Abecedario de un curso impecable

La temporada 2017-2018 del Breogán será recordada por su vuelta a la ACB


LUGO / LA VOZ

Año de ilusiones y finales felices en Lugo. La temporada 2017-2018 del Breogán será recordada por el ascenso a la ACB. La regularidad de una plantilla diseñada para el salto de categoría, dio frutos con un curso impecable y se tradujo en el premio soñado durante más de una década. Finalizada la campaña y con los celestes trabajando duro en los despachos para sellar el pasaporte a la élite, el verano se presenta dulce.

ACB. Fue el objetivo marcado desde el primer día y la apuesta fuerte de un Breogán convencido de que «este año sí». El club apostó por diseñar un equipo de garantías que se asegurase la primera plaza y con ella, el ascenso deportivo. En un duelo contra el Sammic, los celestes terminaron su pesaroso viaje por la LEB de más de una década.

Bases. Christian Díaz (Las Palmas, 1992) y Ricardo Uriz (Pamplona, 1980) representan bien el espíritu con el que se configuró el equipo este año. Una mezcla de juventud, talento, ambición, galones y experiencia. La receta definitiva para dar un golpe sobre la mesa y recuperar el sitio en cielo del baloncesto español. Los bases marcaron el ritmo de un Breogán disparado esta campaña.

Copa Princesa. Un aperitivo a mitad de curso que sirvió para dar un empujón de aliento y desempolvar la vitrina. El Breogán se embolsó el trofeo en el Pazo, ante su público, en medio de una gran fiesta a la que asistió Manresa. 90-86 en un duelo en el que los veteranos fueron cruciales para reeditar el título 10 años después.

Dejan Cigoja (Ljubljana, 1988). Los celestes cerraron la plantilla con el interior esloveno en septiembre. Participó en nueve partidos con el Breogán antes de hacer las maletas y volver a su país mediado el curso. Era su primera experiencia en España y no llegó a adaptarse del todo.

Estilo. El Breogán siguió apostando un año más por un baloncesto ofensivo y alegre al ataque basado en la circulación rápida, pero eso sí, mucho más involucrado en la defensa. Natxo Lezkano se empeñó en fijar en la mente de sus jugadores una idea clave: «Si defendemos bien, el ataque sale solo».

Favorito. Los celestes tuvieron que cargar con el rol de favorito casi desde la primera jornada. Por momentos, esa etiqueta elevó los niveles de confianza hasta puntos nocivos para los lucenses. Eso le pasó factura con alguna derrota, pero el Breogán supo corregirse a tiempo para no ceder terreno en la lucha por la primera plaza.

Guille Rubio (Tarrasa, 1982) fue uno de los pesos pesados del equipo y clave en partidos importantes como la Copa Princesa. El interior, encargado del trabajo sucio, tuvo la mala suerte de fracturarse una mano en la recta final, en un duelo contra Araberri, perdiéndose las semanas más intensas y dulces para el Breogán.

Huesca. Fue probablemente una de las peores experiencias del Breogán este año. El rival que minó en diciembre una racha inicial de récord, dominando a un equipo mermado hasta el extremo por un virus gástrico. Los celestes pidieron la suspensión del partido, pero este se celebró igualmente (87-76).

Intratable. El Breogán fue esta temporada una máquina perfecta de matar. Solo se le escaparon seis partidos y uno de ellos lo jugaron en unas condiciones físicas lamentables. Una de las claves, no dar un partido por perdido.

Johan Löfberg (Sankt Nikolai, 1995). El alero sueco, fichado por su versatilidad firmaba su segunda temporada en España. Procedente del Oviedo, atesoró por segunda temporada consecutiva la Copa Princesa. Hace unos días se despedía de Lugo a través de las redes sociales.

Kabasele (Mbuji-Mayi, 1996). El interior congoleño llamó la atención enseguida por su envergadura y sus cualidades físicas. Falto de técnica por su juventud, el Breogán le mimó con preparación específica. Pronto se hizo el protagonista de los minutos finales en los partidos hechos y se ganó el cariño de la grada con su entrega. Sufre una grave lesión en su rodilla y es uno de los que tiene contrato el año que viene.

