El Barcelona vence al Sevilla y se proclama campeón de la Copa del Rey en la gran noche de Iniesta

El manchego dio un recital y anotó un gol en su último gran partido con la camiseta blaugrana (0-5)


Si alguien hubiese escrito el mejor guión posible para los intereses del Barcelona en esta final de la Copa del Rey, el resultado hubiese sido muy similar a lo que en la noche del sábado se vio en el Camp Nou. Tal vez incluso hubiese sido optimista. Ni un cuarto de hora le duraron al Sevilla las barricadas. Fue además de la forma menos heterodoxa en base al credo culé. Con un balón el largo. Cillessen rompió las líneas enemigas aprovechando la velocidad de Coutinho que levantó la cabeza y vio a Suárez con el cuchillo afilado. Mercado ayudó, dudando, reculando y con una total ausencia de decisión. Ni mantuvo la posición, ni tampoco fue al corte. Se limitó a observar confuso como el uruguayo firmaba el primer gol en el minuto 13. El Sevilla nunca se recuperaría.

El Iniesta de nuestras vidas

Iván Antelo

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Sabía que era su última gran noche y no defraudó. A los cuatro minutos ya había generado dos ocasiones, luego estrelló un balón en el larguero, participó en el gol de Messi con una pared dentro del área con Jordi Alba como solo él sabe hacer, y marcó un golazo de antología. Andrés Iniesta levantó su última Copa con el Barça después de un recital que le servirá para marcharse de la élite con un gran recuerdo para todos.

«Yo no quiero estar por estar». Frase que dijo a todo aquel que le quiso escuchar desde hace unos meses. Iniesta quería irse en un momento cumbre de su carrera y este ha llegado. En las próximas semanas anunciará que se marcha a China, dejando un recuerdo imborrable sobre su enorme talento a todos los amantes del fútbol. Nadie le habrá visto arrastrarse por un campo de fútbol paseando su nombre. Se va después de ser clave en el título de Copa del Rey conquistado anoche en el Metropolitano.

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Fue en lo que en el argot del argot futbolístico se conoce como «un baño». El Barcelona campaba a sus anchas y el segundo, obra de Messi que firmó su quinta final consecutiva marcando, llegó tras una entrega de tacón de Jordi Alba. Al lateral le rebotó el intento de rechace de la defensa y supo aprovecharlo para asistir al argentino. El cuadro culé no solo estaba fino en su fútbol, también estaba con la suerte de cara y cuando las cosas son así el rival no puede sino ver como su moral va decayendo minuto a minuto.

Siguió el espectáculo. Messi volvió a demostrar porque es el mejor del mundo. No marcando, lo hizo asistiendo. Esa nueva faceta que incorporó a su fútbol hace algunas temporadas y en la que también es el mejor. Al primer toque hizo correr a Luis Suárez que con un control orientado y un remate preciso, siempre tiene la mano en el gatillo el delantero, acabó con la final en el minuto 40.

Pero aún quedaba el gran número. El público coreaba su nombre desde el pitido inicial y apareció. Cómo no iba a aparecer en su última gran batalla. Los genios siempre lo hacen. Combinó con Messi y Andrés Iniesta tumbó a Soria con un movimiento de su cuerpo. El arquero se rindió sin que el '8' necesitase tocar el balón y llegó su gol. Esta vez no fue el de todos pero si que todas las gargantas blaugranas estallaron. Un guión perfecto para el Barcelona que levantó su cuarta Copa del Rey en cinco años.

Una final sin finalista

Javier Lavandeira

El Barça fue muy superior a un Sevilla que no dio la talla como finalista de la Copa. Poco tuvo que hacer el Barcelona para llevarse el partido. Apostó por la presión avanzada para robar en campo contrario. Con las ideas muy claras cada vez que robaba. Si lo hacía la primera línea, buscaba rápido finalización; si lo hacía la segunda línea, tenían claro que tenían que constuir y elaborar para conseguir acción de finalización; y si lo hacía la última línea tenían claro lanzar a las espaldas como en el 0-1 buscando las malas vigilancias ofensivas de un Sevilla que no tuvo actitud con balón y muy poca sin balón. Mala organización defensiva, falta de presión, mala situación de posicionamientos en el campo... En ningún momento el Barça se sintió asfixiado por el rival, y pudo jugar en campo contrario, donde es más feliz, y encontrar espacios.

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Aún quedaba alguna anécdota. Una discusión entre Gil Manzano e Iniesta resuelta con tarjeta, resaltable por lo inusual de la escena. También un quinto gol. Coutinho de penalti recuperó lo que el colegiado le había quitado al no conceder una ley de la ventaja por una mano de Lenglet dentro del área. Por entonces del Sevilla ya solo quedaban las banderas. 

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José M. Fernández

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Un suspiro. Eso es lo que duró una final resuelta por la vía rápida, con un par de picotazos antes de la media hora de los que un aturdido Sevilla ya no se recuperaría. La final maltratada por los despachos, a la que se le aplicó el calzador para meterla en medio de una jornada de Liga, se la llevó el Barcelona por aplastamiento. Solo en 1915, con el 5-0 del Athletic al Español, o en el 6-1 del Real Madrid a su filial Castilla en 1980 reflejaron un abismo similar al que separó ayer al Barcelona, un campeón con 30 títulos ?los cuatro últimos de forma consecutiva?, y al Sevilla.

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- Ficha técnica:

0 - Sevilla: David Soria; Jesús Navas, Mercado, Lenglet, Escudero; Nzonzi, Banega; Pablo Sarabia (Layún, m.83), Franco Vázquez (Nolito, m.86), Correa (Sandro, m.46); y Muriel.

5 - Barcelona: Cillessen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Rakitic, Sergio Busquets (Paulinho, m.76), Iniesta (Denis Suárez, m.87), Coutinho (Dembele, m.82); Luis Suárez y Messi.

Goles: 0-1, M.14: Luis Suárez. 0-2, M.31: Messi. 0-3, M.40: Luis Suárez. 0-4, m.52: Iniesta. 0-5, M.69: Coutinho, de penalti.

Árbitro: Jesús Gil Manzano (Comité Extremeño). Amonestó a Mercado (m.34), Escudero (m.38), Iniesta (m.67), Busquets (m.74) y Franco Vázquez (m.74)

Incidencias: final de la Copa del Rey, disputada en el Wanda Metropolitano de Madrid ante unos 67.000 espectadores. Presidió el encuentro el Rey Felipe VI. 

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