El Real Madrid vuelve a sacar oro de Múnich

Óscar Bellot | Colpisa

DEPORTES

Los goles de Marcelo y Marco Asensio encarrilan la eliminatoria el día en que Cristiano se quedó seco por primera vez en esta Champions.

25 abr 2018 . Actualizado a las 22:55 h.

 Con tremendo sufrimiento tras una primera parte en la que estuvo contra las cuerdas, sacó oro el Real Madrid de su nueva visita al Allianz Arena, que volvió a rendir a base de orgullo y casta, como en sus dos últimas incursiones a un territorio antaño hostil pero en el que se mueve con paso firme en esta su tercera edad de oro. Un voleón de Marcelo y una contra letal urdida entre Marco Asensio y Lucas Vázquez que el balear culminó con su estreno goleador en esta Champions sirvieron para que el rey de Europa remontase la diana inicial de Kimmich y diese un paso más en pos de la final de Kiev.

Encarará la vuelta la escuadra de Chamartín con el mismo resultado que extrajo el curso pasado del estadio teutón, asaltado entonces con el doblete de Cristiano Ronaldo, seco por primera vez en esta Liga de Campeones en una ida de semifinales en la que, a falta de la cita de cada día del luso con el gol, encontró el equipo de Zinedine Zidane el tesoro en las botas de Marcelo, redimido gracias a su zurdazo del boquete que dejó en su carril para la estocada de Kimmich, y en las de Asensio, cuya entrada tras el descanso resultó aún más decisiva que la de la anterior campaña, cuando una asistencia suya propició uno de los tantos de Cristiano.

Buena renta para un equipo que emergió de las catacumbas en las que le tuvo el Bayern para rugir luego con la furia de un león y resistir en el tramo final las acometidas de un coloso herido que perdonó cuando pudo matar y que acabó sangrando con el par de dentelladas del ogro español. Ejercicio de supervivencia en el que sobresalió también la figura de Keylor Navas, decisivo con un par de intervenciones para frenar el ardor de los bávaros, agarrados a un irreductible Ribéry pero lastrados por la falta de tino de sus dos artilleros más demoledores: Müller, que marró una muy clara cuando moría la primera parte, y Lewandowski, que falló otra aún más prístina en los estertores de la segunda.