Sudáfrica, excluida de los Juegos por su racismo

México 1968 fue un toque de atención mundial al régimen segregacionista , que inició su declive


Antes todo era blanco o negro. Hasta 1968, el año en el que el mundo abrió los ojos a la amplia gama de grises que retrata a la humanidad. Sudáfrica estaba fuera de lugar con su régimen segregacionista y la comunidad internacional se encargó de condenarlo pública y unánimemente por primera vez. El Comité Olímpico Internacional reforzó el mensaje y excluyó a Sudáfrica de los Juegos Olímpicos que se iban a disputar en México.

Cierto es que al COI le costó captar el mensaje y, si hace hoy medio siglo castigó al país sudafricano sin Juegos, solo dos meses y una semana antes había cursado la readmisión. Sudáfrica ya había sido suspendida por el COI en 1963 debido a su gobierno racista y, como consecuencia, ya no había participado en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964. Pero solo cuatro años más tarde el mundo respiraba aires de libertad. Eso fue el 68. El año que cambió al planeta. Lo tuvo claro el presidente de México, Gustavo Díaz, cuando le espetó al del comité organizador: «Esos cabrones no entran».

Boicot de cuarenta países

Y no entraron. La Voz de Galicia publicó aquel 23 de abril de 1968 que 38 de los 71 miembros votaron a favor de excluir a Sudáfrica de los Juegos. Aquel sufragio solo reflejaba el sentir de la comunidad internacional. Más de cuarenta países habían anunciado su boicot a los Juegos si Sudáfrica participaba.

Aquel gesto fue uno más en el año que dio un golpe de timón al rumbo que tomaría la vida de generaciones y generaciones de personas. El apartheid ya no resultaba indiferente. Las injusticias y las discriminaciones ya no tenían excusa. Francia y sus revueltas obreras y estudiantiles, Praga y su primavera, Estados Unidos y sus manifestaciones contra la guerra de Vietnam y México con sus protestas antirrepresoras dibujaron un escenario en el que, por primera vez, los Juegos Olímpicos se iban a celebrar en América Latina. Y el racismo no podía estar representado. Porque, además, el 68 estaba en el ADN de esa otoñal cita olímpica, porque se trataba de acabar con la trampa y la hipocresía: fueron los primeros con controles antidopaje y pruebas de género. Y también en los que debutó la olimpiada cultural.

Pero aquellos Juegos no pasaron a la historia por los más de cien récords batidos, sino por el icónico saludo del black power, puño en alto y envuelto en un guante negro, realizado por Tommie Smith y John Carlos, oro y bronce en los 200 metros, como parte de la defensa de los derechos civiles de los ciudadanos negros en Estados Unidos.

Los últimos coletazos del apartheid en Sudáfrica alcanzaron el inicio de los años noventa. Precisamente, fue en 1992 cuando los blancos votaron por separado por última vez y fue en ese mismo año cuando el país africano regresaría al orden olímpico, con la cita de Barcelona.

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