Líderes. Lo fueron durante toda la temporada. No se apearon del liderato en las 34 jornadas y como mucho lo compartieron con otros equipos. Manresa y Prat fueron los únicos capacitados para seguirles el ritmo más allá de las diez primeras jornadas.

Matt Stainbrook (Ohio, 1992). Segunda temporada del interior norteamericano en España y en el Breogán. Junto con Sergi Quintela y Salva Arco, el único jugador que renovó con los celestes desde la temporada pasada. Mucho más adaptado a la liga y a la ciudad, firmó otra temporada increíble y estuvo entre los más valorados de la liga. Tiene contrato para el año que viene.

Natxo Lezkano. El técnico vasco repitió otro año más en el banquillo del Breogán. Su renovación fue clave para guiar a los lucenses hacia la ACB. El año anterior se había quedado a las puertas con un desenlace frustrado ante Burgos. Los de Epi desbancaron a los celestes en semifinales con una serie incontestable, 3-0. Seguirá.

Objetivo. Estaba claro desde el principio y se logró sorteando un playoff que le torpedeó durante más de diez años. El ascenso deportivo era la única meta perseguida por el Breogán esta temporada, aunque por el camino se consiguieron otras, como la Copa Princesa.

Pazo dos Deportes. Fundamental la garra doméstica para firmar un curso tan brillante. La cancha lucense fue prácticamente inexpugnable y solo Palencia se llevó la victoria de la caldera celeste, 80-82.

Quique Fraga. Otro año más arropando desde el banquillo. El entrenador lucense es una pieza clave en el cuerpo técnico del Breo de los últimos años. Hace tres temporadas tuvo que ponerse al frente del primer equipo por la baja de Lisardo, este, como el anterior, fue el segundo de Lezkano.

Racha. La racha de once victorias consecutivas a principio de curso fue motor de la buena campaña de los lucenses. El arranque dotó al Breogán de una inercia demoledora. Se quedaron solamente a dos triunfos del récord de mejor inicio, marcado por Manresa y Obradoiro.

Sergi Quintela (Lugo, 1996). El escolta encarnó esta temporada el orgullo lucense. En su segundo año con la camiseta del Breogán, Quintela dio un paso adelante, ganándose minutos de calidad en el quinteto de Lezkano. También en la S hay sitio para Salva Arco (Navàs, 1984) el capitán de los celestes fue un guía en la cancha y fuera de ella. Los dos tienen contrato.

Temporada. Aunque la meta era ansiada, el camino fue ilusionante. La temporada se quedará en la memoria de los celestes por ser uno de los años más regulares en todos los aspectos, sin apenas momentos de angustia, ni por bajas ni por dinámicas negativas.

Urgencias. Afortunadamente fue un año tranquilo en el que las lesiones apenas truncaron los planes. La más gravosa fue la de Guille Rubio, que no pudo terminar la temporada en la pista por una fractura que sufrió a principios de abril. También Hervé Kabasele se rompió en Riazor contra Coruña, a falta de dos jornadas.

Visitante. La fortaleza a domicilio también fue clave esta temporada para conseguir la velocidad de crucero necesaria para el ascenso. El Breogán solo sufrió seis derrotas este año, cinco de ellas en canchas ajenas: Huesca, Araberri (97-91), COB (79-67), Manresa (90-78) y Palma (80-70).

Ya estamos aquí. Uno de los lemas más coreados en la fiesta del ascenso. El cántico iba en ocasiones precedido por un «Barça, Madrid» y se dejó oír alto y claro en el Pazo dos Deportes, en la Fonte do Rei o en las recepciones institucionales.

Zona. El Breogán dejó de atragantarse con la zona esta campaña. Los celestes, que muchas veces se bloqueaban cuando los rivales le planteaban una defensa en área, fueron capaces de superar el obstáculo en muchos partidos.

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