga donde se valora y premia la igualdad de oportunidades, el recital de los Warriors y los Cavaliers es un contrasentido al origen y formato de la NBA. Pero es que ambos equipos se han citado bajo el sol. En un duelo directo por decir quién es el mejor de esta década. Y la forma en cómo han llegado a la final tiene un mérito supremo para ser recordado en los libros.

Primero fueron los chicos de LeBron James. Digámoslo claro y muy alto. Odiado por muchos (estilo Cristiano Ronaldo) la supremacía física del chico de Akron es indiscutible. Inigualable. Sufrieron a lo largo de la temporada, pero han acertado con los cambios. Y como siempre sucede en los partidos cruciales, la rotación de jugadores se convierte en minúscula. Vamos, que el cuadro técnico no se come mucho los sesos con el reparto de minutos y roles.

Porque todo pasa por LeBron. Lo que hizo en el sexto y séptimo partido de la Final del Este contra Boston ha sido un todo o nada. Solito decidió quebrar la racha virgen de los Celtics en casa. Fue D’Artagnan y Los 3 Mosqueteros. Hasta por hacer, jugó los 48 minutos. Un récord de play offs también. Irresistible su aparición. Suma ocho finales consecutivas en la NBA. Cuatro en Miami y otras tantas en su casa, Cleveland.