De la contención a la incontinencia

Ambos salieron con el freno de mano y solo las grietas defensivas decidieron el partido en contra del Roma


Redacción

A semejanza de lo sucedido la noche anterior en el partido entre el Juventus y el Real Madrid, el duelo italoespañol que vivió el Camp Nou quebró las pizarras por medio de las individualidades y de los goles. Sin embargo, en los matices está la diferencia.

PLANTEAMIENTO INICIAL

El Roma se traiciona ante un taimado Barcelona

Se tenía a Eusebio di Francesco como un técnico amante del cuero, respetuoso con el césped y suficientemente ofensivo para ser italiano. Al final, o desde el principio, acabó ofendiendo a los suyos. Su planteamiento de contención, emboscadas a Messi, apreturas atrás y presión adelantada pretendía mantener su portería a cero más que perforar la de Ter Stegen. Valverde, por su parte, se alejó de la historia contemporánea azulgrana y optó por verlas venir. Conclusión: la nada como oferta de espectáculo para los cuartos de final de la Champions.

LA EVOLUCIÓN

Un partido descafeinado

El 4-5-1 del Roma, acumulando hombres en el centro del campo y llegando a rodear con siete futbolistas a Messi en la media luna del área (sucedió en el minuto 35) se encontraba con el 4-4-2 del Barcelona que no priorizaba el control del balón y, debido al entramado defensivo romano, se veía obligado a intentarlo desde media distancia. Tampoco es que probase fortuna con frecuencia. La primera parte se saldó con apenas dos disparos. Claro que, el Roma no pudo concretar ninguno. El Barça cometió tres faltas y recibió cinco. La segunda parte fue otra historia.

SENSACIONES

La dependencia de Messi

La trayectoria del Barcelona, en base a la estadística, es impecable. Sin embargo, las sensaciones no acompañan. El partido de ayer es un buen resumen de ello. El equipo culé sale del duelo de ida con la eliminatoria resuelta y una goleada. Pero lo cierto es que dos goles fueron en propia meta y otro de rebote. El Barcelona se encomendaba a Messi, que apenas inquietaba cuando se asociaba con Iniesta o, menos, con Suárez.

LOS GOLES

Desequilibraron sin mérito

El Barcelona dominaba, pero no las tenía todas consigo. Por ello, se vio muy reforzado por las ayudas puntuales de los jugadores del Roma en forma de goles en propia puerta. De Rossi en el minuto 38 al intentar tapar una internada de Messi por el centro, Manolas en el 55 tras haberla enviado él mismo al poste y Piqué con la ayuda de Alisson firmaron el finiquito a la eliminatoria. Suárez marcó un gol propiamente dicho. El Barcelona lleva cinco goles a favor anotados en propia meta en lo que va de Liga de Campeones. Su máximo goleador es Messi, con seis aciertos. El equipo ha logrado 17 en total.

REACCIÓN RIVAL

Di Francesco fue incapaz de cambiar la dinámica

Cierto es que dos goles en propia meta pesan más que una losa, pero el entrenador italiano no pudo hacerse con el partido ni por un momento, al menos para intentar mantener con vida el choque de vuelta que se disputará en el Olímpico el martes.

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