Sanz, el líder silencioso del Leyma

El base madrileño ha sido capaz de cambiar su rol para convertirse en el jugador más valorado del equipo que hoy se enfrenta al Palma en Riazor

Jorge Sanz, con el Leyma Coruña
Jorge Sanz, con el Leyma Coruña

A Coruña

El Leyma puede presumir de tener a dos de los mejores bases de la Liga LEB. Así lo demuestran las estadísticas, pues tanto Zach Monaghan como Jorge Sanz ocupan el top 6 de mejores asistentes de la Liga. El americano es el que acapara la mayoría de titulares. Es el jugador diferencial. El que enamora con su juego. Pero a su lado ha emergido la figura silenciosa de Jorge Sanz Rodríguez (Madrid, 1993), el verdadero líder silencioso del equipo. Formado en las categorías inferiores del Real Madrid y con pasado en el Obradoiro, el Fuenlabrada, el Huesca y el Melilla, es capaz de leer lo que necesita el Leyma de él, adaptando su juego a las necesidades de la pizarra de Gustavo Aranzana.

«Jorge es un jugador superimportante para nosotros y lo ha demostrado desde el primer día. En la primera parte de la Liga fue mucho más anotador y, desde la llegada de Monaghan, los roles cambiaron, es menos anotador, pero tiene un ratio de rebotes y de asistencias que lo siguen haciendo igual de importante para nosotros. Además, es un jugador que hace cantidad intangibles en defensa, como cuando presiona las líneas de pase», explica el entrenador de los naranjas. «Cuando Zach y Jorge juegan juntos, el que se lleva el caramelo es Monaghan; pero el trabajo oscuro lo hace otro jugador. Jorge está siendo fundamental para nosotros y ha sabido a adaptarse por el bien del equipo», agrega.

El Leyma recibe esta tarde (20 horas, Riazor) al colista Palma y Sanz tendrá una nueva oportunidad para exhibir su producción. El madrileño ha jugado 28 de los 30 partidos y, con 369 puntos, es el jugador con mayor valoración del equipo, en lo que va de temporada. Le siguen Monaghan (326), Olmos (317), Sonseca (307) y Gilling (258).

Y eso, a pesar de que Jorge no está entre los que más anotan del equipo. Es el séptimo, con una media de 6,8 por partido. Pero es capaz de ser el tercero que más rebotea (4,1 capturas por encuentro), el segundo que más asiste (4,4) y que más roba (1,1) y el cuarto que más faltas personales recibe (2,3). «Ahora mismo, solo le falta ganar un poco más de confianza en el porcentaje de tiro de campo [43 %] y en ello estamos trabajando», explica Aranzana.

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