El Leyma coquetea con la ACB

Gana al Manresa en el Palacio y se adelanta en la serie de cuartos de final


El Leyma comenzó su ritual de coqueteo con la ACB en un partido pasional en el que se impuso al Manresa para adelantarse en la serie de los cuartos de final del play off de ascenso a la máxima categoría del baloncesto español. Solo Trevor Cooney culminando una atropellada jugada con un triple a falta de dos segundos y medio para el final de la prórroga rompió la igualdad que ambos equipos parecían empeñados en sostener.

Ese equilibrio se sostuvo a tirones, si bien el primer cuarto fue una muestra de lo que ambos son capaces de hacer cuando las cosas salen, y cuando no. Un ritmo alto dio paso a un desacierto del Leyma en ataque y defensa, frente a un Manresa inspirado ofensivamente. Solo cuando el equipo naranja endureció su actitud en el rebote defensivo y Zach Monaghan se hizo con el control el duelo parecía estar al alcance de los naranjas.

El segundo cuarto fue para sembrar optimismo en un graderío entregado y vociferante como nunca. Nacho Martín y Olmos mantenían un hermoso pulso. En términos de equipo, el Leyma se adelantó por primera vez (31-30) a falta de seis minutos para el final del cuarto y, sostenido por Olmos y Monaghan, acabó 44-34, con un Cooney que ya trazaba el futuro inmediato a golpe de triple. Sonseca dominaba en la zona y Manresa sufría.

Tras el descanso, todo lo contrario. La precipitación sucumbió ante la confianza. Las dinámicas opuestas arrojaron un marcador al final del capítulo de 52-53 para el equipo catalán, pero las sensaciones eran mucho peor que eso. Tres minutos y medio para conseguir la primera canasta. Cooney otra vez. En el último cuarto hubo de todo para todos, y casi nada bueno. No fue el partido de algunos y el duelo se resintió. Las imprecisiones pasaban factura y cada vez que el Leyma tenía la sentencia en sus manos, elegía el perdón. Si fallaba Trías, Monaghan hacía lo propio. Y a base de tiros libres, errados y acertados, se firmó la prórroga.

Vertiginoso no fue el tiempo extra. Siete puntos a cuatro decidieron el partido, tres de ellos, los de Cooney, de una sola tacada y a falta de dos segundos y medio para el final. Lo que no se le puede negar es la tensión que aportó a las vidas de los presentes y los que lo habrán vivido en la distancia. La ACB espera.

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