Banquillos sin género

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«Lo que digo es que Becky Hammon puede entrenar en la NBA. Punto». Así acaba Pau Gasol su viral encendida defensa de la posibilidad de que Rebecca Lynn Hammon, Becky, se convierta en la entrenadora jefe de los Milwaukee Bucks, un techo de cristal inalcanzable en los más de setenta años de la liga profesional norteamericana. Gasol sabe de lo que habla. Lleva 17 temporadas en la NBA, donde ha disputado 1.400 partidos, ha ganado dos veces la mejor Liga del mundo, tiene un oro mundial, tres medallas olímpicas y ha conquistado tres europeos. Además, derrocha sensatez, y conoce a Becky Hammon, entrenadora ayudante de los Spurs de San Antonio desde el 2014.

El desembarco de Hammon en la NBA no despertó en su día el revuelo que cabía esperar del misógino deporte profesional norteamericano, quizá porque llegó de la mano de Gregg Popovich, probablemente el técnico en activo más respetado de la NBA, una autoridad en los banquillos y fuera. Popovich fue el impulso necesario, un aval al que nadie le puso objeción alguna. El entrenador de San Antonio vio en la que fuera base durante 15 temporadas en la WNBA -Becky también jugó en Europa, e incluso ganó la Liga española y la Copa de la Reina con el Ros Casares- a alguien «con muchos conocimientos, por su experiencia e inteligencia, por la manera en la que ha absorbido las enseñanzas de todo lo que ha visto». Por su capacidad. «Quiero que la gente sepa que fui contratada por mi cualificación, por mi cerebro. Ser una mujer no tiene nada que ver con eso. Pero tampoco quiero menospreciar lo que significará», reflexionó Becky hace unos días, cuando su nombre apareció como candidata al banquillo de los Bucks. Un camino que inició en España, sin demasiada continuidad, Carme Lluveras, al que se ha sumado Anna Montañana hace unos meses, en el Fuenlabrada, o que emprendió Iria Uxía Romarís en el Leyma Coruña hace cuatro años. Bienvenidas, aunque, todavía, excepciones.

Pau Gasol: «No digo que pueda hacerlo muy bien. No digo que pueda hacerlo casi al nivel de un entrenador hombre. Lo que digo es que Becky puede entrenar en la NBA».

Punto.

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