La fe infinita de Cristiano Ronaldo

Ahora, como delantero, ha aprendido a dosificarse, participa menos en el juego y apuesta por el remate. Es el máximo goleador de la Champions, con 120 tantos


Cristiano Ronaldo logró en el Juventus Stadium lo que no había logrado en su trayectoria profesional: un gol de chilena y el aplauso de la afición contraria. Después de anotar 649 goles en su carrera, celebró el primero de chilena y se sacó una espinita que duraba ya unos cuantos años. Incluso la había ensayado en el entrenamiento previo en el estadio turinés.

Además, ese golazo ?para el que se impulsó de manera paralela al césped en 1,41 metros y conectó el remate a 2,23 metros del césped? permitió que se viera algo que nunca antes había sucedido, ya que buena parte de los aficionados del equipo italiano se rindieron ante lo que acababan de presenciar aunque significase la eliminación de la Champions League, una competición que Cristiano Ronaldo ha dominado como nadie en las últimas tres temporadas, en las que ya ha anotado 42 goles, mientras que Messi, se ha quedado en 23. Nadie ha marcado más goles que el portugués en la Copa de Europa (120). También es el futbolista que ha intervenido en más goles en la máxima competición europea: 152 (120 goles y 32 asistencias), por los 128 de Messi (100 y 28) y los 100 de Raúl González (71 y 29). Los datos confirman que ha sabido reconvertirse, participa menos en el juego y apuesta por definir, lo que mejor sabe hacer, y a un solo toque.

Desde que se puso la camiseta del Real Madrid, Cristiano acumula 445 goles y 120 asistencias en 430 partidos. Un jugador descomunal, que está a un nivel espectacular después de un arranque de temporada con más sombras que luces y que en los últimos 9 partidos oficiales ha logrado 19 goles.

De apetito insaciable, ha aprendido a dosificarse. Zidane le convenció de que debía aceptar que era más útil en los partidos importantes y los meses decisivos. Y ser más delantero que extremo.

De los 39 goles que lleva esta campaña, 23 han sido tras el parón navideño. La ambición y el carácter del portugués le hizo resistirse a un plan que veía como un freno a su carrera y a su obsesión por los números. Ha jugado 2.877 minutos y seis de los 34 partidos que ha jugado no los disputó enteros, lo que le ha permitido estar físicamente mejor que otros años.

En su eterna lucha con batir récords, Cristiano logró ante la Juve con el primer gol a los 166 segundos, su tanto más rápido en la Champions e igualó a Casillas como jugador con más partidos ganados (98 cada uno) en toda la historia de la Copa de Europa. Además, completó la decena de partido consecutivos marcando en la máxima competición (2017-2018), algo que solo había logrado Van Nistelrooy con el United (2002-03).

Y como mantiene una lucha personal por ser el devorador de récords, puede presumir de otro más, ya que nadie marcado más goles que él en partidos internacionales: 210 (17 con el United, 112 con el Real Madrid y 81 con Portugal), muy por delante de Messi, que suma 167 (106 con el Barcelona y 61 con Argentina). «Ronaldo es un jugador de un nivel increíble. Su valor es comparable a Maradona, Messi o Pelé», afirmó Buffon. Después de sus goles en Turín, Cristiano ha colocado al Real Madrid en el primer puesto de los candidatos para la Champions en las apuestas.

El más difícil todavía. Messi, Ronaldo o Ronaldinho ya habían recibido los aplausos de la afición contraria, pero era algo que se le resistía a Cristiano Ronaldo y que consiguió en Turín. «Ha sido un momento increíble, tengo que dar las gracias a todos los aficionados de la Juve, lo que han hecho ha sido algo fantástico que no me había pasado en toda mi carrera», agradeció.

Enamorar al rival, la obra más difícil del portugués 

Una ovación a un jugador rival es un gesto que el fútbol suele reservar para homenajes muy concretos y excepcionales, como cuando un antiguo miembro del club regresa con otra camiseta o debido a situaciones tan excepcionales como la de Iniesta, aplaudido en todos los campos de Primera por su gol en la final del Mundial de Sudáfrica 2010. Sin embargo, resulta mucho más extraño ver algo como lo sucedido el martes en el Juventus Stadium. Un gesto reservado para pocos y cuyos ejemplos en los últimos años se pueden contar con los dedos. Precisamente en el Santiago Bernabéu, se produjeron tres de las más recordadas ovaciones a rivales, y dos de ellos eran estrellas de su eterno rival el Barça.

Maradona se llevó el reconocimiento de la hinchada blanca por su rendimiento en el duelo de ida de la final de la Copa de la Liga de 1983, en el que anotó un recordado gol tras dejar por el suelo al portero y al último defensa. En el 2005, esa conquista fue para el brasileño Ronaldinho, que liquidó el clásico con un doblete en el que retrató con su velocidad y técnica a toda la defensa local.

La última gran ovación del Bernabéu a un rival fue precisamente para un mito de la Juve, Del Piero, en el 2008. Para entonces ya tenía 34 años pero anotó los dos tantos de su equipo, uno de ellos de tiro libre directo, y así poner en pie a los aficionados blancos, que vieron cómo los italianos devolvieron el gesto con Cristiano.

Otro de los grandes reconocimientos de la Champions League en los últimos años lo protagonizó el brasileño Ronaldo Nazário en el 2003 en Old Trafford. Cuando fue sustituido tras anotar un hat trick, el Teatro de los Sueños le dedicó una cerrada ovación.

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